El Fantasma de ‘El Más Loco’ está Vivo en Mexico

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Ciertamente, los mafiosos engrosan las listas de las más de 26.000 personas que se dice han desaparecido en las guerras criminales de México. Y de primero en la lista se encuentra Nazario Moreno, guía espiritual de los Caballeros Templarios; un grupo criminal en el estado occidental de Michoacán.

La Policía Federal mexicana dice que mató a Moreno, quien en ese momento era el jefe del grupo que precedió a los Caballeros Templarios: la Familia Michoacana, en un tiroteo en diciembre de 2010. Uno de sus principales lugartenientes rápidamente confirmó la muerte en un video de You Tube dirigido a sus seguidores.

Fin de la historia, ¿no? Para nada.

El cuerpo de Moreno nunca se ha recuperado, ninguna autopsia se ha llevado a cabo. En cambio, según la policía, fue tomado por sus seguidores y enterrado en secreto.

La lucha interna que se desató entre sus seguidores, luego de la desaparición de Moreno, dividió su movimiento, el cual mezclaba el narcotráfico y otras actividades criminales con un mensaje católico y la promesa de defender a la gente de Michoacán de los forasteros.

Liderados públicamente por Servando “La Tuta” Gómez, un ex maestro de escuela que también ayudó a crear La Familia, los Templarios han reemplazado en gran medida a sus predecesores como la fuerza criminal dominante en Michoacán.

No obstante, muchos en Michoacán insisten en que Moreno – llamado “El Más Loco”, “El Chayo” o “San Nazario” – no está muerto, y está dirigiendo tras bambalinas a su extraño, y a menudo brutal, grupo.

“He aquí el templo de un santo en vida”, sonrió un líder de autodefensa en Buenavista Tomatlán, una de las cuatro ciudades de Michoacán en expulsar a los Caballeros Templarios este año, asintiendo con la cabeza hacia un santuario desfigurado, dedicado a Moreno en medio de la carretera. “Por supuesto que está vivo.”

En otra de las ciudades rebeldes, Coalcomán, un segundo líder de autodefensas dice que Nazario, a veces vestido como San Francisco de Asís, continúa atendiendo tanto a sus pistoleros como a su rebaño espiritual.

“Incluso bautiza a la gente”, dijo el jefe de las autodefensas, quien es un ganadero local, hablando de Moreno en presente como casi todo el mundo habló de él cuando InSight Crime visitó la zona recientemente. “Es un loco”.

Y en Morelia, capital colonial de Michoacán, un analista de inteligencia que aconseja al estado de México y a las autoridades federales, dice que Moreno preside actos públicos de los Caballeros Templarios y se esconde en un búnker en la alejada montaña cerca de la ciudad de Aguililla, cerca de Buenavista Tomatlán.

“Él ha hecho de sí mismo un Dios”, dijo el analista a InSight Crime.

Se cree en general que Moreno apareció en Morelia el año pasado después de que su hijo muriera en un accidente de tránsito.

Circulan varias versiones del incidente. Según lo cuenta el analista, la hermana de Moreno fue la primera que apareció en la morgue para reclamar el cuerpo del joven, insistiendo en que se lo entregaran sin una autopsia. Cuando el juez rechazó la petición, el propio Nazario hizo una visita para persuadir exitosamente al funcionario.

Bajo la amenaza de los Caballeros Templarios, los medios locales no informaron de la muerte del joven Moreno ni del incidente en la morgue, según el funcionario. Las personas que iban en el coche que se estrelló con la motocicleta del hijo de Nazario desaparecieron poco tiempo después, dijo el analista, y aparentemente fueron asesinadas.

San Nazario sigue siendo peligroso, incluso de fantasma.

Análisis de InSight Crime

No hay pruebas concretas de que Moreno esté muerto. Sin embargo, tampoco hay evidencia de que él esté vivo.

La creencia generalizada en Michoacán de que está vivo puede no ser más que sueños imposibles y leyendas urbanas que a menudo rodean a figuras del mundo criminal en México.

[Vea el artículo (en inglés) de InSight Crime: “10 Narco Teorías Conspirativas de México“]

Los leales pistoleros también habrían tomado de una funeraria el cuerpo del jefe de los Zetas, Heriberto Lazcano, alias “El Lazca”, después de haber sido presuntamente asesinado por la Armada mexicana en un pequeño partido de béisbol en el estado fronterizo de Coahuila el año pasado. Muchos creen que la muerte de El Lazca fue un montaje, y que él se encuentra en algún lugar, haciendo parte de un programa de protección de testigos.

Algunos también creen aún que el jefe del Cartel de Juárez, Amado Carrillo Fuentes, alias el “Señor de los Cielos”, quien habría muerto durante una cirugía para cambiar su identidad en 1997, también sobrevive, habiendo escogido la jubilación sobre la prisión, o una muy normal y sangrienta desaparición, común en los mafiosos.

Los médicos de Ciudad de México que llevaron a cabo la cirugía fueron encontrados más tarde asesinados y metidos en barriles en un peaje de la autopista de Acapulco. Los médicos pudieron haber sido asesinados por estropear la operación. Pero, probablemente, también porque habrían sido capaces de describir cómo se vería el capo después de la cirugía.

No obstante, nadie ha hecho de Lazcano o Carrillo un culto religioso. Tampoco lo hicieron de Arturo Beltrán Leyva, Ignacio “Nacho” Coronel o Ezequiel “Tony Tormenta” Cárdenas Guillén – todos ellos capos de varios grupos, muertos por las fuerzas de seguridad en los últimos años.

Los miembros de los Caballeros Templarios y la Familia llevan la carga psicológica que puede prestarse para la mitificación de Moreno. Pistoleros de los Caballeros Templarios se adhieren a un código de ética y leen guías espirituales escritas por él. Ellos se presentan a sí mismos como los cruzados de la Edad Media, sus homónimos, defensores de las comunidades en contra de cualquier amenaza.

Ese elemento espiritual siempre ha individualizado a los mafiosos de Michoacán y, en muchos aspectos, los volvió un desafío mucho más grave para el gobierno y su control sobre la sociedad. Ya sea que esté vivo o muerto, el ascenso de Moreno al panteón sólo aumenta los riesgos.

“La justicia sin poder está vacía, el poder sin justicia solo genera violencia (…)”, advierte el mensaje, presuntamente escrito por él, en el santuario dedicado a Moreno, y lleno de agujeros de balas, en Buenavista Tomatlán. “(…) hay que ser fuerte para defender a los más desprotegidos.”

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