GameChangers 2016: Producción y consumo de drogas – tendencias y resultados

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El negocio de las drogas en el continente americano está experimentando transformaciones radicales, y los cambiantes patrones de producción y consumo de drogas están llevando a modificaciones en el crimen organizado en la región.

La producción de cocaína está en auge en Colombia, y el actual proceso de paz con el principal grupo guerrillero del país podría transformar la dinámica de la oferta. Dado que las fuerzas de seguridad han intensificado la presión en las rutas tradicionales del narcotráfico, los grupos criminales están trazando nuevas rutas de tráfico que han generado nuevas preocupaciones de seguridad en países que antes no habían sido fuertemente afectados por la violencia del narcotráfico.

La creciente demanda de heroína en Estados Unidos ha estimulado a las organizaciones criminales mexicanas a aumentar la producción de opio y a enfrentarse por el control de este mercado en expansión.

Los grupos criminales latinoamericanos continúan además diversificando sus actividades de producción y tráfico de estupefacientes, incluyendo las drogas sintéticas, que son cada vez más populares en la región.

Por otro lado, algunos gobiernos están avanzando en la legalización de la marihuana, una política que podría reducir significativamente las ganancias de los grupos criminales.

Cocaína

Mientras que en Perú el cultivo de coca está en su nivel más bajo en los últimos 15 años, en su vecino Colombia los cultivos de coca para la producción de cocaína han llegado a niveles más altos que los que se presentaban en el año 2009. Creemos que se está produciendo más cocaína que nunca. Y no se trata sólo de la coca, sino de la producción de cocaína por hectárea, que se ha triplicado en la última década, según la policía antinarcóticos.

Este aumento ha coincidido con la creciente demanda en la región. Según las más recientes estadísticas de la ONU sobre el consumo de drogas, el número de consumidores de cocaína en el continente ha aumentado desde 2012, pasando de cerca de 8 millones a casi 14 millones. En particular, Estados Unidos, el mayor consumidor de drogas en el mundo, registró en el año 2015 su primer incremento en el consumo y la disponibilidad de cocaína en casi una década.

Un cambio importante podría estarse fraguando en esta industria ilícita en expansión, en un momento en el que el gobierno colombiano adelanta un proceso de paz con el grupo guerrillero más grande del país, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que es sin duda el actor más importante en el comercio mundial de cocaína. 

“Podría presentarse otra ola de violencia, dado que el hampa se estaría recomponiendo luego de que las FARC abandonen las lucrativas economías criminales que controlan actualmente,” informamos en agosto. “Incluso hoy en día hay una forma de ‘pax mafiosa’ en el país, pues hay muy pocos enfrentamientos entre los actores criminales, que en este momento prefieren cooperar y compartir las ganancias en lugar de luchar por tener el control. Las FARCya son parte de esta dinámica, pues les suministran base de coca y cocaína a las BACRIM y a los grupos del COT. Estas relaciones no terminarán con los acuerdos de La Habana. Lo más probable es que evolucionen y den paso a una nueva generación de actores criminales, algunos de los cuales inevitablemente tendrán sus raíces en las FARC.”

Los cambios en el comercio de la cocaína también han generado preocupaciones en Brasil, que es no sólo el segundo consumidor de cocaína en el mundo, sino además uno de los países más importantes para el transbordo de la droga. Algunos analistas han pronosticado que se podrían presentar graves brotes de violencia tras la reciente separación de las dos principales organizaciones de narcotraficantes del país, el Primer Comando Capital (PCC), con base en São Paulo, y el Comando Vermelho (CV), con base en Río de Janeiro.

“La policía brasileña interceptó comunicaciones de la pandilla que indican que Primer Comando Capitalestá expandiéndose en el estado de Rio de Janeiro, lo cual puede preparar el terreno para confrontaciones violentas con el ahora rival Comando Vermelho, luego de la reciente ruptura de la alianza de larga data entre los dos grupos,” reportamos en diciembre. “El agente de policía que coordinó la investigación sobre la expansión del PCC en Rio, Antenor Lopes, declaró que la estrategia del grupo es tomarse en un comienzo el negocio de la droga en los municipios del estado de Rio antes de pasar a la capital —lugar de nacimiento y bastión tradicional del Comando Vermelho, según informes de Estadão.”

El aumento en la producción y el consumo de cocaína ha llevado al desarrollo de nuevos mercados locales de la droga, en algunos casos generando violencia debido a que los grupos criminales compiten por su control. En particular, las autoridades de Argentina están cada vez alarmadas por esta dinámica.

“Las ciudades de Rosario y Santa Fe en la provincia de Santa Fe han cobrado reconocimiento como epicentros de violencias y corrupción cada vez mayores derivados del floreciente mercado de la droga en Argentina. Rosario marca la estación final en el sur de la infame Ruta 34 —una autopista que serpentea hacia el sur desde la frontera boliviana y con frecuencia se usa para embarcar grandes cantidades de drogas a los centros urbanos de Argentina—. Rosario queda a menos de 322 km de Buenos Aires, el mayor mercado de drogas del país, y también tiene numerosos puntos de acceso al Río de La Plata, lo que lo hace ideal para embarcar drogas por el río,” informamos en febrero. “La violencia relacionada con drogas también se ha recrudecido en la ciudad de Buenos Aires y provincias vecinas. Según La Voz, criminales argentinos, peruanos y paraguayos dominan el mercado local, muchas veces trayendo pasta de coca desde Bolivia y Perú para procesarlos y distribuirlos localmente.”

Las organizaciones criminales también han entrado en conflicto por las rutas del narcotráfico transnacionales. En Centroamérica, las fuerzas de seguridad han intensificado sus esfuerzos en países que tradicionalmente han traficado cocaína, como Honduras, lo que ha obligado a los grupos criminales a buscar rutas alternativas. En particular, en Costa Rica se ha presentado un alarmante aumento de la violencia, ligado a su creciente papel como un país de transbordo de cocaína.

“La expansión del narcotráfico en Costa Rica, y el alarmante aumento de la inseguridad, han provocado preocupación entre las autoridades locales, a quienes les urge evitar los extremos niveles de violencia que se han presentado en los países del Triángulo Norte de Centroamérica: El SalvadorGuatemala y Honduras,” analizamos en octubre.

Aunque un reciente informe de Naciones Unidas sugiere que la demanda mundial de cocaína está disminuyendo, el “tráfico de cocaína sigue el alma de las operaciones” del crimen organizado en Latinoamérica. Por lo tanto, es poco probable que este hecho sea “anunciar un periodo de declive sostenido para el negocio de la cocaína y las redes de crimen organizado que ella financia. La producción ya está en alza nuevamente y el nuevo mercado global que está emergiendo mantiene el potencial para grandes ganancias.”

Heroína

La demanda de heroína en el continente americano también ha aumentado en los últimos años. Gran parte de este aumento se debe al creciente apetito por los opiáceos en Estados Unidos, generado por la excesiva prescripción de analgésicos. Como ha ocurrido con la cocaína, la creciente demanda de heroína ha estimulado la violenta competencia entre los grupos criminales por el control de nodos claves en la producción de drogas y en su cadena de distribución. Por ejemplo, la DEA advirtió en a principios del año que dos de los grupos criminales más poderosos de México —el Cartel de Sinaloa y el Cartel de Jalisco—han comenzado a enfrentarse por el comercio de la heroína.

En México se ha presentado un enorme aumento en la producción de amapola de opio en los últimos años, dado que las organizaciones criminales buscan aprovechar el creciente mercado de Estados Unidos. Pero la creciente demanda de heroína también puede alentar a los grupos colombianos a aumentar la producción.

Según un informe de 2015  preparado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), el cultivo de amapola de opio en Colombiaaumentó casi 30 por ciento entre 2013 y 2014, a 387 hectáreas; el nivel más alto observado desde 2008. Más aún, según el Departamento de Estado de Estados Unidos, los decomisos de heroína en Colombia también pasaron de 349 kilogramos en 2014 a 393 kilogramos en 2015, lo cual podría indicar un incremento de la producción,” informamos en marzo.

“Los colombianos están dejando cada vez más las ventas callejeras”, informó el vocero de la DEA Rusty Payne a InSight Crime. “Han pasado decididamente a la venta al por mayor”.

El aumento del consumo y la producción de heroína en la región podría conducir al crecimiento de los mercados locales de la heroína a lo largo de las rutas de tráfico, como ha ocurrido con la cocaína. Si esto sucede, es posible que surjan más conflictos por estos mercados de la droga a menor escala.

Drogas sintéticas

Las drogas sintéticas, como las metanfetaminas, el LSD y el “éxtasis”, son también fuentes importantes de ingresos para los grupos criminales de Latinoamérica. Aunque en general estas drogas no han estado asociadas con los mismos niveles de violencia relacionados con el comercio de cocaína y heroína, las organizaciones criminales pueden prestar mayor atención a las sustancias sintéticas a medida que crecen las tasas de consumo en la región. Y como ha ocurrido con la cocaína y la heroína, podrían surgir conflictos en torno a la producción y la distribución de estas drogas a medida que se desarrollan los mercados.

Las drogas sintéticas plantean retos para las autoridades, como lo han descubierto las autoridades argentinas tras el aumento del 500 por ciento en las incautaciones de estas sustancias, como se registró en 2016.

“El tráfico de drogas sintéticas es esencialmente un constante juego del gato y el ratón entre los productores de drogas sintéticas y los miembros del gobierno que intentan prohibirlas,” informamos en noviembre. “Dado que los productores idean nuevas fórmulas continuamente, las autoridades parecen destinadas al juego de las escondidas, a menos que amplíen la definición de ‘sustancias ilegales’, así como se está intentando en Argentina. Aunque ello puede dar lugar a más incautaciones, también podría poner en el blanco a los consumidores de drogas, en lugar de los productores”.

Particularmente en México, hay indicios de que los grupos criminales están aumentando su participación en el tráfico de drogas sintéticas, como una forma de diversificar sus portafolios criminales.

“Los grupos criminales mexicanos han aumentado su papelen el comercio de metanfetamina en los últimos años para compensar algunas de las pérdidas ocasionadas por la disminución del consumo de cocaína en Estados Unidos,” informamos basándonos en un informe de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes. “Los grupos narcotraficantes han pasado de cultivar marihuana a cultivar amapola para poder satisfacer la creciente demanda de heroína en Estados Unidos.”

Marihuana

La marihuana es la droga que más se consume en el continente americano, y como tal representa una importante fuente de ingresos para las organizaciones criminales. Las redes de microtráfico a menudo se pasan de la marihuana a drogas más fuertes, y a veces llegan a participar en otras actividades criminales, como la extorsión.

Si bien las autoridades de la región continúan con sus políticas de interceptación y erradicación con respecto a la mayoría de las drogas, hay algunos gobiernos que están probando diferentes estrategias frente a la marihuana. En especial, Uruguay ha estado avanzando en la implementación de la primera ley que busca legalizar la venta de marihuana con fines recreativos.

“El hito que alcanzó Uruguay con la legalización de la marihuana para uso recreativo en 2013 llenó titulares de la prensa internacional,” comentamos en septiembre. “Pero a pesar del despliegue, el diseño de un complejo sistema regulatorio para la venta de la hierba y la implementación de la legalización ha resultado ser un proceso difícil, que Uruguay ha tomado con cautela.”

En noviembre de 2016, tres estados de Estados Unidos, entre ellos California, se unieron a Maine, Washington, Oregón y Colorado en la legalización de la marihuana recreativa. Este hecho podría tener un gran impacto tanto en el debate en torno a los méritos de la legalización, como en las operaciones del crimen organizado en Latinoamérica.

“La adición de California a la lista de estados que ahora han legalizado la marihuana es de particular importancia,” argumentamos en noviembre. “Organizaciones criminales [mexicanas] están optando cada vez más por la amapola con el propósito de frenar las pérdidas financieras causadas por la caída de las ganancias de la marihuana. Dado que el número de posibles consumidores en el mercado legal de la marihuana de Estados Unidos se cuadruplicó de la noche a la mañana, los grupos criminales mexicanos han sido incentivados para llevar a cabo la transición a la heroína y a otras drogas ilícitas como la metanfetamina.”

Estos experimentos se encuentran en sus primeras etapas y en algunos casos han tenido resultados diversos, pero son los primeros de este tipo. Si resultan ser efectivos, podrían ofrecer un modelo alternativo para el control de las drogas en la región.

Conclusión

El consumo y la producción de varias drogas de alta demanda están en aumento, produciendo mayores ingresos para los grupos criminales y generando conflictos en torno a las lucrativas economías criminales relacionadas con el narcotráfico. La expansión de los mercados de las drogas en algunos países también está generando el nacimiento de nuevos grupos del crimen organizado, entre ellos violentas pandillas callejeras.

Asimismo, algunos gobiernos de la región están estudiando estrategias alternativas para controlar las drogas y adaptándose a las cambiantes dinámicas criminales asociadas a este enorme negocio ilícito.

El tráfico de drogas es la industria ilegal más rentable del mundo, y es la mayor fuente de ingresos de muchos de los grupos criminales más poderosos de América Latina y el Caribe. Por esta razón, los actuales cambios en la producción y el consumo de drogas jugarán un papel clave en la conformación del futuro del crimen organizado en la región. 

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