Gobierno de El Salvador no aceptaría propuesta de diálogo de MS13

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Luego de la propuesta de una de las principales pandillas de El Salvador para iniciar un diálogo con el gobierno que podría llevar a la disolución del grupo, varios líderes políticos han manifestado resistencia ante la oferta.

Voceros de la MS13 declararon recientemente al medio de noticias El Faro que la pandilla desea entrar en negociaciones con el gobierno salvadoreño con el fin de reducir los altos índices de violencia generados por la escalada del conflicto con las fuerzas de seguridad salvadoreñas. Los voceros dijeron que estarían abiertos a discutir la posible disolución de la pandilla y la reinserción de sus miembros en sociedad.

Varios funcionarios salvadoreños han respondido a la propuesta de la MS13. La actual administración del presidente Salvador Sánchez Cerén se opone oficialmente a las negociaciones con las pandillas del país, y los comentarios del vicepresidente Óscar Ortiz fueron muy en línea con esta retórica. Ortiz comentó que no es posible negociar con personas que intimidan al país por la fuerza.

“Que dejen de asesinar ciudadanos, de extorsionar a las familias, de matar policías, de asesinar soldados”, dijo Ortiz a El Mundo, mientras insistía en que la única vía para esos grupos era “desistir”.

“Nosotros no vamos a parar, vamos a seguir golpeando a los que insisten en actuar fuera de la Ley, y este año lo vamos a hacer más fuerte”, advirtió el vicepresidente.

Sin embargo, reconoció que la acción represiva del estado contra los grupos criminales no era la única opción que contemplaban, y destacó un proyecto de ley que actualmente se encuentra en discusión en la legislatura, cuyo propósito es facilitar la reinserción social de los pandilleros.

El director de la policía Howard Cotto rechazó sin rodeos la propuesta de la MS13. “El único ofrecimiento de negociación de ellos es el seguir cometiendo delitos si no negociamos o dejar de cometerlos si negociamos y esa brújula es equivocada […] ¿qué ofrecen?; ¿dejar de matar o dejar de extorsionar? ¿Y a cambio querés algo? ¡No! Solo déjenlo de hacer”, dijo Cotto a El Faro.

El ministro de justicia y seguridad pública Mauricio Ramírez Landaverde comentó que no era política del gobierno negociar con grupos criminales, y que estos serían “perseguidos con todas las fuerzas de la seguridad”, informó el Diario Co Latino.

Entretanto, otros funcionarios de gobierno expresaron mayor apertura ante la propuesta. Como lo informó El Faro, el secretario de prensa de la presidencia Eugenio Chicas no descartó por completo la posibilidad de que el gobierno considerara la propuesta de la pandilla. Él comentó que la posición oficial contra la negociación era inflexible “hasta hoy”.

“Pero el presidente tiene la autoridad para considerar cualquier otra condición”, dijo.

Sin embargo, Chicas creía que un acuerdo con la MS13 dependería de la aprobación pública, así como un consenso entre partidos políticos y tener los recursos suficientes para llevar a cabo dicho proceso; condiciones que en su opinión es poco probable cumplir.

“La sociedad salvadoreña tiene un claro rechazo no solo a cualquier perspectiva de diálogo o de conversación, sino a cualquier ventaja o beneficio a este tipo de grupos”, comentó.

El presidente de la Asamblea Legislativa Guillermo Gallegos también declinó descartar por completo la posibilidad de las negociaciones, a la vez que admitió que es poco probable que se den los diálogos.

“La puerta [al diálogo] nunca se puede cerrar totalmente. Si esto es cierto, hay que buscar alternativas”, dijo en comentarios transmitidos por Univision. “Yo le voy a decir que tengo cierta incredulidad”.

Gallegos añadió un ultimátum en el sentido de que la pandilla tendría que entregar “las armas y que los líderes salgan a la luz pública, mientras tanto no dejan de ser un grupo violento. Insisto que antes de negociar, primero tendrían que deponer la violencia porque es difícil creer en ellos cuando tienen como modo de vida el asesinato y la extorsión”.

El político de oposición Donato Vaquerano tuvo una respuesta positiva ante la propuesta; “¡Qué bien! ¡Muy bien que dejen de delinquir!”, dijo el diputado del partido de la Alianza Republicana Nacionalista (Arena), según Univision. Pero añadió que su partido no tuvo que ver en las posibles negociaciones.

Análisis de InSight Crime

Parece poco probable que la propuesta de la MS13 llegue a discusiones reales con el gobierno salvadoreño. Desde su posesión en 2014, el presidente Sánchez Cerén ha adoptado duras medidas de seguridad contra las pandillas, a la par que rechaza incondicionalmente cualquier reactivación de la polémica tregua de 2012 entre la MS13 y su rival, Barrio 18. Las medidas legales implementadas recientemente declararon ilegales las negociaciones con las pandillas, y las autoridades arrestaron a varias personas que participaron en la tregua de 2012 poco después de sancionadas las medidas.

Uno de los mayores obstáculos para la apertura de un diálogo con las pandillas es la falta de respaldo público a la idea. “Dado el extremo disgusto entre el público general ante la idea de la negociación con las pandillas, de veras no espero que el gobierno acceda a ningún tipo de diálogo abierto”, escribió el experto en política salvadoreña Tim Muth en un post reciente en su blog.

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Más aún, pese a la posición del gobierno, la disolución total de la MS13 es difícilmente un concepto viable. Aunque los cabecillas de las pandillas mantienen cierto control sobre sus integrantes en la calle, la falta de una estructura de liderazgo jerárquica fuerte en el grupo dificultaría garantizar que todas las facciones de la pandilla se integraran al proceso. Sumado a esta dinámica está el hecho de que muchos pandilleros rasos dependen de la extorsión y de otras actividades criminales para sostenerse a ellos y a sus familias, lo que crea poco incentivo para ingresar a la esfera de la sociedad legítima.

Pero si el diálogo no es un camino viable, la represión violenta por sí sola no es mucho más prometedora. Incluso el director de la policía Cotto admitió a El Faro que la mano dura del gobierno no ha sido tan efectiva como lo esperaba. Mantener la presión sobre las pandillas puede debilitarlas, pero otras iniciativas sociales y políticas tienen muchas más opciones de generar resultados positivos a largo plazo.

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