Identificando los homicidios en Brasil a nivel micro

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Un análisis espacial de los homicidios a lo largo de Brasil ha identificado intensas concentraciones de violencia en las zonas rurales y alrededor de las ciudades más pequeñas del país, ofreciendo una visión del papel de los factores sociales y el crimen organizado en impulsar la violencia en estas regiones.

Un informe (pdf) publicado en octubre de 2014 por la Iniciativa para América Latina del Instituto Brookings observa seis tipos de homicidios en Brasil, utilizando estadísticas municipales de 2011: homicidios totales (ver mapa), homicidios de hombres, homicidios de mujeres, homicidios de jóvenes, homicidios de no blancos, y homicidios relacionados con armas de fuego.

20141022 brazil homicidiosAl identificar en un mapa los puntos “calientes” y “fríos” de la violencia, los autores encontraron que las concentraciones más significativas de las tasas de homicidios altas se presentaron en los estados de Paraíba, Bahía y Alagoasal, al noreste del país, en particular alrededor de la capital de Paraíba, João Pessoa. La capital de Alegoas, Maceió, también fue un punto caliente de violencia en varias de las categorías de homicidios.

Varios otros puntos a lo largo de la Costa Atlántica de Brasil, así como el estado central de Pará y el estado occidental de Rondônia, también presentaron puntos calientes en todas las categorías. En tres de ellas-homicidios totales, homicidios de hombres, y homicidios de no blancos- algunas partes del estado de Mato Grosso, ubicado entre Pará y Rondônia, también fueron focos de violencia.

20141022 brazil femicides 2011En cuanto a los homicidios de mujeres, un menor número de regiones en los estados mencionados anteriormente fueron puntos calientes (ver mapa), pero un punto de concentración de violencia adicional aparece en el estado de Amazonas, al noroeste, en la frontera con Colombia.

Un pequeño punto alrededor de la ciudad de Río de Janeiro presentó tasas de homicidios extremadamente altas para todas las categorías excepto para los feminicidios, pero este patrón no se repitió alrededor de la ciudad más grande de Brasil, São Paulo.

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Los autores del informe condujeron análisis de regresión para examinar la relación entre ciertos factores sociales -tales como la pobreza, el analfabetismo, el desempleo y los programas de desarrollo a gran escala- y la violencia en las regiones de interés.

Algunos de los resultados eran previsibles: la marginación social y los hogares a cargo de madres solteras fueron relacionados con tasas de homicidios altas, mientras que el programa de bienestar social Bolsa Familia fue asociado con tasas más bajas.

Otros resultados son menos intuitivos: el aumento del empleo masculino y la mejor capacidad del Estado también estarían relacionados con la violencia. Para explicar esto, los investigadores sugieren que el aumento del empleo puede crear más blancos para el crimen, y que es posible que los estados inviertan más recursos en las zonas de alta criminalidad.

El estudio también encontró que los proyectos de desarrollo con un impacto ambiental alto están relacionados con la violencia contra las mujeres, y postula que esto podría explicarse por la llegada de trabajadores temporales para estos proyectos, que genera un aumento en la prostitución. Los autores también observaron que la zona a lo largo de la frontera con Colombia es una región problemática para el tráfico sexual.

Basándose en los hallazgos, los autores recomiendan la implementación de políticas que den prioridad a la marginación y el desarrollo de más estudios que observen específicamente cómo la inversión para reducir la marginación puede impactar la violencia. También discuten la importancia de desarrollar políticas que aborden zonas geográficas completas -en lugar de sólo algunas comunidades- y que estén adaptadas a los problemas específicos que afectan a las poblaciones en esos lugares.

Análisis de InSight Crime

El informe del Instituto Brookings se centra principalmente en cómo los factores sociales aumentan las tasas de homicidios, pero también vale la pena considerar el papel jugado por los grupos criminales en esta violencia.

Muchos de los estados que en el informe se destacan como puntos calientes de violencia cuentan con una importante presencia de poderosos actores criminales. Por ejemplo, según la policía brasileña, la pandilla Primer Comando Capital (PCC) ahora controla rutas de droga que pasan a través de Rondônia y Mato Grosso -ambos con una alta concentración de violencia.

El noreste de Brasil ha experimentado un aumento en el consumo de cocaína crack, ya que el mercado se ha extendido desde los principales centros urbanos en el sur. En 2012, la región era hogar del 40 por ciento de los consumidores de crack y de otros derivados de la cocaína en el país. Históricamente la región ha sido pobre y no ha contando con suficientes recursos, pero ha experimentado un auge económico en los últimos años. Según funcionarios consultados por The New York Times, entre ellos el gobernador de Bahía, el influjo de dinero ha fomentado el tráfico de drogas y la delincuencia asociada. Esto podría ayudar a explicar el hallazgo del Instituto Brookings de que el aumento del empleo podría estar asociado con una mayor violencia.

El estado de Pará, que en el informe está cubierto con zonas rojas, es un centro de tala ilegal y de conflictos relacionados con la tierra. En 2010 más de la mitad de las muertes por este tipo de conflictos en Brasil estuvieron concentradas en este estado, además, las autoridades estatales han sido criticadas por no hacer frente a los intereses criminales y por permitir que la impunidad prevalezca.

Mientras tanto, los informes oficiales apoyan la idea de que el comercio sexual podría ayudar a explicar por qué la mayor violencia contra las mujeres está concentrada en regiones en las que otros tipos de homicidios no se destacan. Amazonas -hogar de la zona caliente para los homicidios de mujeres a lo largo de la frontera con Colombia- es el estado que registró el mayor número de casos de trata de personas con fines de explotación sexual en 2012. También es un punto de entrada clave para los migrantes indocumentados, en particular haitianos. No obstante, los vecinos estados de Acre y Roraima también comparten características similares y muy pocas concentraciones de violencia fueron registradas allí, lo que indica que se necesitan más factores para explicar los altos niveles de feminicidios en Amazonas.

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Sin embargo, no se podría contar toda la historia centrándose únicamente en los grupos criminales. Es de destacar que el Instituto Brookings reveló que São Paulo, hogar de lo que hoy en día posiblemente es la pandilla de narcotraficantes más poderosos de Brasil, el PCC, no registró concentraciones de violencia en los homicidios totales, mientras que la zona roja de Río fue bastante pequeña -en su mayor parte confinada a la ciudad en sí. La concentración de altas tasas de homicidios en algunas de las regiones más remotas de Brasil también sugiere que los factores sociales son clave para comprender las altas tasas de violencia.

El estudio complementa un informe de 2013 publicado por el Centro Brasileño de Estudios Latinoamericanos (CEBELA), que encontró que las muertes violentas en Brasil entre 1980 y 2011 en gran medida fueron atribuibles a una “cultura de violencia”, fomentada por la debilidad del Estado y la impunidad generalizada. Este estudio se centra en algunos estados en la misma región noreste, donde el Instituto Brookings encontró las zonas más calientes. Estos incluyen Río Grande do Norte, Maranhão y Bahía, todos los cuales presentaron un gran aumento en las tasas de homicidios durante el período. Pará también presentó un aumento en los asesinatos que en parte fueron atribuidos a estas causas.

Todos estos factores -condiciones sociales, presencia de grupos criminales, y el sistema de justicia- deben ser tomados en conjunto para poder entender el complejo entramado de violencia en Brasil.

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