La violencia busca un reacomodo en la Comuna 13 de Medellín

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Largas noches de enfrentamientos entre bandas criminales y un cuestionado operativo policial tienen a uno de los barrios más representativos de Colombia sumergido en el temor de volver a la época de los carteles, mientras las autoridades lucen desconcertadas, y la violencia parece buscar un reacomodo en Medellín.

Fuertes choques entre bandas criminales se presentaron durante la última semana en la Comuna 13 de Medellín, también conocida como San Javier, donde han resultado cuatro personas asesinadas. En lo que ha transcurrido de 2018 un total de 44 homicidios se han registrado en la popular localidad, según reportó El Colombiano.

El secretario de seguridad de Medellín, Andrés Tobón, señaló en rueda de prensa que la comuna tiene “estructuras criminales históricas” y agregó que el conflicto actual es una muestra de la “realidad de desestabilización criminal en todo el territorio”. No obstante, concluyó, que la Administración Municipal continúa haciendo presencia para proteger a la comunidad.

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Por otra parte, algunos habitantes de la comuna, reconocida por ser un espacio de apropiación de paz, han denunciado que la policía ingresó a algunas casas sin órdenes judiciales y acompañada por miembros de las bandas para, aparentemente, capturar a personas involucradas en los enfrentamientos. Sin embargo, no hay registros de heridos, detenidos o desaparecidos por este hecho.

Según Tobón, no hay información concreta sobre el caso de posible colaboración entre la Policía y las bandas durante la intervención a la comuna.

Desde principios de mayo el alcalde de la ciudad, Federico Gutiérrez, anunció la militarización de la Comuna 13, junto con otras dos zonas (Robledo y Altavista) para controlar la oleada de violencia en los barrios Medellín. Sin embargo, la medida no ha tenido el impacto esperado y las disputas entre bandas parecen ignorar por completo a la fuerza institucional.

Análisis de InSight Crime

San Javier hace parte de los barrios que crecieron hacia las laderas del valle que rodea a Medellín. Durante años ha tenido problemas de orden público y representaba el eje de la violencia en la capital de Antioquia. Actualmente son más de 30 bandas o “combos” -como también se les conoce- que se encuentran en toda la Comuna 13 controlando el territorio, el microtráfico y la extorsión.

En paralelo a esta estructura criminal, el barrio expone su resistencia al estigma de violencia. Mientras en las noches los grupos delincuenciales “se dan bala”, el día son cada vez más populares los recorridos guiados o tours por la Comuna 13, que han convertido en un gran atractivo turístico para nacionales y extranjeros.

En su mayoría, los combos rinden cuentas a distintas facciones de la “La Oficina” que intentan reacomodarse por el control de la zona, debido a las recientes capturas realizadas por las autoridades tal como han sido los casos de alias “Tom” y “Juancito”, criminales a la cabeza de gran parte del esquema criminal de Medellín.

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A esto se suma la ubicación geográfica de la comuna, ya que es un corredor estratégico para el desarrollo de economías criminales hacia el Urabá antioqueño y la salida a los puertos para el transporte de droga. Por esa razón en este escenario también entrarían los “Urabeños”, banda criminal dedicada al narcotráfico con algunas células en el área metropolitana de Medellín, y que estaría haciendo alianzas para conservar su poder.

Del otro lado están las denuncias por parte de la comunidad y líderes sociales de una posible alianza entre Policía y bandas criminales, lo que ha generado rechazo y temor en el sector. La comuna ya fue víctima en el 2002 de la operación Orión, condenada por la Corte Interamericana de Derechos Humanos y en la que fueron detenidas y desaparecidas decenas de personas, justamente cuando se encontraba militarizada, al igual que hoy.

La tímida y poco efectiva respuesta de las autoridades locales evidencia una incapacidad para disminuir los índices de violencia, y resalta nuevamente la vulnerabilidad de la ciudad y la habilidad del crimen organizado para desestabilizar Medellín, precisamente desde la Comuna 13 que ha buscado durante décadas ser un proyecto piloto de paz.

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