Las narcopistas vuelan

SHARETweet about this on TwitterShare on FacebookShare on LinkedIn

Fueron varios meses de pasividad mientras el narcotráfico cambiaba rápidamente de rostro en el VRAE, las caravanas de mochileros pasaban a la historia y la droga volvía a ser masivamente exportada por aire. Con el aumento constante de vuelos, se multiplicaron las pistas clandestinas de aterrizaje y el ruido de avionetas en vuelo y despegue subrayó un auge creciente e impune.

Eso cambió a partir de esta semana. En la mañana del martes 17 un gran operativo de fuerzas combinadas de la Policía y la Fuerza Armada lanzó una ofensiva contra el masivo puente aéreo en el tráfico de drogas desde el Valle hacia Bolivia y Brasil.

Este mapa revelador y elocuente, muestra la ubicación precisa (con coordenadas en recuadro) de las pistas de aterrizaje clandestinas (CANC, por sus siglas burocráticas), que fueron el objetivo de las operaciones de los días martes y miércoles. Como se ve, la mayoría se encuentra arracimada en el punto de encuentro de los ríos Mantaro y Apurímac, para formar el Ene. Diez de las pistas se apretujan entre Boca Mantaro y Cerro Verde. Puede examinarse también la ubicación de las bases militares y los centros poblados. Sin posibilidad, hasta ahora, de llevar a cabo una interdicción aérea, las fuerzas conjuntas se concentraron en atacar las pistas de aterrizaje. Cuatro equipos especiales, con treinta agentes cada uno, se desplegaron por helicóptero desde la base de Pichari, para intervenir en varias pistas clandestinas a la vez.

Una versión de este artículo apareció originalmente en la página de internet de IDL Reporteros. Vea artículo original aquí.

 

Hacia el mediodía del martes, el personal de fuerzas especiales había inutilizado con explosivos diez ‘narcopistas’. En las áreas cercanas a las pistas, los agentes encontraron algunas pozas de maceración y caletas, donde se esconde la droga antes de ser despachada por aire. En Paquichari, por ejemplo, donde fueron dinamitadas dos pistas, se encontraron dos pozas de maceración recién montadas.

En el detalle de la parte superior del mapa, se ve con mayor claridad la apretada ubicación de las primeras diez pistas de aterrizaje y su cercanía al río Ene. De hecho, las primeras acciones de este operativo en el VRAE se iniciaron el lunes, en la zona de Santa Rosa. Ahí, personal de la Marina destruyó 14 pozas de maceración (aunque según el comunicado conjunto de los ministerios de Defensa e Interior, fueron 24 las pozas destruidas).

Las pistas inutilizadas se encontraron dentro de un radio relativamente corto, desde el encuentro de los ríos Apurímac, Mantaro y Ene, como puede verse en el mapa. La profusa concentración de pistas en los sectores más planos y cercanos a los ríos, da una idea de la intensidad del negocio del narcotráfico, demuestra las áreas en las que confluía la droga para su exportación por aire y revela la percepción de impunidad con la que se movilizaron los narcotraficantes durante los últimos meses.

IDL-R recogió testimonios coincidentes de participantes en el operativo y habitantes de la zona que afirman que una parte importante de las ‘narcopistas’ se ha hecho con maquinaria pesada. El corte de las pistas que aparecen en las fotos parece respaldar esa afirmación. Como hay poca maquinaria de esas características en la zona, no debe resultar difícil saber quiénes las hicieron y quiénes las encargaron y pagaron.

Viendo lo cercanas que estaban las pistas de aterrizaje entre sí –incluso entrecruzadas– parece que los narcotraficantes no esperaban ninguna acción importante de freno a la aeroexportación de cocaína. El operativo, parece, los tomó por sorpresa.

Al final, luego de los dos días de intervenciones, un total de 20 pistas de aterrizaje clandestinas fueron temporalmente inutilizadas, según fuentes oficiales con conocimiento de causa.

Aunque se trata a la fecha del mayor golpe al puente aéreo del tráfico de cocaína desde el VRAE a Bolivia y Brasil, su efecto es el de demostración de voluntad antes que de interdicción efectiva. Un número mayor de pistas en todo el Valle no ha sido tocado.

En octubre, IDL-Reporteros informó que en el VRAE había alrededor de 40 ‘narcopistas’, aunque solo alrededor de 20 estaban activas, con un promedio de 3 a 4 vuelos diarios. Desde entonces, el número de pistas y de vuelos se incrementó.

Teniendo en cuenta la frecuencia de vuelos diarios, en avionetas cargadas con 350 kilos de droga cada una, estimados prudentes indican que el VRAE exporta diariamente en promedio 1.2 toneladas de cocaína por vía aérea. Esto significa, en cálculos conservadores, 28.8 toneladas por mes.

VEA TAMBIÉN: Noticias y perfiles de Perú 

En el operativo, el gobierno desplegó, junto con las regulares, a las fuerzas especiales organizadas para la lucha contra Sendero. Personal especializado de la Dircote y la Dirandro, de la PNP, participó junto con los militares de la FEC, del Comando Conjunto. Fueron acciones rápidas, intensas y sobre todo inesperadas. El efecto sobre los narcotraficantes parece haber sido de confusión y repliegue momentáneo.

Como se ha dicho, sin embargo, una cantidad importante de pistas clandestinas no fue tocada.

Está claro, además, que una estrategia de voladura de pistas no es sostenible en el largo plazo. Primero porque rellenar los cráteres que dejan las explosiones es relativamente rápido y sencillo, segundo porque los operativos son costosos y de riesgo creciente, y, tercero, porque es más fácil habilitar espacios de aterrizaje que incapacitarlos.

Diversas fuentes con conocimiento de causa indican que lo más probable es que el gobierno peruano empiece a organizar rápidamente un programa de interdicción aérea, basado en la experiencia del éxito que tuvo el que se puso en práctica desde mediados de la década del noventa hasta el derribo accidental de la avioneta con misioneros estadounidenses en 2001.

El problema es que resulta poco probable que Estados Unidos proporcione el apoyo de radares e inteligencia que fue de importancia decisiva. Hoy, a diferencia de entonces, los Estados Unidos no están dispuestos a respaldar acciones de interdicción que incluyan el derribo de aeronaves que se nieguen a aterrizar.

Es muy probable que en las semanas siguientes haya una animada discusión entre los dos países sobre los métodos, protocolos y límites de la interdicción aérea. Lo más probable, aunque no seguro, es que las posiciones se mantengan discrepantes hasta el final.

El gobierno peruano, sin embargo, tendrá otras cartas que jugar. Brasil, para empezar, tiene un manifiesto interés (en tanto buena parte de la droga exportada llega a esa nación) en colaborar con el Perú en el control del espacio aéreo, ya que gran parte de las drogas exportadas terminan en Brasil.

Mientras tanto, las 20 pistas dinamitadas en dos días tuvieron una fuerte resonancia inmediata y parecieron indicar además que el inexplicable tiempo de pasividad había llegado a su fin.

*Una versión de este artículo apareció originalmente en la página de internet de IDL Reporteros. Vea artículo original aquí.

SHARETweet about this on TwitterShare on FacebookShare on LinkedIn