Las riquezas de las FARC: hasta US$580 millones de ingresos anuales

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Los exguerrilleros de las FARC, que hasta hace poco era el grupo guerrillero más antiguo de Latinoamérica, afirman constantemente que poseen poco dinero. Y si bien tenían muchos gastos, también solían establecerse en territorios que generan más de mil millones de dólares al año como producto de actividades criminales. Este último artículo sobre las riquezas de las FARC intenta cuantificar las lucrativas economías sobre las que solían tener control —y que ahora otros actores criminales de Colombia desean poseer—.

Las finanzas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), actualmente desmovilizadas, se han establecido históricamente sobre tres pilares: el narcotráfico, el secuestro y la extorsión. En el año 2012, como una condición previa para las conversaciones de paz con el gobierno colombiano, las FARC abandonaron el secuestro, pero compensaron el déficit en sus ingresos mediante una mayor participación en la minería ilegal de oro, pues los precios del oro se dispararon en 2011, y el sector minero creció exponencialmente.

Esta es la última entrega de una serie de tres artículos que InSight Crime ha publicado sobre las riquezas y la economía criminal de las FARC. Vea además el primer y el segundo artículo.

A continuación se presentan las estimaciones de InSight Crime sobre las riquezas de las FARC en el período 2015-2016, el último de actividad guerrillera de la organización.

El narcotráfico

Aunque las FARC siempre han negado su participación directa en el tráfico de drogas, ésta ha sido la base económica de su revolución. El crecimiento de las FARC y el aumento de los cultivos de coca en Colombia durante la década de los noventa y en la primera década del nuevo siglo siguieron trayectorias visiblemente paralelas. El comercio de la cocaína, en el cual las FARC llegaron a ser tal vez los actores más importantes en el mundo, es el que proporciona el mayor botín criminal para otros actores ilegales hoy en día.

Antes de desarmarse, las FARC ejercieron el control de cerca del 70 por ciento de los cultivos de coca, la materia prima de la cocaína.

presencia farc cultivos coca

Los guerrilleros han admitido que cobraban un impuesto sobre el cultivo de coca y la producción de base de coca, al cual llamaban “gramaje”. Estos impuestos le representaban a la guerrilla una ganancia neta de cerca de US$150 por kilo de base de coca. Según las estimaciones conservadoras sobre la producción de cocaína hechas en 2015 por la Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (ONUDD), Colombia produjo 646.000 kilogramos de cocaína cada año. (Un buen químico puede obtener un kilo de cocaína cristalizada a partir de un kilo de base de coca de buena calidad.) Eso significa que, si las FARC controlaban el 70 por ciento de los cultivos, cobraban impuestos sobre 452.000 kilos de base de coca, lo cual, a US$150 de gramaje por kilo, representaba alrededor de US$67,9 millones al año.

Por otro lado, el potencial de ingresos de la cocaína, que en Colombia cuesta alrededor de US$2.500 por kilo, sería de $1,13 mil millones por esos 452.000 kilos. Sin embargo, las FARC no procesaban gran parte de la base de coca para convertirla en cocaína; la mayor parte de este trabajo lo realizan los grupos conocidos como “bandas criminales” (o Bacrim). InSight Crime ha investigado sólo siete unidades de las FARC (o “frentes” como se les conoce) implicadas en el tráfico de cocaína (los frentes 33, 10, 16, 48, 29, 30 y 57). Estos frentes también traficaban drogas a través de las fronteras con países vecinos como Panamá, Venezuela, Brasil y Ecuador. No resulta ilógico pensar que las FARC procesaban el 15 por ciento de la base de coca que pasaba por sus manos y que la vendían a US$2.500 el kilo. En total, esto les habría reportado US$169,5 millones al año.

Las FARC también cobraban impuestos por los cargamentos de droga que cruzaban por su territorio, por los laboratorios que protegían y por cada avión cargado de drogas que despegaba de sus zonas de influencia. Estas ganancias probablemente generaban al menos US$30 millones al año.

Si se suma el dinero obtenido del gramaje (US$67,9 millones), los ingresos de la producción de cocaína (US$169,5 millones) y los otros “impuestos” sobre el tráfico de drogas (US$30 millones), las FARC habrían estado ganando US$267 millones al año por el comercio de cocaína. Estos cálculos son estimados, pero InSight Crime consultó a diversos expertos en el tráfico de drogas, quienes creen que de hecho esta cifra es baja.

VEA TAMBIÉN: Las FARC y el narcotráfico: ¿gemelos siameses?

Pero las FARC no sólo participaban en el comercio de cocaína. En sus áreas de influencia tradicionales también hay abundantes cultivos de amapola. La Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA por sus iniciales en inglés) estima que Colombia produce unas dos toneladas de heroína al año. A diferencia de la heroína conocida como “alquitrán negro” mexicano, que tradicionalmente ha tenido una pureza de 40 por ciento, la heroína colombiana pasa por un sofisticado proceso que garantiza una pureza superior al 90 por ciento. Cada kilo de heroína colombiana vale hasta US$100.000 en Estados Unidos, lo que significa que este mercado es de unos US$200 millones.

Si bien el sistema de “impuestos” de los actores ilegales sobre la heroína no es tan estandarizado como los que se cobran sobre la cocaína, fuentes en el departamento de Tolima, donde se cultiva amapola, le dijeron a InSight Crime que los guerrilleros cobraban impuestos sobre los cultivos de amapola o sobre las cosechas de goma de opio. Al analizar el mapa del territorio de las FARC y de los cultivos de amapola, resultaría extraño que las FARC no estuvieran beneficiándose también de esta industria, en por los menos US$5 millones al año.

presencia farc cultivos amapola

En la última década, las FARC también se involucraron en el comercio de la marihuana en el Departamento del Cauca. El Frente 6 y la Columna Móvil Jacobo Arenas han establecido un cuasi monopolio sobre la producción de marihuana en las montañas de Cauca, donde se produce la marihuana de más alta calidad del país, conocida como “cripa”. Una hectárea de marihuana puede producir 2.000 kilos de la droga al año. Un kilo de marihuana de alta calidad vale un promedio de US$170. No existen datos confiables sobre el número de hectáreas cultivadas, pero fuentes del Cauca le dijeron a InSight Crime que podrían ser más de mil hectáreas. Según nuestras estimaciones, mil hectáreas produciendo 2.000 kilogramos a US$170 cada uno podrían generar más de $300 millones al año. Sería sorprendente que las FARC no estuvieran recibiendo US$30 millones de estas y otras plantaciones de marihuana en sus áreas de influencia.

presencia farc cultivos marihuana

Las FARC han sido muy ineficientes en su manejo del narcotráfico. El Secretariado, el órgano directivo de la organización, por motivos políticos siempre se ha mantenido distanciado del tráfico de drogas y ha delegado esta responsabilidad a los frentes. Por eso el tráfico nunca ha sido controlado centralmente, ni se han maximizado sus potenciales beneficios. Sin embargo, si estos cultivos y este territorio fueran tomados por las Bacrim, que son extremadamente eficientes en maximizar los beneficios, podrían generar más de US$1,2 mil millones de ganancias al año.

La extorsión

Después del narcotráfico, la extorsión ha sido la segunda economía criminal más grande y lucrativa de las FARC. Una vez más, las estimaciones sobre las ganancias potenciales son difíciles de obtener, dado que pocas víctimas reportan dicha actividad. Sin embargo, InSight Crime ha logrado reunir algunas cifras mediante investigación de campo.

Los informes provenientes de diversas partes del país indican que las FARC les estaban cobrando a los ganaderos un “impuesto” de US$3,50 (10.000 pesos colombianos) por cabeza de ganado al año. Para hacerse una idea del potencial de ingresos, en el departamento de Caquetá, dominado por las FARC, donde la extorsión es generalizada, en 2014 había 1.294.718 cabezas de ganado registradas. Esto podría haber generado un ingreso anual de US$4,5 millones para la guerrilla.

Casi todos los negocios en las áreas de las FARC tenían que pagar extorsiones. Las empresas de transporte eran particularmente vulnerables, pues pagaban entre US$10 y 70 por vehículo al mes; sin embargo, todo tipo de empresas debían pagar, desde las grandes petroleras hasta las tiendas pequeñas. Los contratos públicos para construir carreteras, puentes o infraestructura para aguas residuales generalmente debían entregar entre el 10 y 15 por ciento del valor del contrato para poder trabajar sin ningún obstáculo en las zonas de las FARC.

La investigación de campo en la región conocida como Bajo Cauca (ubicada entre los departamentos de Antioquia y Córdoba), donde han estado presentes las FARC, las Bacrim y el último grupo guerrillero que queda en el país, el Ejército de Liberación Nacional (ELN), permitió descubrir que allí existían cuotas de extorsión fijas. Las empresas pequeñas pagaban entre US$24 (70.000 pesos) y 278 (800.000 pesos) al mes, dependiendo de su volumen de negocios. Las empresas medianas pagaban entre US$350 (1 millón de pesos) y más de US$1.000 (3 millones de pesos) al mes. Y las empresas grandes podían pagar hasta US$10.000 (30 millones de pesos) al mes.

Se cree que en el municipio de Tarazá, ubicado en el Bajo Cauca, donde hay 623 negocios registrados, el valor total de las extorsiones era de un poco menos de US$100.000 al mes. Ahora bien, Tarazá es un municipio con un gran número de negocios, pero la mayoría de los municipios donde las FARC estaban presentes eran rurales y pobres. Pero si las FARC tenían presencia en 265 municipios del país, y si cada uno generaba tan sólo una cuarta parte de esa cantidad—aproximadamente US$25.000 mensuales—, entonces su potencial de ingresos por la extorsión podría sobrepasar los US$75 millones al año (US$25.000 x 12 meses x 256 municipios = US$76,8 millones).

Del secuestro a la minería de oro

La guerrilla abandonó la práctica del secuestro en 2012, una actividad criminal que les generaba hasta US$300 millones al año durante el apogeo del secuestro en el año 2002. Sin embargo, este ingreso fue sustituido por las extorsiones al próspero sector de la minería ilegal de oro, que creció enormemente en 2010 dado que los precios pasaron de US$1.200 por onza a más de US$1.800 hacia el año 2011.

En este sentido, las FARC también organizaron su sistema de extorsiones. Cobraban por las dragas y la maquinaria pesada que se movía en sus áreas, hasta US$7.000 por las retroexcavadoras más grandes. Por cada máquina, el dueño pagaba un impuesto mensual de entre US$1.000 y 4.000, dependiendo de la cantidad de oro extraído. En nueve municipios del mencionado Bajo Cauca, InSight Crime registró más de mil retroexcavadoras en operación en el año 2012, que generaban un ingreso mensual promedio de US$3 millones, es decir, más de US$36 millones al año. Si bien todo este dinero no llegaba a las arcas de las FARC, da una idea del potencial de ingresos de la industria del oro en una sola zona. En el Bajo Cauca también hay evidencia de que los mineros artesanales, quienes trabajan sin maquinaria pesada, pagaban extorsiones de entre US$25 y 250 al mes, dependiendo de la cantidad de oro que cada uno extraía.

presencia farc depositos minerales

Es difícil obtener cifras precisas sobre la producción ilegal de oro, aunque las exportaciones de oro de Colombia superan los US$2 mil millones al año, y un 80 por ciento de ese total se extrae de manera ilegal. Sólo un 12 por ciento del oro extraído en el país se realiza de forma totalmente legal, según la Asociación Colombiana de Minería (ACM).

Las FARC no sólo obtienen ganancias de la minería de oro. Hay evidencia de que las FARC cobran impuestos sobre el carbón, la plata, el tungsteno y el coltán. No es sorprendente constatar que la presencia de las operaciones de minería ilegal coincide con la presencia de guerrilleros y Bacrim. (Vea el mapa arriba).

Una vez más, estas estimaciones, confirmadas por fuentes oficiales que hablaron con InSight Crime bajo condición de anonimato, ubican las ganancias de las FARC a partir de la minería en unos US$200 millones al año.

Si se suman todas estas economías criminales, las FARC podrían haber ganado US$580 millones en 2015. Sin embargo, creemos que la organización recibió quizá US$300 millones al año, la mayoría de los cuales se invirtieron en operaciones a nivel nacional e internacional. Otra buena parte llegó a los bolsillos de los comandantes de las FARC en toda la cadena de mando. Dado que los comandantes le estuvieron robando sistemáticamente al ejército guerrillero durante años, no es sorprendente que varias facciones se hayan negado a entregarlo todo y a retirarse del negocio.

Esta es la última entrega de una serie de tres artículos que InSight Crime ha publicado sobre las riquezas y la economía criminal de las FARC. Vea además el primer y el segundo artículo.

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