Megateo: El Surgimiento de la Narcoguerrilla

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El líder de la única facción restante de la desmovilizada guerrilla del EPL es el principal blanco de las autoridades colombianas y estadounidenses, y ha sido retratado como el principal poder de la región del Catatumbo, que ha estado azotada por protestas, lo que plantea la cuestión: ¿por qué el líder de un grupo pequeño es alguien tan importante?

Víctor Ramón Navarro Serrano, alias “Megateo”, es el líder del Frente “Libardo Mora Toro” del Ejército Popular de Liberación (EPL), una facción disidente de la guerrilla maoísta de la cual oficialmente se separó en 1991. Las autoridades colombianas ofrecen US$1 millón por la cabeza de Megateo, por considerarlo el narcotraficante más importante del departamento de Norte de Santander, mientras que las autoridades de Estados Unidos han ofrecido una recompensa de US$5 millones por información que conduzca a su captura por narcotráfico internacional y lavado de dinero.

Recientemente, las autoridades colombianas acusaron a Megateo de incitar a las protestas populares que han ocurrido en la región del Catatumbo, en Norte de Santander, dando lugar a varias muertes y una serie de heridos, debido a enfrentamientos entre los manifestantes y la policía. Aunque los manifestantes han emitido una serie de exigencias, las protestas fueron provocadas por los esfuerzos de erradicación de coca en una región que es un centro importante para la producción ilícita de coca, y que además cuenta con poca presencia del Estado.

En una primera entrevista con la revista Semana, Megateo negó las acusaciones de que él dirigía o financiaba las protestas:

“Nosotros respaldamos cualquier clase de lucha. No estamos liderando esto con esos campesinos. Ellos están allá por sus propias necesidades y no necesitamos infiltrarlos. El Estado dice que yo he amenazado y obligado a los campesinos a que vayan a las marchas y que los he financiado. Es una vil mentira”.

Megateo también dijo que “claro” que quería iniciar conversaciones de paz con el gobierno, como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) están haciendo actualmente en La Habana, Cuba, pese a afirmar en un comunicado que publicó a principios de mes lo siguiente: “no creo en el proceso de paz“. Dijo que su grupo había enviado dos peticiones al gobierno para que se le permitiera unirse a las negociaciones.

VEA TAMBIÉN: FARC, paz y posible criminalización

Durante la entrevista, Megateo reveló información acerca de su estructura y operaciones criminales. Se negó a comentar sobre el tamaño de su organización, llamándose a sí mismo un “(…) mando regional” y diciendo que la organización opera “en muchas zonas”. También admitió que cobra un “impuesto de guerra” de poco más de US$200 por cada kilo de cocaína producido en la región –describiendo esencialmente su papel como el de un corredor regional de cocaína–, pero negó su participación en el procesamiento y tráfico.

Días después de la publicación de la entrevista, las fuerzas colombianas en colaboración con la Interpol reportaron el arresto de 17 personas que se cree que tienen vínculos con la organización de Megateo. Juan Carlos Pinzón, ministro de Defensa, juró que “tarde o temprano” las fuerzas atraparían a Megateo y los principales actores criminales de la región.

Análisis de InSight Crime

El EPL mantiene una relación de colaboración con las FARC y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) –ambos grupos con una fuerte presencia en Norte de Santander– y suministra con cocaína a grupos criminales como los Rastrojos. Aunque el ejército de Megateo es mucho más pequeño que el de cualquiera de los otros grupos guerrilleros –en el año 2012 se estimó que consistía de unos 50 combatientes–, las autoridades se refieren a él como “(…) el que manda la parada en esta zona“.

Megateo es mucho más que un pequeño narcotraficante local. Las autoridades colombianas dicen que posee grandes extensiones de tierra en el Catatumbo, que son el lugar donde los laboratorios de cocaína pueden procesar hasta dos toneladas de cocaína al mes. También se cree que tiene una red de apoyo en la ciudad fronteriza de Cúcuta, que le ayuda a transportar cocaína desde el municipio de Ocaña, en Norte de Santander, hacia Venezuela. Mientras que un kilo de cocaína procesada tiene un costo de alrededor de US$ 2.000 al mes en Colombia, ese mismo valor se eleva a US$4.000 o US$6.000 en Venezuela, lo que significa que su organización podría estar obteniendo ganancias de hasta US$8 millones mensuales.

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Megateo se convirtió en un objetivo prioritario de las autoridades colombianas después de que él y su grupo emboscaran y mataran a 10 funcionarios del extinto Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) y a siete soldados que estaban cazando al líder guerrillero en Hacarí, Norte de Santander, en abril de 2006.

Su organización también ha recibido golpes, incluyendo el arresto en septiembre de 2012 de 14 miembros buscados para ser extraditados a Estados Unidos por cargos de narcotráfico internacional.

El propio capo sigue evadiendo su captura, algo probablemente relacionado con el gran apoyo que recibe de los lugareños. Semana le compara con “Robin Hood” narcotraficante, diciendo que él ofrece a los residentes de la zona regalos de Navidad y préstamos sin intereses. Un funcionario antinarcóticos anónimo dijo a SEMANA: ” Lo que ha conseguido muy hábilmente es un respaldo grande por parte de la población desde hace años”.

La corrupción oficial también ha trabajado en favor de Megateo –según Semana, logró emboscar al DAS en 2006 gracias a la notificación anticipada de funcionarios corruptos del DAS, mientras que en 2012 un investigador de la Fiscalía fue detenido por vínculos con el narcotraficante–. Cuando se le preguntó, el comandante del EPL dijo: “(…) la corrupción a veces ayuda”. Según El Tiempo, los soldados colombianos capturados con 300 kilos de cocaína en el departamento de Magdalena en mayo, llevaban cocaína perteneciente a la organización de Megateo, lo que indica que las fuerzas de seguridad de la zona no son sólo sobornadas por él, sino que además están activamente involucradas en su comercio.

La publicación de la entrevista, al tiempo que Megateo está recibiendo atención sobre las protestas en el Catatumbo, plantea la cuestión de si la elección del momento podría estar relacionada con su deseo de unirse a las conversaciones de paz. El contenido de la entrevista también sugiere que Megateo está tratando de pulir su imagen –le restó importancia a su condición de actor criminal principal del Catatumbo e importante narcotraficante, diciendo que a las autoridades les gusta echarle la culpa de todo lo que ocurre en la región–.

Participar en conversaciones de paz podría proporcionar una estrategia de salida elegante para lo que queda del EPL, ya que si se le permite el ingreso al grupo a las conversaciones esto implicaría el reconocimiento de la facción como parte de la fuerza rebelde original y como un grupo con fines políticos, en lugar de una ramificación puramente criminal. Esta no sería la primera vez en la que una organización esencialmente criminal intenta representarse a sí misma como un actor político en Colombia. El liderazgo original de los Rastrojos empleó una estrategia similar, tratando de reclamar su condición como una unidad de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), con el fin de obtener beneficios cuando los paramilitares se desmovilizaron en un proceso que culminó en 2006.

Al afirmar que es un líder del EPL, Megateo mantiene, al menos en apariencia, un estatus de “guerrillero”, en contraste con muchos de los desmovilizados del EPL en el proceso de paz original. Un número de excombatientes del EPL ayudó a formar las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (ACCU) en los años noventa, y un número de estos combatientes formaron más adelante el núcleo de los Urabeños; un grupo criminal sin ningún aspecto ideológico o político aparente. Otros exalumnos del EPL incluyen al excomandante de los Rastrojos: Javier Calle Serna, alias “Comba”, y el capo de Medellín: Diego Murillo, alias “Don Berna”.

Los intentos de los Rastrojos para reclamar el estatus político fracasaron últimamente, y también es poco probable que se le dé un asiento a Megateo en la mesa de negociaciones en La Habana. No obstante, su caso también sirve como un recordatorio de lo que puede suceder si se logra un acuerdo para que las FARC se desmovilicen.

Algunos frentes de las FARC están muy involucrados en el narcotráfico, y parece probable la fragmentación y criminalización de algunas facciones de la guerrilla –como ocurrió con los disidentes del EPL de Megateo–. En Norte de Santander estos elementos pueden incluso unir fuerzas con los hombres de Megateo. En otras partes del país, Colombia corre el riesgo de crear una nueva generación de narcoguerrillas al estilo de la de Megateo.

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