México, ¿tierra de carteles?

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Una reciente lista de los nuevos “carteles” de México llama la atención sobre la evolución del crimen organizado mexicano, y sobre cómo el término “cartel” puede conducir a malentendidos sobre el cambiante panorama criminal del país.

Según La Crónica, la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO) de la Procuraduría General de la República (PGR) de México ha identificado siete carteles nuevos que han surgido en el país.

A continuación se presenta una breve descripción de los siete carteles identificados por la SEIDO:

  • “Cartel del Estado” – Opera principalmente en el estado de México y comenzó como una facción de La Familia Michoacana. Se centra en el secuestro, la distribución de drogas a nivel local y el cobro de “piso”, una cuota que los grupos pagan para poder transportar drogas por su territorio.
  • “Cartel de los Precursores Químicos” – Un nombre muy apropiado para un grupo que se dedica a suministrarles a otros criminales los productos químicos necesarios para la producción de drogas. Se dice que tiene un alcance de nivel nacional e internacional.
  • “Cartel de los Mazatlecos” – Al parecer fue creado por la Organización Beltrán Leyva (OBL) y Los Zetas en la costa del estado de Sinaloa, con el fin de hacerle frente al Cartel de Sinaloa. El grupo se centra en el secuestro, la extorsión y el narcotráfico.
  • “Cartel del Chapo Isidro” – Con el nombre del presunto líder Fausto Isidro Meza Flores, alias “Chapo Isidro”, se cree que el grupo es responsable del tráfico de grandes cantidades de metanfetaminas, heroína y marihuana.
  • “Cartel de la Oficina” – Fue formado por desertores de las alas armadas de la OBL, Los Zetas y el Cartel de Sinaloa. El grupo opera en varios estados del centro y el occidente de México, enfocándose en el secuestro y en la distribución local de drogas.
  • “Cartel Gente Nueva del Sur” – Con operaciones en el sureste de México, el grupo se dedica a la extorsión, el secuestro, la distribución local de drogas, el cobro de “piso” y el robo de petróleo.
  • “Cartel del Aeropuerto” – Grupo geográficamente disperso que se especializa en el contrabando de narcóticos a través de aeropuertos comerciales, así como en vuelos clandestinos.

Análisis de InSight Crime

Dada la cambiante dinámica del hampa mexicana, describir cualquier grupo criminal emergente como un “cartel” puede dar lugar a confusiones. Es decir, este término tiende a dar la impresión de una organización monolítica, integrada verticalmente y que controla una amplia franja de territorio.

Sin embargo, el rostro del crimen organizado mexicano ha cambiado considerablemente en la última década. A partir de la “guerra contra el narcotráfico” del expresidente Felipe Calderón, las autoridades mexicanas han demostrado ser hábiles para capturar objetivos criminales de alto valor, lo que ha dado como resultado una generación de capos abatidos o encarcelados. Este ataque frontal a los otrora poderosos carteles de México ha contribuido a su fragmentación, de modo que los miembros de rangos medios y bajos se han separado y han formado sus propias empresas criminales —aunque pocas han repetido o alcanzado el poder de los carteles predecesores—.

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Por el contrario, estos nuevos grupos han diversificado sus fuentes de ingresos, alejándose del narcotráfico internacional a gran escala y enfocándose en actividades criminales, como la extorsión, el secuestro, el robo de recursos naturales o el cobro de “piso” por el uso de su territorio. También tienden a especializarse en un aspecto particular del comercio de drogas (como vender precursores químicos o contrabandear drogas a través de los aeropuertos), formando parte de una red horizontal de agrupaciones criminales diversas y dispersas geográficamente que coordinan (o no) sus actividades ilícitas. De hecho, incluso el Cartel de Sinaloa —tal vez la estructura criminal más sofisticada que queda en México— es percibido más bien como una “federación” de varios grupos que como una organización compacta.

Aunque son menos visibles a nivel nacional o internacional que los carteles predecesores, estos grupos criminales más pequeños también son más difíciles de atacar y erradicar, lo cual ha llevado a los funcionarios de seguridad mexicanos a reevaluar su estrategia contra el crimen y a introducir cambios para hacerle frente. Sin embargo, si el caso colombiano puede servir de modelo para México, la efectiva adaptación a estas nuevas dinámicas criminales para hacer frente a los grupos emergentes será un proceso largo y difícil.

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