Ministro de Seguridad de Costa Rica habla de cocaína, asesinatos y crimen organizado

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El inicio de 2020 ha sido complicado para Costa Rica: el país incautó el cargamento de cocaína más grande de su historia dentro de sus fronteras y los homicidios aumentaron en los primeros dos meses del año. InSight Crime conversó con Michael Soto, ministro de Seguridad, sobre cómo el gobierno planea mantener la reputación de Costa Rica de ser el país más seguro de la región.

InSight Crime: En primer lugar, nos gustaría que nos contara un poco sobre el panorama que ustedes ven como prioridad, las principales amenazas en términos de seguridad y crimen organizado.

Michael Soto: El fenómeno debemos analizarlo en un contexto regional, no a nivel local o como país, sino como un fenómeno que está afectando a toda Centroamérica. Sin duda alguna, una gran parte del problema lo constituye el narcotráfico, porque estamos entre los países productores y consumidores, lo que además facilita que seamos utilizados como bodega.

Ese fenómeno ha venido ocurriendo durante muchos años y afecta a otros países de la región, como Panamá. Intentando entonces buscar estrategias para trabajar en conjunto, fue que empezamos con lo que denominamos Triángulo Sur, que es básicamente el trabajo entre Panamá, Colombia y Costa Rica, apoyados por Estados Unidos.

Desde el punto de vista muy policial, hemos reforzado la capacidad logística, sobre todo en el Pacífico, que es una zona con características diferentes a la parte Atlántica. El 2019 fue un año histórico porque entre marihuana y cocaína decomisamos 45 toneladas. En el año 2018 fueron 39,5 toneladas y este año ya llevamos 12 toneladas entre marihuana y cocaína. Nosotros sabemos que las principales estructuras del crimen organizado no están establecidas en Costa Rica, sino que el país es utilizado como puente, un lugar de almacenamiento transitorio cuyo destino final es Europa, principalmente por el precio, por eso el desafío es poder trabajar en conjunto.

IC: Costa Rica lleva muchos años siendo un punto de tránsito hacia Estados Unidos, pero parece que las importaciones a Europa es algo que se ha manifestado en los últimos años. ¿Eso le ha llevado a cambiar su postura sobre cómo abordar el tema del narcotráfico?

MS:¿Cuál es el tema con Europa? Bueno, que las estructuras criminales siempre andan buscando metodologías diferentes para poder llevar su droga al destino final, y esto lo hemos visto en todos los países de Centroamérica, donde se han movido cargamentos a lo largo de la historia. Y para ello las estructuras criminales buscan innovar, tienen muchas técnicas diferentes para el transporte de sus drogas.

Es impresionante la astucia de las estructuras criminales para lograr su cometido. Esto es un desafío no solo para Costa Rica sino para toda la región. Pero creo que ellos van a tener que innovar más porque en este momento estamos trabajando más en equipo, y en este sentido la tecnología nos ayuda mucho. Es muy fácil ahora comunicarnos por medio de WhatsApp con un policía internacional, con otro colombiano o con diversas redes de trabajo muy eficientes que intercambian información con mucha facilidad.

IC: En comparación con otros países que tienen muchos años de experiencia en ese sentido, parece que en el puerto de Limón los niveles de seguridad son mucho más fáciles de penetrar. ¿Eso se ha vuelto prioridad para ustedes en términos de seguridad?

MS: Hay algo que vale la pena explicar porque a veces depende de cómo se diga y cómo se mire. Por el puerto de Limón pasan 24.000 contenedores al mes. Es imposible revisar todos los contenedores; ningún puerto en el mundo puede hacerlo. A veces nos critican porque no hemos hecho bien nuestro trabajo y yo pregunto: ¿cuál puerto revisa todos sus contenedores? Ninguno. ¿A qué técnicas hay que recurrir? Al tipo de técnicas que llaman de perfilar, que consiste en identificar los contenedores según el producto que lleven y hacia dónde van, después pasan a la segunda fase que es de visualización física, y si hay sospechas entonces se pasan por el escáner, donde si se tiene suerte se detectan las drogas. A veces nos va bien y otras no tanto.

Pero tenemos personal que está siendo capacitado en Estados Unidos y ONUDD, de modo que nuestros oficiales tengan incluso equipos y manuales para poder hacer las inspecciones. Pero también, y como ocurre en todo el mundo, hay corrupción. Todas las estructuras criminales tienen que contar con la corrupción de funcionarios en todas las áreas, porque de lo contrario no sería una estructura criminal. Yo sólo sé que hay un gran deseo de hacer las cosas bien, y aquí también estamos tratando de que no haya corrupción.

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IC: ¿Así es como están abordando ese problema actualmente, con más capacitaciones y desarrollando esa capacidad de prevenir?

MS: La inversión que estamos haciendo de algunos años para acá, incluso desde administraciones anteriores, es que algunos países amigos, como Estados Unidos y Colombia, nos han ayudado a capacitar al personal y a tratar de tener mejores enlaces de comunicación, esa es la clave. Seamos realistas, con eso no le vamos a ganar al crimen organizado; ningún país lo ha hecho. En lo que sí les ganamos a todos los demás países es en las ganas de hacer las cosas bien. A veces se hacen cosas impresionantes con muy pocos recursos.

IC: Otro fenómeno que hemos observado es que mientras crece el narcotráfico, también crece el nivel de sofisticación de los criminales costarricenses y la violencia social que ejercen estos grupos.

MS: Para empezar, hablemos de las tasas de homicidios y luego de la justificación y la tecnología. El año 2017 fue el más violento en la historia del país, con una tasa de 12 por cada 100 mil habitantes, es decir, 603 personas fueron asesinadas, lo cual es terrible para Costa Rica. Por eso implementamos una estrategia que se llama “megaoperativo”, que tiene que ver con el análisis criminal y logramos reducciones aunque fueran mínimas durante dos años consecutivos; logramos revertir la tendencia al alza que se dio entre 2013 y 2017. En 2018 la tasa fue de 11.6 y el año pasado fue de 11 por cada 100.000 habitantes. Son disminuciones mínimas pero muy difíciles de lograr. Y en lo que va de 2020 llevamos cinco homicidios menos. Esa es una estrategia policial a corto plazo, pero sabemos que la estrategia a mediano y largo plazo debe concentrarse en el desarrollo humano y social, en empleo, cultura, deporte, educación etc. Ahora, en el tema de la tecnología y la sofisticación, las estructuras criminales normalmente aventajan a los Estados en cuanto a los recursos y la disponibilidad de estos últimos. Por eso estamos siempre dispuestos a aprender de los demás y a aprender también de los errores y de las reuniones en las que compartimos experiencias e intercambiamos información.

IC: Otra cosa que está relacionada con el narcotráfico es la evolución de las redes criminales. Lo que hemos visto en otros países es que empiezan como transportistas, haciendo trabajos sencillos, pero cada vez se involucran más, pasan a estructuras criminales de mayor nivel. ¿Cree usted que está pasando algo así en Costa Rica o las redes criminales de aquí son diferentes?

MS: Eso que usted menciona podría pasar pero en el tema de logística. No hemos tenido ningún costarricense realmente liderando o en una posición de mucho poder en la región. Los lideratos los han tomado otras nacionalidades. Yo no descarto que suceda en el futuro, lo cierto es que hasta este momento lo que ha funcionado en Costa Rica es más de logística, más de paso. Hay costarricenses que probablemente han venido escalando, pero en esa función de logística, no de un liderazgo importante, esto todavía no ha ocurrido.

IC: ¿Pero ustedes consideran que esa participación en logística puede ser una amenaza?

MS: Por supuesto que es un riesgo. Yo quisiera que Costa Rica estuviera en una burbuja y nada de eso lo tocara, pero no es cierto. Bajo esa lógica, todos los países, no solo Costa Rica, están expuestos a eso. Probablemente en Costa Rica debe haber varios grupos prestando servicios de logística a las estructuras transnacionales. Lo que debemos tratar de hacer es evitar que penetren a otros niveles del Estado y que se convierta en un Estado fallido; creo que en eso nos hemos logrado mantener.

IC: Otro tema que quisiéramos tocar es la situación de seguridad en la frontera con Nicaragua. Parece que ahí hay varios problemas.

MS: Nosotros con Nicaragua tenemos 300 kilómetros de frontera. Los nicaragüenses han optado por venirse para nuestro país debido a la situación económica y política de su país, y hemos tratado de darles refugio a quienes lo solicitan. En esa frontera hay varios fenómenos como ocurre en todas las fronteras del mundo.

Hay problemas de tráfico de personas principalmente, pero también hay tráfico de drogas, hay problemas de minería y de contrabando de ganado y de algunos productos alimenticios, fenómenos que hemos tratado de abordar, aunque es una ruta muy boscosa, muy lejana y de muy difícil acceso. Con Panamá tenemos 320 kilómetros de frontera pero ahí la situación es mejor, porque tenemos operaciones en conjunto en la frontera, pero con Nicaragua no. Creo que ahí está la diferencia respecto a la efectividad de las operaciones.

IC: ¿La relación con el gobierno de Nicaragua es un poco problemática?

MS: No es problemática porque por lo menos en esta administración no hemos tenido un enfrentamiento directo, lo que sí pasa es que no hay relación.

IC: Pero si no hay relación, ¿qué pueden hacer ustedes solos para abordar ese problema?

MS: Esto es una cuestión de soberanía de ellos. Están en su país y respetamos su línea fronteriza y nosotros la nuestra. ¿Qué hemos hecho nosotros? Tenemos una policía de fronteras relativamente nueva que patrulla todo el sector y a la que le hemos dado todo el equipo necesario; hacemos lo que le corresponde a la policía en el tema de protección de la soberanía, pero no hay coordinación, y ahí no podemos hacer nada. En cambio con El Salvador, Honduras, Panamá y Colombia hablamos constantemente y hacemos trabajo coordinado. Con Nicaragua la relación es nula.

IC: ¿La prioridad para ustedes es entonces reforzar la seguridad por su lado?

MS: Por supuesto. El tema más complicado es el de los migrantes. Es un tema que nos preocupa mucho porque no solo pasan nicaragüenses, sino muchas otras personas, entonces la prioridad de nosotros ahí es la trata, el tráfico, la minería y el contrabando de drogas o de mercaderías. Ahí tenemos varias prioridades.

IC: ¿También hay un problema con tráfico de migrantes desde Panamá?

MS: Pero ese no es un problema exclusivamente panameño tampoco. Por Brasil entran los de otros continentes, básicamente de Asia y África. Hay algunos haitianos y cubanos que entran a Panamá o a Brasil y empiezan ese éxodo que va hacia Estados Unidos y pasa por todos los países de Centroamérica. Eso es algo que también estamos trabajando con Panamá para tratar de evitar que se presente.

IC: ¿Cuál es la política que están desarrollando en Costa Rica para el tráfico de migrantes?

MS: Lo más importante es tener los flujos controlados, sobre todo por el tema de la seguridad, la identificación biométrica y la coordinación; coordinamos mucho con Panamá y los países de Centroamérica. Trabajamos mucho para evitar que las personas sean víctimas del tráfico de personas y de otro tipo de delitos.

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