Narcotraficantes latinoamericanos se posicionan en Guinea-Bissau y se expanden en África

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Un estudio reciente ha arrojado luz sobre los vínculos entre el crimen organizado en Latinoamérica y África Occidental, lo que muestra cómo el narcotráfico ha corrompido el Estado de Guinea- Bissau y cómo ahora se está extendiendo a través de la región.

El informe del Centro Africano de Estudios Estratégicos (African Center for Strategic Studies – ACSS ) se centra principalmente en la situación de Guinea-Bissau, planteando cómo las organizaciones narcotraficantes de Latinoamérica se han establecido en la pequeña nación costera. No obstante, también resalta cómo la influencia del tráfico de drogas se está extendiendo a otros países africanos, ya que los traficantes buscan nuevas rutas para llevar la droga hacia Europa.

Lea el informe completo aquí [pdf en inglés] 

Para ilustrar los métodos comúnmente empleados por las organizaciones narcotraficantes en Guinea- Bissau, el informe destaca el caso de Carmelo Vázquez Guerra, el piloto venezolano aparentemente vinculado al Cartel de Sinaloa de México. Vásquez fue detenido en Guinea-Bissau en 2008 luego de haber presuntamente transportado más de media tonelada de cocaína hacia ese país. Fue puesto en libertad días más tarde por un juez local, pero luego fue detenido en Venezuela en 2011.

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Según el estudio del ACSS, el caso de Vásquez evidencia la forma en que la compleja red de compras de aviones y registros, las compañías fachada, los negocios falsos y los cómplices necesarios para la ejecución de los narcovuelos, no sólo se extienden hasta a África Occidental y Latinoamérica, sino también a Europa y Estados Unidos. El avión que Vásquez voló hacia Bissau fue registrado en Delaware y se había mantenido en el aeropuerto de Fort Lauderdale en Florida antes del narcoviaje.

Guinea-Bissau tiene las condiciones perfectas para que este tipo de narcotráfico prospere. Haciendo eco de los informes anteriores sobre las organizaciones narcotraficantes latinoamericanas en el país [pdf en inglés], el estudio identifica las razones de los porqués: la combinación entre un liderazgo corrupto y centralizado, y un sistema judicial inadecuado y con fondos insuficientes, en un país desgarrado por la agitación política y la pobreza extrema.

Sin embargo, el informe hace hincapié en que, si bien la agitación política y la corrupción en Guinea- Bissau establecieron las bases para la llegada de organizaciones narcotraficantes de Latinoamérica, desde su llegada, podría decirse que es el tráfico de cocaína el que ha avivado la turbulencia presenciada en los últimos años.

Según el estudio, el asesinato de 2009 del jefe militar del país, Batista Tagme Na Wai, y el posterior asesinato del presidente Joao Bernardo Vieira por las tropas leales a Na Wai, surgieron de una disputa entre los dos sobre el narcotráfico. En los años que siguieron, los dos funcionarios que desempeñaron papeles fundamentales en los golpes de Estado en 2010 y 2012, el jefe del Estado Mayor, Antonio Indjai y el almirante José Américo Bubo Na Tchuto, del país fueron implicados más adelante en el tráfico de drogas. Según el informe del ACSS, en los cuatro meses siguientes al golpe de Estado de 2012, hasta 25 toneladas de cocaína fueron introducidas en Guinea- Bissau desde Latinoamérica.

El informe también plantea la cuestión de si Guinea- Bissau es sólo el primero de muchos países africanos en caer bajo la influencia corrosiva del narcotráfico. “Guinea- Bissau puede ser el primer narco-Estado en África, pero hay señales preocupantes de Mali, Gambia, Ghana, Nigeria, Mozambique, Kenia y otros lugares que indican que este no es el único país que lucha contra los efectos del narcotráfico en la seguridad, el desarrollo y el buen gobierno”, señala el informe.

La creciente influencia de las organizaciones narcotraficantes latinoamericanas también han contribuido al desarrollo de redes africanas de crimen organizado, según el informe, que ahora están dispuestas a intensificar su participación en el tráfico de drogas: “Lo que fue inicialmente un problema de transbordo ha hecho metástasis en algo más grande, más complejo, doméstico y desestabilizador”.

Análisis de InSight Crime

La presencia de organizaciones narcotraficantes latinoamericanos en África es irrefutable. Según un informe de Naciones Unidas, hay hasta 50 capos colombianos ubicados en Guinea- Bissau, donde coordinan las drogas que entran y salen del país.

Según estimaciones de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), la cocaína traficada a través de África Occidental tiene un valor estimado de US$2 mil millones anuales, más del doble del PIB de Guinea- Bissau, así que las organizaciones narcotraficantes de Latinoamérica son capaces de ofrecer sumas importantes a funcionarios ya corruptos.

El alcance de esta corrupción fue revelada por la operación de la DEA en abril, lo que resultó en el arresto de varios oficiales militares de Guinea- Bissau en aguas internacionales. Los funcionarios creían que estaban llevando a cabo un intercambio de armas y drogas con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Entre ellos se encontraban los autores intelectuales del golpe Bubo Na Tchuto e Indjai, este último ya ha sido acusado en Estados Unidos, pero sigue en libertad en su tierra natal.

Como parte del acuerdo negociado con la DEA, Bubo Na Tchuto creía que iba a ganar US$1 millón por cada tonelada de cocaína introducida en el país –una suma astronómica en Guinea- Bissau, que tiene un PIB per cápita de alrededor de US$551–.

La expansión en Latinoamérica hacia África se ha visto impulsada por la búsqueda de acceso al creciente mercado de la cocaína en Europa. Según la ONUDD, en 1998 el valor del mercado europeo de la cocaína era una cuarta parte del mercado estadounidense, una década más tarde estaba casi a la par.

El crecimiento exponencial en el consumo de cocaína en Europa ha llevado a las organizaciones narcotraficantes latinoamericanas a buscar nuevas rutas de tráfico para explotar el mercado. Con un corredor de transporte pobremente controlado, que une a Guinea-Bissau a Brasil y Venezuela, dos de los principales países latinoamericanos que funcionan como plataforma de salida para la cocaína rumbo a Europa, es una parada ideal para los cargamentos de droga que van hacia el norte.

La invasión de Guinea-Bissau ha permitido que las organizaciones narcotraficantes latinoamericanas obtengan un punto de apoyo en África, pero no es el límite de sus ambiciones. La presencia de elementos del Cartel de Sinaloa en el Norte de África ha sido bien documentada en los últimos años, mientras que la recuperación en 2009 de un narcoavión, que partió de Venezuela y se estrelló en Malí, sugiere que las rutas aéreas se están expandiendo por toda la región.

La inestabilidad política causada por la presencia de las organizaciones narcotraficantes no sucede únicamente en Guinea-Bissau. El empoderamiento de los grupos con acceso al dinero del narcotráfico y el impacto que esto puede tener se demostró el año pasado, cuando el Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI, por sus siglas en inglés) –que obtiene millones de dólares del narcotráfico a través de África del norte– aprovechó un golpe de estado para tomar el control de la mitad del norte de Mali.

Mientras tanto, en África Occidental, un estudio reciente del Instituto de Estudios Estratégicos de Estados Unidos reportó la presencia de narcotraficantes colombianos en Guinea, abriendo la posibilidad de que el vecino más cercano de Guinea-Bissau podría ser la próxima ficha en caer.

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