Nueva criptomoneda en Venezuela: ¿Apuesta económica o fraude criminal?

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Venezuela pone en circulación una nueva criptomoneda a la que llamó el “petro”. Esto ha sido anunciado por los representantes del gobierno del país suramericano como una forma de aliviar la crítica situación económica. Pero varios expertos afirman que el petro podría usarse para fines non sancto, como corrupción y lavado de dinero.

En diciembre de 2017, el presidente venezolano Nicolás Maduro anunció por primera vez los planes para el petro. Se espera que este sirva como alternativa a los problemas de la moneda física en Venezuela, el bolívar, cuyo valor ha bajado drásticamente en los últimos años. El bolívar se ha devaluado tanto que los criminales están usando los billetes para falsificar monedas de otros países.

En febrero, el gobierno venezolano aseveró que una preventa del petro —cuyo valor supuestamente está respaldado por las grandes reservas petroleras del país— generó gran interés entre los inversionistas, con una supuesta recaudación de cerca de US$5 mil millones en ofertas de compra.

Sin embargo, muchas de las afirmaciones del gobierno sobre la criptomoneda han sido cuestionadas, y hay por aclarar muchos detalles técnicos o presentan un estado de incertidumbre.

La naturaleza opaca del proyecto levanta sospechas de que pueda emplearse el petro para facilitar la corrupción de las élites venezolanas para blanquear los ingresos de sus actividades delictivas.

Recaudación de “fondos de campaña”

Michael McCarthy, investigador asociado del Centro para Estudios Latinoamericanos de American University, apuntó que el lanzamiento del petro se da en el trasfondo de los acontecimientos políticos y económicos que han afectado la dinámica de la corrupción en Venezuela.

“Considero esto en un contexto mayor en que el régimen pasa por una restricción de liquidez, y además de esa menor liquidez está el contexto inmediato de las elecciones, en el que el gobierno siempre tiene interés en dirigirse a sus donantes y pedir contribuciones para financiarse y crear un fondo de guerra”, explicó McCarthy.

Gran parte del acceso de Venezuela a dólares estadounidenses se recortó en agosto de 2017, cuando Estados Unidos promulgó una nueva serie de sanciones contra el país. La falta de acceso a la divisa extranjera ha impactado la capacidad de Venezuela de importar productos básicos como alimentos y medicinas, lo que exacerba los viejos problemas de desabastecimiento.

La escasez de productos esenciales ha sido una gran fuente de descontento entre los venezolanos, y es posible que la administración de Maduro recurra al petro como fuente potencial de flujo rápido de efectivo que pueda aliviar temporalmente esos problemas con miras a las próximas elecciones generales.

“Este es un nuevo timo diseñado para ofrecer nuevas oportunidades para actividades lícitas e ilícitas”.

No cabe duda de que el petro se venderá por medio del sistema de cambio de divisas del país, conocido como DICOM, lo que apunta a que el gobierno busca recaudar dólares, euros y otras monedas extranjeras que puedan usarse para el pago de importaciones. Más aún, en la actualidad el gobierno está ofreciendo el petro a un precio con descuento que expirará el 20 de mayo, día de las elecciones.

La escasez de productos básicos en Venezuela ha dado lugar a una proliferación de mercados negros donde participan funcionarios de gobierno y otros miembros de la élite. Estas redes ilícitas pueden usarse para distribuir importaciones adquiridas con los posibles ingresos de la inversión en el petro.

“Este es un nuevo timo diseñado para ofrecer nuevas oportunidades para las actividades lícitas e ilícitas”, comentó McCarthy, y observó que en enero la administración Maduro terminó con la tasa de cambio de divisas subsidiadas conocida como DIPRO, que habían usado las élites conectadas para obtener dólares subsidiados que podían venderse en el mercado negro con cuantiosos márgenes de ganancia.

“Necesitaban ofrecer otras fuentes de obtención de efectivo a los asociados al régimen, o encontrar medios de ganar dinero fácil”, comentó McCarthy.

Aplicaciones criminales

Katlyn Woods, analista del Departamento de Seguridad Interior de Estados Unidos (DHS, por sus siglas en inglés), comentó a InSight Crime que también cree que el petro pueda usarse para transacciones turbias, incluyendo el blanqueo de dinero.

“Me parece que propiciará definitivamente mayor corrupción y actividad delictiva, y habrá un mercado negro para este”, sentenció.

La analista del DHS apuntó especialmente a la posibilidad de que se utilice el petro para lavado de dinero a través del comercio, mediante el cual se mueve el dinero sucio por todo el mundo manipulando los precios de mercancías importadas o exportadas.

El uso de una criptomoneda como el petro para esas operaciones, señala Woods, añadiría “una capa más a un concepto de lavado de dinero que ya tiene varias capas”, lo que dificulta aún más la detección del blanqueo para las autoridades.

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Además, puede haber formas de “hacer caer la cotización” del petro —en forma repetida cambiándolo por otras criptomonedas de una forma que oscurezca la identidad del verdadero propietario de los activos.

En la actualidad hay más de 1.500 criptomonedas en venta en más de 9.000 bolsas de valores, que en su totalidad no están reguladas. El cambio de petros por otras criptomonedas en estos mercados puede abrir una vía para el lavado de dinero.

Sin embargo, Woods apuntó que hay preguntas de peso sobre si los mercados de criptomonedas aceptarán realmente el petro, en especial porque el gobierno estadounidense advirtió que la compra de petros podría interpretarse como una oferta de crédito al gobierno venezolano, lo que violaría las sanciones impuestas por Estados Unidos contra el país.

Juego de confianza

Quizás el mayor obstáculo para atraer una inversión sostenida en el petro es la reputación internacional del gobierno venezolano, que incluye el incumplimiento de pago de deudas, así como acusaciones graves de corrupción y represión política violenta.

“No creo que haya alguien que quiera invertir en Venezuela a menos que haya alguna especie de incentivo”, observó Woods. “La única forma que tienen de atraer a la gente es hacerlo atractivo de alguna manera”.

Una forma de atraer el interés internacional, Woods sugirió, sería ofrecer un programa de “ciudadanía por inversión“, como han empezado a hacerlo algunos países caribeños. La idea sería básicamente que los extranjeros pudieran comprar la ciudadanía venezolana adquiriendo cierta cantidad de petros.

Sin embargo, no existe un programa de ese tipo en la actualidad, y dado que los ciudadanos venezolanos están saliendo en masa del país, la promesa de la ciudadanía en la nación devastada por la crisis puede no ser muy atractiva.

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Aunque se supone que el petro está respaldado por las reservas de recursos naturales de Venezuela, es muy probable que los potenciales compradores vean la moneda con escepticismo debido a una grave caída de la productividad del sector petrolero.

“En un país que depende en más del 90 por ciento de sus exportaciones de petróleo y cuya producción petrolera está colapsando, ¿quién quiere realmente un petro?”, escribió recientemente en un blog Francisco Monaldi, profesor de políticas energéticas latinoamericanas en Rice University.

El catedrático comparaba el petro con el “tristemente célebre” sucre, una criptomoneda lanzada en 2010, que supuestamente se usó para facilitar diferentes esquemas ilícitos, incluyendo sofisticadas operaciones de lavado de dinero.

“El petro será solo otra forma de realizar transacciones turbias en la que unos pocos se beneficiarán a expensas de todos los venezolanos”, afirmaba Monaldi.

Futuro incierto

El proyecto del petro no ha tomado forma plenamente, y las muchas preguntas sin responder sobre los detalles técnicos de la moneda virtual dificultan calcular sus posibles aplicaciones criminales.

Sin embargo, si el petro no logra atraer una inversión importante, los resultados podrían ser problemáticos; podría ser una ganancia inesperada para el gobierno venezolano, muchos de cuyos altos funcionarios han sido acusados de participación en actividades criminales.

“Si reciben un puñado de adquisiciones criminales, personas comprando un dineral para tener algún tipo de valor y luego se dispara como bitcoin, eso podría ser peligroso porque entonces Venezuela contará con millones de dólares en criptomoneda”, comentó Woods.

Además, añadió Woods, las autoridades locales en Latinoamérica muchas veces no tienen el adiestramiento y el conocimiento técnico necesarios para identificar e interrumpir transacciones sospechosas con divisas digitales.

Como se ha visto en el caso de la “Lista Clinton”, esta falta de capacidad puede entorpecer gravemente los esfuerzos por combatir los flujos financieros ilícitos, una preocupación importante con el petro.

“Todo se reduce a una falta de información general y la capacitación para hacer lo que sea”, concluyó Woods.

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