Nuevos testimonios de un traficante de Honduras contra las élites del país

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En su testimonio ante un tribunal de Estados Unidos en la ciudad de Nueva York, un confeso narcotraficante de Honduras ha implicado al hermano del actual presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, en su actividad criminal —la más reciente de una serie de acusaciones que parecen estar sirviendo de base para otros reveladores casos judiciales de Estados Unidos contra las élites hondureñas—.

Como parte de una audiencia con sentencia condenatoria el pasado 16 de marzo, Devis Leonel Rivera Maradiaga, que hacía parte del grupo criminal Los Cachiros, dijo que había sostenido una reunión con el congresista hondureño Antonio “Tony” Hernández para discutir la manera como una empresa de Maradiaga Rivera y su familia, y operada por ellos, podría recibir dinero del gobierno por los servicios prestados. A cambio, según afirmó Rivera Maradiaga, él le pagaría un “soborno” al hermano del presidente.

La empresa, Inmobiliaria Rivera Maradiaga S.A. (INRIMAR), había hecho varios proyectos de construcción y mantenimiento de carreteras para el gobierno durante la anterior administración del presidente Porfirio Lobo. Rivera Maradiaga testificó en una audiencia relacionada con el hijo de Lobo, Fabio Porfirio Lobo, quien se declaró culpable de tráfico de drogas en el año 2016.

La sesión de preguntas y respuestas entre Rivera Maradiaga y el fiscal principal del gobierno, Emil Bove, se desarrolló así (traducción del documento de la corte):

Bove: Durante el curso de su cooperación con la DEA [Administración para el Control de las Drogas], ¿se reunió con Tony Hernández para discutir sus empresas fachada?

Rivera Maradiaga: Sí, señor.

Bove: ¿Qué discutieron en esa reunión?

Rivera Maradiaga: Que Tony Hernández nos iba a ayudar a pagarle dinero a INRIMAR.

Bove: Señor, al momento de la reunión, ¿le debía dinero el gobierno hondureño a INRIMAR en virtud de contratos?

Rivera Maradiaga: Sí, señor.

Bove: ¿Y qué ofreció hacer Tony Hernández con respecto a esas deudas del gobierno hondureño a INRIMAR?

Rivera Maradiaga: Iba a conseguir que finanzas del gobierno pagaran a INRIMAR.

Bove: ¿Pidió algo a cambio?

Rivera Maradiaga: Sí, señor.

Bove: ¿Qué?

Rivera Maradiaga: El soborno.

Bove: ¿Grabó usted esa reunión?

Rivera Maradiaga: Sí, señor. La grabé.

Bove: ¿Se la entregó a la DEA después de grabarla?

Rivera Maradiaga: Sí, señor.

Rivera Maradiaga no dijo si Tony Hernández cumplió su promesa, y el hermano del presidente ha negado las últimas acusaciones que lo vinculan con el tráfico de drogas.

“Estoy dispuesto a colaborar con cualquier investigación que de forma seria se haga”, dijo, según El Heraldo.

Por su parte, el presidente Hernández respondió a las acusaciones reiterando las promesas de que su administración no haría nada para proteger a los implicados, incluso si son sus propios familiares.

“No voy a proteger a alguien, absolutamente a nadie,” dijo el presidente en comentarios publicados por La Prensa.

Una fuente de la Embajada de Estados Unidos le dijo a InSight Crime el año pasado que Tony Hernández era una “persona de interés”, comentario que parece estar relacionado con la investigación sobre otra organización de narcotraficantes. Y una fuente de la DEA  le dijo a InSight Crime que la agencia había corroborado la confesión utilizando la grabación que Maradiaga Rivera mencionó en el testimonio del 16 de marzo.

La fuente de la DEA también corroboró la afirmación según la cual Rivera Maradiaga fue colaborador de la DEA desde fines de 2013 hasta principios de 2015, cuando él y su hermano Javier se entregaron las autoridades estadounidenses, y que él le había proporcionado a la agencia grabaciones y otras pruebas que implicaban a las élites. Rivera Maradiaga y su hermano han seguido cooperando desde su llegada a Estados Unidos, con la esperanza de reducir sus condenas, y han ofrecido múltiples evidencias, como fotografías y grabaciones de conversaciones con varios sospechosos en los casos.

De hecho, los hermanos se han convertido en los principales testigos de varios casos, como el del importante economista y político hondureño Jaime Rosenthal Oliva y varios miembros de su familia (caso descrito detalladamente por InSight Crime en su serie de artículos sobre Élites y crimen organizado), así como el de Fabio Lobo, hijo del expresidente hondureño Porfirio “Pepe” Lobo.

En su testimonio durante la audiencia con sentencia condenatoria el 16 de marzo, Rivera Maradiaga dijo que él y su hermano Javier se habían reunido con el entonces candidato presidencial Pepe Lobo en dos ocasiones, y que a cambio de dinero (más de US$300.000 entregados en fajos de billetes de 500 lempiras), el candidato presidencial les prometió “protegerlos” de las autoridades locales que estaban investigando a la familia en ese momento, así como acceso a contratos del gobierno (para los cuales INRIMAR era uno los intermediarios); prometió además que él no sería extraditado para enfrentar cargos en Estados Unidos. Rivera Maradiaga le proporcionó al gobierno fotografías para demostrar sus afirmaciones, incluyendo una en la que Lobo aparece junto a Javier Rivera Maradiaga. (Vea la foto abajo).

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(De izquierda a derecha, Fabio Lobo, Porfirio Lobo (en cuarto lugar), Javier Rivera Maradiaga (en quinto lugar) y Juan Gómez (en sexto lugar). Fuente: Cortes de Estados Unidos)

Lobo ha negado estas conexiones en repetidas ocasiones, incluso en declaraciones públicas. Pero en la conversación del 16 de marzo en la sala de audiencias en la ciudad de Nueva York con el abogado defensor de Lobo, Manuel Retureta, Maradiaga Rivera reiteró que el presidente Lobo les había cumplido sus promesas, aunque públicamente el presidente intentaba mostrar su determinación de luchar contra las organizaciones narcotraficantes.

Retureta: ¿Se preocupó cuando ocurrieron otros eventos como la enunciación de organizaciones del gobierno para combatir al narcotráfico?

Rivera Maradiaga: Nadie fue extraditado durante la administración del presidente Lobo. Mi miedo en ese entonces, mi único miedo era la extradicón. Había rumores, escuchamos rumores, pero el presidente nos prometió a mi hermano y a mí que no habría extradiciones desde Honduras. No fuimos extraditados. A mí me preocupaba la extradición.

Retureta: ¿Estaba usted consciente de las incautaciones durante la administración del presidente, no?

Rivera Maradiaga: No, señor, no había [sic] nada que nos perteneciera [sic] fue decomisado. El presidente cumplió su promesa de no tocarnos mientras fuera presidente, no fuimos extraditados. De hecho, puso a su hijo como intermediario para que nos protegiera, nos ayudara, a Los Cachiros, que somos mi hermano y yo.

Ese intermediario, por supuesto, era Fabio Lobo. En al menos dos ocasiones, según Rivera Maradiaga, Lobo utilizó los guardias de seguridad presidenciales para viajar a una zona de Honduras a donde llegaban drogas, y para custodiar los cargamentos desde su punto de llegada hasta su siguiente destino en la larga cadena de distribución desde Colombia hasta Estados Unidos.

Según Rivera Maradiaga, en por lo menos otras cinco ocasiones, Fabio Lobo fue notificado de la circulación de drogas ilegales, en caso de que Los Cachiros se toparan con las autoridades mientras las transportaban por todo el país. La relación era tan cercana, que Rivera Maradiaga le dijo a Bove, el fiscal del gobierno en la corte, que los hermanos consideraban a Fabio como un miembro de la organización.

Bove: ¿Porqué dijo, después de la segunda reunión, que usted consideró al acusado como miembro de Los Cachiros?

Rivera Maradiaga: Porque el presidente Lobo Sosa, el padre del acusado, lo había asignado como una persona de seguridad para la organización narcotraficante de Los Cachiros que nos perteneció a mi hermano y a mí.

La relación continuó después de que Porfirio Lobo terminó su período presidencial en enero de 2014, cuando Fabio intentó relacionar al presidente Juan Orlando Hernández con Los Cachiros. En un intercambio de mensajes de texto obtenido por el gobierno después de que Los Cachiros empezaron a cooperar con la DEA, Fabio Lobo le dijo a Rivera Maradiaga que se había comunicado con el presidente Juan Orlando Hernández acerca de la organización.

Lobo: Me preguntaron como estaban ustedes

Rivera Maradiaga: Quien Comando [su apodo para Fabio]

Lobo: Que les echaran la mano

Rivera Maradiaga: Quien les echaba la mano o a quien le echamos la mano. Comando no entiendo

Lobo: Que les ayudaran a ustedes

Rivera Maradiaga: Eso sí sería bueno Comando… Quien le dijo eso

Lobo: Yo le dije al Jefe… Con JO [Juan Orlando Hernández]

Rivera Maradiaga: Uy si Comando eso sería bueno … Dígale que negociemos … Y que deje a los gringos con su trabajo … Solo para que ya no les sigan quitando las propiedades.

Lobo: Que les apoye, que ya les quitaron suficiente … Que no tenían nada … Que ustedes eran buenas personas … Me preguntó que si tenía relación con alguno de ustedes

Según la transcripción de una conversación grabada que aparece por separado en el expediente, Fabio Lobo también intentó establecer conexiones entre el actual ministro de Seguridad, Julián Pacheco (mientras éste todavía se encontraba dirigiendo la división de inteligencia del ejército) y varios narcotraficantes, que, sin conocimiento de Fabio, también estaban colaborando con la DEA. El hijo del expresidente organizó una reunión en el año 2014 con Pacheco, en la que los colaboradores intentaron obtener su protección para un cargamento de drogas, pero Pacheco no cayó en la trampa, y rápidamente se escabulló de la reunión.

Informante confidencial (IC): Eh, queremos estar llegando aquí con mercancías, con drogas.

Pacheco: ¿Con droga?

IC: Sí, señor. No sé si fuese posible y nosotros co-

Pacheco: [Ininteligible] no. [Ininteligible] Fabio.

Lobo: No, de poquito [Ininteligible].

Pacheco: No. Discúlpeme. Discúlpeme.

Pacheco negó cualquier tipo de conexión con Los Cachiros, y Rivera Maradiaga nunca dijo que había conocido o trabajado con Pacheco.

Sin embargo, Pacheco puede estar en una difícil situación legal. Rivera Maradiaga lo implicó durante su testimonio el 16 de marzo, diciendo que otras personas habían hablado de obtener su apoyo para las actividades del grupo ilegal. El ministro de Seguridad también fue jefe del batallón militar en Colón a mediados de la primera década de este siglo, un período en el cual Los Cachiros prosperaron.

El gobernador de Colón en ese momento era Juan Gómez (quien en la foto de arriba aparece a la izquierda de Javier Rivera Maradiaga). Éste más tarde se convirtió en un mediador político clave para la organización de narcotraficantes y en testaferro de varias de las empresas familiares de Rivera Maradiaga, incluyendo una que administraba contratos de construcción y mantenimiento financiados por el gobierno.

VEA TAMBIÉN: Noticias y perfil de Los Cachiros

En una entrevista en el año 2015, Pacheco le dijo a InSight Crime que tenía una relación con Gómez, pero sólo porque era el gobernador en el momento en que él dirigía el batallón local. Gómez fue asesinado en enero de 2015, lo que llevó a Javier y Devis Rivera Maradiaga a huir de Honduras y formalizar su estatus como testigos principales en estos casos.

Los dos hermanos se han declarado culpables de tráfico de drogas y esperan que sus testimonios les permitan reducir drásticamente la cantidad de años que deberán permanecer en la cárcel. De hecho, ya han sido recompensados, pues su familia se encuentra en Estados Unidos, según el testimonio de Devis el 16 de marzo, gracias a la evidencia que proporcionó contra “narcotraficantes y políticos”.

El hermano del presidente Juan Orlando Hernández, Tony Hernández, parece ser uno de esos políticos. Y ya ha sido vinculado a Los Cachiros, cuyo testimonio está haciendo caer uno dominó tras otro.

*Con información de Felipe Puerta.

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