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La flota pesquera china que ha navegado en meses recientes frente a las Islas Galápagos de Ecuador realizó pesca ilegal con redes de arrastre en aguas territoriales del país, según un informe reciente, lo que ha motivado la búsqueda de nuevas soluciones regionales para combatir esta actividad criminal.

A continuación, InSight Crime detalla algunos elementos claves que se pueden desprender de este complejo caso.

1. ¿Qué hacía la flota?

El 16 de julio, la Marina ecuatoriana emitió una alerta en la que declaraba que una flota pesquera extranjera, de unos 260 barcos, se había estacionado justo frente a la zona económica exclusiva (ZEE) alrededor de Islas Galápagos y que había personal naval preparado para interceptar cualquier nave que ingresara ilegalmente.

A finales de julio, la flota había crecido a más de 342 naves, la gran mayoría de bandera o de propiedad china. Conformada en su mayor parte por arrastreros, prohibidos en aguas chinas, la flota evadió el límite de la ZEE usando luces altas y máquinas de pesca vertical industrial para atrapar, mediante mecanismos legales, enormes cantidades de peces en una racha de pesca colectiva de 73.000 horas a lo largo de un mes en las inmediaciones de una de las zonas marítimas más biodiversas del mundo.

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El 25 de julio, la cancillería ecuatoriana recibió del presidente Lenín Moreno la orden de informar a China que haría ejercer sus derechos marítimos. En agosto, el ministro de Defensa, Oswaldo Jarrín, reveló que cerca de la mitad de la flota china había apagado sus sistemas de rastreo e identificación, una táctica conocida como “evasión de radares marinos”, común en la pesca ilegal.

Una nueva investigación de la firma de análisis HawkEye 360 confirmó dos problemas importantes. En primer lugar, docenas de embarcaciones chinas, muchas con antecedentes de pesca ilegal, desaparecieron del radar hasta por 17 días al tiempo, lo cual es ilegal si se hace intencionalmente. En segundo lugar, en el mismo periodo, barcos de incógnito no identificados fueron vistos dentro de la ZEE ecuatoriana en múltiples ocasiones, inclusive algunos directamente al lado de la flota china.

2. Un problema en aumento

La pesca ilegal constituye la sexta economía criminal más lucrativa a nivel global, con ingresos estimados de US$15 a 36 mil millones, según un informe de 2017 realizado por Global Financial Integrity. La flota pesquera china, con cerca de 17.000 barcos, de lejos la más grande del mundo, es protagonista de este problema, y China aparece como el país con la peor calificación en pesca ilegal en un informe de Global Initiative de 2019.

Aunque era un problema de larga data, la flota pesquera china se convirtió en una preocupación particular después de 2016. Desde entonces, ha motivado serias alertas anuales en Ecuador, Perú, ChileArgentina. Solo en Chile, la pesca ilegal representa un costo estimado anual de US$300 millones para el país, según un nuevo informe de AthenaLab. En Ecuador, las preocupaciones ambientales se han hecho inminentes después de 2017, tras el caso del Fu Yuan Yu Leng 999, embarcación interceptada dentro de la Reserva Marina de Galápagos, protegida por la UNESCO, con más de 300 toneladas de tiburones a bordo, entre los que se contaban peces martillo, una especie en vía de extinción.

Este año, según ambos informes y un mapa de dominio público, elaborado por Global Fishing Watch, parte de la flota china permaneció al este de las Galápagos entre enero y abril, mientras que la otra parte se trasladó hacia aguas argentinas. Para el mes de mayo, las dos partes se habían reunido frente al sur de Perú, para luego trasladarse entre la ZEE de Galápagos y las aguas de la ZEE de Ecuador continental de mayo a septiembre, lo que provocó las protestas internacionales mencionadas. Desde entonces, la flota se ha desplazado hacia el sur, y la mayor parte se encuentra estacionada actualmente en aguas al sur de Perú, donde sus barcos continúan pescando.

Si los años anteriores sientan un precedente, en los próximos meses la mayoría de las naves tomarán rumbo a Argentina, para luego hacer el mismo viaje de regreso el próximo año. La práctica de “trasbordo” —transferir combustible, provisiones, tripulación o peces de un barco a otro— permite a la flota mantenerse en el mar durante periodos indefinidos, aunque esta práctica puede además plantear una manera conveniente de legalizar el pescado captado ilegalmente.

3. Pesca indiscriminada y especies en riesgo

Como mayor exportador mundial de frutos del mar, responsable de cerca del 15 por ciento de la pesca reportada a nivel global en 2018 (más del doble de los países que ocupan el segundo y tercer lugar), China opera sus barcos pesqueros por todo el mundo. En el Pacífico latinoamericano pescan sobre todo calamares, de los cuales la flota china aporta un desproporcionado 50-70 por ciento del total atrapados en aguas internacionales.

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El elevado número de embarcaciones significa que la flota no solo está incurriendo en la pesca indiscriminada de calamar, sino que de paso está atrapando inadvertidamente otras especies, incluyendo algunas en peligro de extinción, como rayas o peces martillo.

La presencia depredadora en términos ecológicos también ha forzado a los pescadores locales a buscar nuevos puntos de pesca, exacerbando tanto la sobreexplotación de los caladeros como la posible caza de especies en peligro. En otros lugares, como en la Reserva Malpelo en Colombia, la creciente demanda china ha atizado un boom de pesca ilegal, con una fuerte demanda de varias especies en peligro.

4. Respuesta regional

Ante la naturaleza transnacional de la pesca por parte de la flota, y su evasión de las fronteras marítimas de varios países, solo puede ser efectiva una respuesta regional coordinada.

Pero muchas veces ha faltado coordinación. En julio, la adhesión de Costa Rica elevó a cuatro el número de países latinoamericanos que tienen convenios para publicar los datos de seguimiento de sus embarcaciones mediante la Vigilancia Pesquera Global (Global Fishing Watch, GFW), una medida tendiente a reducir la pesca ilegal; sin embargo, Ecuador no se cuenta entre ellos. En lugar de eso, el país anunció una colaboración particular con Kleos Space, proveedor de servicios de datos espaciales, que ampliará sus actividades para vigilar las prácticas sospechosas de pesca ilegal, no declarada y no reglamentada en Ecuador. Esto puede constituir parte de la “estrategia de protección” para las islas Galápagos que anunció el presidente ecuatoriano Lenín Moreno por Twitter en el mes de julio.

En cuanto a Perú y Chile, ambos países han abierto su información al público con GFW, y han desplegado patrullas aéreas y navales para seguir el avance de la flota. Perú también abrió un proceso contra un capitán chino por pesca ilegal en aguas peruanas en 2018, que fue el primer proceso contra un barco extranjero en la historia del país. Aunque es un paso en la dirección correcta, no es probable que alguna de estas medidas cambie el rumbo de la pesca ilegal. Ya en el pasado, Ecuador ha procesado judicialmente a capitanes chinos y también estaba monitoreando las embarcaciones chinas incluso cuando presuntamente entraron a su ZEE.

Más promisoria es la declaración conjunta emitida por el Ministerio de Relaciones Exteriores chileno y las cancillerías de EcuadorPerú y Colombia en relación con las “grandes flotas de barcos de bandera extranjera” que pescaban frente a sus ZEE. El pronunciamiento condena las prácticas pesqueras ilegales, no declaradas y no reglamentadas (IUU), se compromete a ampliar el intercambio de información y a fortalecer las organizaciones regionales de organización pesquera (OROP). Lo más importante es que también destaca la decisión de la Comisión Permanente del Pacífico Sur (CPPS), un organismo regulatorio marítimo conformado por estos cuatro países, para condenar cualquier acción que parezca pesca IUU, aun si es adyacente a una ZEE de un país.

En otras palabras, la siguiente vez que una flota extranjera haga pesca de arrastre en las aguas de una de estas naciones, las cuatro se ha comprometido a catalogar esto como pesca IUU. Finalmente, el comunicado se dio a conocer un día después del inicio de la 61 edición de las maniobras Unitas, una serie de ejercicios navales anuales, uno de cuyos objetivos es el combate a la pesca ilegal, y que se celebra en Ecuador por primera vez en 11 años.

5. Respuesta estadounidense

Estados Unidos parece estar empeñado en intervenir en la disputa: el presidente Donald Trump denunció las operaciones pesqueras chinas durante su alocución ante la ONU el 22 de septiembre; el secretario de Estado Mike Pompeo emitió un comunicado el 2 de agosto con el título “Sobre las prácticas de pesca depredadora de China en las Galápagos”, y las embajadas estadounidenses en Ecuador y Perú condenaron la pesca ilegal en Twitter.

Por otra parte, a finales de agosto, la Guardia Costera estadounidense envió la nave USCGC Bertholf para apoyar las patrullas de la Marina ecuatoriana alrededor de la ZEE, semanas antes de revelar su nueva estrategia centrada en China para combatir la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada, que busca promover las operaciones de control específicas y basadas en inteligencia, combatir la “pesca depredadora” patrocinada por el Estado e incrementar la cooperación multilateral.

En una línea similar, el almirante estadounidense Karl Schultz, comandante de la Guardia Costera estadounidense, dijo en una declaración reciente que la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada se ha convertido en la mayor prioridad para la seguridad marítima, por encima de la lucha antinarcóticos y contra la piratería. Hizo énfasis en el rol protagónico que debe asumir China en la lucha contra este flagelo global, y sostuvo que la pesca ilegal representa el 20 por ciento del pescado captado en el mundo.

6. Respuesta china

En lo que respecta a China, pese a negar las denuncias de que su flota participó en pesca ilegal, no declarada y no reglamentada por medio de sus embajadas en Colombia, PerúEcuador, por primera vez en 17 años el gobierno ha endurecido las regulaciones que rigen a su flota pesquera, y ha incluido “castigos más severos para quienes sean sorprendidos infringiendo las leyes, medidas drásticas sobre el monitoreo de embarcaciones, nuevos procedimientos para la gestión de puertos, requerimientos de certificación más estrictos y aclaración de sanciones”, como informó Mongabay, sitio web dedicado a temas de conservación.

Cabe anotar que, según un funcionario de la embajada china en Ecuador entrevistado por El Universo, el gobierno chino contempla eliminar el subsidio anual de cerca de US$400 millones en combustible que por mucho tiempo ha sostenido a la flota, lo cual corta de tajo la capacidad de esta para operar durante todo el año tan lejos de China. Más aún, China finalmente ha propuesto ratificar el Convenio sobre Medidas de Estado Rector del Puerto, formulado en 2016 por la FAO, y que constituye el primer acuerdo internacional vinculante mediante el cual se busca “impedir, disuadir y eliminar la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada impidiendo que barcos que incurren en esta práctica usen los puertos y descarguen el producto”, aunque no se ha fijado ninguna fecha para dicha ratificación.

Aunque este podría ser un gran paso para reducir la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada, vale anotar que China ya ha firmado varios tratados de este tipo, sin que haya llegado a ratificarlos o implementarlos, entre los cuales se destaca un tratado con la ONU en 1996. También es miembro de siete organizaciones pesqueras regionales, muchas de cuyas cláusulas son ignoradas habitualmente por su flota.

Foto: AP

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