“Plan de acción” contra las drogas propuesto por EE. UU. recibe poco respaldo internacional

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En vísperas de la reunión anual de la Asamblea General de las Naciones Unidas, Estados Unidos buscó el respaldo a un “plan de acción para hacer frente al problema de la droga a nivel mundial”; sin embargo, varios países, entre los que se encuentran algunos aliados importantes, se negaron a firmar, lo que indica que el papel de Estados Unidos como líder mundial en la política de drogas está disminuyendo.

El documento fue presentado oficialmente el 24 de septiembre en un evento en la sede de la ONU en Nueva York, al cual asistieron el presidente Donald Trump y representantes de las naciones signatarias.

Se trata de un llamado para que los países desarrollen “planes nacionales de acción mediante una estrategia basada en cuatro pilares”: reducir la demanda de drogas, promover los tratamientos para el consumo de estupefacientes, mejorar la cooperación multinacional de los organismos de seguridad y reducir el suministro de drogas.

Varios funcionarios de la administración Trump pidieron el respaldo de los países miembros de la ONU para el plan de acción antes de que se iniciara el evento, diciéndoles que se trataba de “un documento final y que no era negociable”, según informó The Intercept, señalando que aquella era una medida inusual ya que las decisiones frente a la política de drogas de la ONU suelen ser tomadas mediante deliberación y consenso.

Si bien varios países latinoamericanos, como Colombia y México, ofrecieron su apoyo al plan de acción, hubo algunas excepciones notables.

Brasil, el país más grande de la región, no aparece en la lista de firmantes. En su primera intervención ante la Asamblea General, el presidente de Brasil, Michael Temer, no se refirió a las razones por las que no lo había hecho.

Algunos países que tienen relaciones espinosas con Estados Unidos, como Cuba, Bolivia y Venezuela, se negaron a firmar. Pero otros que en general han tenido buenas relaciones con Estados Unidos, como Ecuador, El Salvador, Jamaica y Uruguay, también se negaron a respaldar el documento.

Si bien estos países no han explicado públicamente las razones por las que no firmaron el plan de acción, otros, como Nueva Zelanda, subrayaron que la estrategia no hace el suficiente énfasis en tratar el consumo de drogas como un problema de salud pública.

“En Nueva Zelanda tenemos varios retos específicos, así como la presencia de ciertas drogas en particular, pero también nos interesa el tema de la salud”, dijo un funcionario de Nueva Zelanda consultado por Reuters. “Queremos tomar acciones que den resultados, y para ello estamos recurriendo a la mejor evidencia”.

La Comisión Global de Políticas de Drogas, organización no gubernamental a favor de la reforma del régimen de control de drogas a nivel global, hizo fuertes críticas a la iniciativa liderada por Estados Unidos.

El plan de acción “promueve la continuidad de políticas ineficientes, costosas y perjudiciales”, como se lee en un comunicado del grupo. “Estas políticas dan como resultado leyes punitivas, militarización, encarcelamientos masivos, tratamientos sin el consentimiento de los pacientes y fragmentación de las familias y las comunidades”.

“El Plan de Acción Global pretende demostrar la permanencia de un consenso que ya no existe, incluso entre muchos de los signatarios”, añade la Comisión.

Análisis de InSight Crime

Aunque muchos países latinoamericanos —entre ellos algunos que se negaron a respaldar el plan de acción— continúan acatando las políticas tradicionales de lucha contra las drogas que Estados Unidos promueve, diversos hechos de los últimos años dan cuenta del declive de Estados Unidos como líder de la política de drogas a nivel global.

A mediados de la década de 2000, Bolivia legalizó el cultivo de coca para usos tradicionales y expulsó del país a la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA por sus iniciales en inglés). En la década de 2010 se retiró por un tiempo del principal tratado internacional de drogas de la ONU, pero luego fue readmitido sin haber modificado sus leyes sobre la coca, a pesar de las objeciones de Estados Unidos y otros países.

Más adelante, Uruguay se convirtió en el primer país del mundo en establecer un mercado de marihuana legal y regulado —una vez más, a pesar de las fuertes objeciones de Estados Unidos—.

En octubre de este año, Canadá seguirá su ejemplo, y de esta manera se convertirá en el segundo país del mundo, y en el más grande, en legalizar la marihuana. Por otro lado, casi una quinta parte de los estados de Estados Unidos han rechazado la prohibición total del gobierno federal y han legalizado la marihuana.

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Colombia, el mayor productor de cocaína en el mundo, firmó el plan de acción promovido por Estados Unidos antes de un encuentro entre Trump y su homólogo colombiano, Iván Duque, quien se posesionó recientemente como jefe de Estado y ha dado indicios de estar muy a favor de las políticas tradicionales para el control de las drogas. Por otro lado, a pesar de que México aprobó el plan, el presidente electo Andrés Manuel López Obrador ha expresado su deseo de reorientar la política de drogas del país en una dirección más progresista, una vez asuma el cargo a finales de este año.

Aunque Estados Unidos, especialmente durante la administración Trump, continúa considerando el tratamiento del control de drogas como un problema básicamente de carácter policial, las autoridades internacionales cada vez más les piden a los gobiernos que enfrenten el comercio de drogas haciendo énfasis en la prevención y el tratamiento del consumo.

La reacción frente al plan de acción propuesto recientemente indica que muchos países están acatando este llamado.

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