Opinión: ¿Todavía podría fracasar el proceso de paz con las FARC?

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El expresidente colombiano Juan Manuel Santos ha dicho que el proceso de paz con las FARC es “irreversible”. Pero puede estar equivocado.

“Este proceso es irreversible,” declaró el exmandatario en la presentación de su libro La batalla por la paz en Madrid. ¿Existen condiciones que podrían llevar al fracaso del proceso de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)?

Las disidencias de las FARC continúan aumentando, y conforman lo que en InSight Crime hemos denominado ex-FARC Mafia, la cual se compone no solo de los disidentes reconocidos oficialmente bajo el mando de Miguel Botache Santillana, alias “Gentil Duarte”, sino de otros grupos criminales que se desprendieron de las FARC (FARCRIM), así como de miles de guerrilleros que nunca se desmovilizaron bajo el acuerdo de paz y continúan al frente de las economías ilegales.

*Este artículo fue publicado originalmente por Semana y fue reproducido por InSight Crime con permiso. Vea el original aquí.

Según el gobierno, que se refiere a estos como “grupos armados organizados residuales”, su número asciende a unos 3.000. Nosotros consideramos que esta cifra es mayor, dado que las “FARC ocultas”, aquellas que se mantuvieron por fuera del acuerdo, escondieron armas y todavía obtienen dinero de las economías criminales, no se han dado a conocer. Y quizá nunca lo hagan.

La cifra de 3.000 guerrilleros de los casi 11.000 que se acogieron al proceso de paz representa una tasa de deserción de más del 25 por ciento. Hay menos de 3.000 que permanecen en los Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación, y es probable que ese número siga disminuyendo a medida que las deserciones aumentan.

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La falta de compromiso del gobierno para la plena aplicación de los acuerdos de paz y los retos que enfrenta el marco jurídico del acuerdo, la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), han afectado la confianza que tenían en el proceso muchos exguerrilleros, quienes están regresando a sus antiguas actividades.

Ex comandantes FARC podrían regresar a las áreas que una vez ocuparon antes del proceso de paz.

En otras desmovilizaciones previas, como las del Ejército Popular de Liberación (EPL) y las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), cerca del 20 por ciento de los combatientes desertaron o se unieron a otros grupos criminales.

Sin embargo, nadie ha dicho que esos procesos hayan fracasado. En mi opinión, a menos que el número de disidentes de las FARC supere el 50 por ciento de los que ingresaron al proceso de paz, el acuerdo no puede considerarse un fracaso por el solo hecho de las deserciones.

La violencia está volviendo a aumentar, después de varios años de constante disminución, no solo en términos de homicidios sino de masacres y desplazamientos. Esto también sucedió después de los acuerdos de paz con el EPL y las AUC, dado que diferentes grupos criminales empezaron a enfrentarse con el Estado para apoderarse del territorio que solían controlar los actores en retirada. Por sí mismo, esto tampoco es razón para cuestionar la validez del proceso de paz.

Mucho más grave es el asunto de una fachada política o una ideología, que podrían permitir que la mafia ex-FARC se presenta como una fuerza insurgente, en lugar de una estructura puramente criminal. La figura clave en esta dinámica es Luciano Marín Arango, alias “Iván Márquez”.  Como excongresista, miembro del Secretariado de las FARC y jefe de las negociaciones en La Habana, Márquez es el jefe más respetado por los guerrilleros rasos.

De hecho, muchos me han dicho que él, en lugar de Rodrigo Londoño Echeverri, alias “Timochenko”, debió haber sucedido a Guillermo León Sáenz Vargas, alias “Alfonso Cano”, después de que el comandante en jefe de las FARC fuera asesinado en 2011.

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No se sabe dónde se encuentra Márquez. Según lo estipulado por el acuerdo de paz, él debe comparecer ante la JEP. Hemos tenido informes según los cuales se encuentra en Apure, Venezuela, pero eso fue a finales del año pasado. Él no es el único comandante de las FARC cuyo paradero se desconoce. Algunos otros son Hernán Darío Velásquez, alias “El Paisa”, el temido exjefe de la Columna Móvil Teófilo Forero, y Henry Castellanos, alias “Romaña”.

Tal vez aún más importante es Elmer Mata Caviedes, alias “Albeiro Córdoba”, hijo de Noel Matta Matta-Guzmán, alias “Efraín Guzmán”, uno de los fundadores de las FARC y exintegrante del Secretariado de la organización.  InSight Crime tiene identificados a otros cinco comandantes de rango medio que aún no han sido ubicados.

Si todos ellos abandonan el proceso de paz bajo el liderazgo de Márquez, es probable que arrastren a otros 1.000 combatientes más, para un total de más de 4.000 disidentes de las FARC. Pero lo más preocupante es que se vuelvan a unir. Si se alían con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), Colombia podría enfrentar una significativa amenaza para la seguridad nacional.

Y es en este punto cuando se podría decir que el proceso de paz ha fracasado.

*Este artículo fue publicado originalmente por Semana y fue reproducido por InSight Crime con permiso. Vea el original aquí.

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