Políticas estadounidenses facilitan redes criminales cubanas: Informe

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Una investigación realizada por un diario de La Florida reveló que muchas redes delictivas cubanas operan en Estados Unidos, un fenómeno facilitado por las políticas norteamericanas de inmigración, que probablemente cambiarán a medida que los dos países restauren relaciones diplomáticas.

Según la investigación que el Florida Sun Sentinel adelantó durante todo un año, redes criminales de ciudadanos cubanos están participando en una amplia gama de actividades ilícitas en Estados Unidos, como fraude, robo de combustible y cargas, y producción y tráfico de marihuana.

El periódico descubrió que los criminales aprovechan que las leyes de inmigración de Estados Unidos les concede una condición especial a los cubanos, quienes automáticamente son considerados refugiados políticos. Esto les permite a los delincuentes cubanos ingresar a Estados Unidos sin visa o sin revisión de antecedentes criminales y regresar a su país múltiples veces (a menudo llevando dinero en efectivo) o enviar dinero a la isla. Pueden además huir a Cuba en caso de ser capturados por las autoridades estadounidenses. Debido a la histórica falta de cooperación entre Cuba y Estados Unidos, los cubanos fugitivos están generalmente fuera del alcance de las leyes norteamericanas una vez regresan a su país.

El Sun Sentinel estima que, en total, estas condiciones les han permitido a los delincuentes cubanos robar al menos US$2 mil millones en Estados Unidos desde 1994. Aunque los cubanos representan menos del 1 por ciento de la población estadounidense, están involucrados en el 41 por ciento de las detenciones por fraudes al sistema de salud (en comparación con el 29 por ciento de acusados estadounidenses), el 10 por ciento de detenciones por fraudes con tarjetas de crédito y el 9 por ciento de arrestos por producción y tráfico de marihuana en todo el país.

Las cifras del condado de Miami-Dade, La Florida, donde el 24 por ciento de la población es cubana, son aún más alarmantes: cerca de tres cuartas partes de los arrestos por fraudes al sistema de salud y casi el 60 por ciento de las detenciones por producción y tráfico de marihuana involucran a ciudadanos cubanos.

Bajo riesgo, alta recompensa

Según el Sun Sentinel, las redes criminales cubanas suelen participan en actividades que pueden retribuir enormes beneficios, sin la amenaza de largas penas de prisión. Por ejemplo, un esquema de fraude al sistema de salud (Medicare) puede reportar millones de dólares en ganancias, pero la sentencia promedio para este delito es de unos cuatro años, según informó el diario.

Sin embargo, en muchos casos los autores nunca son condenados. Los delincuentes cubanos suelen huir a Cuba después de pagar fianzas o incluso antes de que las autoridades emitan una orden de arresto, escapando por barco o avión, o a través de la frontera entre Texas y México. Como resultado, según el diario, en todo Estados Unidos hay más de 500 cubanos fugitivos con órdenes de arresto por delitos federales y 500 más en La Florida enfrentando cargos estatales por fraude y tráfico de drogas.

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Las dificultades que enfrentan las autoridades de Estados Unidos para rastrear a los delincuentes en Cuba se ilustran claramente con una carta de un cubano fugitivo acusado de participar en un esquema de fraude con tarjetas de crédito por millones de dólares. En una carta al juez encargado de su caso, el fugitivo incluyó su dirección de remitente y escribió: “Venga por mí a Cuba, si puede”.

Según el Sun Sentinel, el único riesgo de estos fugitivos consiste en tener que darles una parte de su dinero a las autoridades cubanas. En un caso, el gobierno cubano incautó US$200.000 a los autores de una estafa a una aseguradora en La Florida cuando enviaban millones de dólares a su país de origen. Los fiscales estadounidenses entrevistados por el Sun Sentinel señalaron que sabían de fugitivos que tuvieron que decidir entre pagarles a los funcionarios cubanos o pagar una pena en una prisión cubana.

Expertos criminales

Los casos examinados por el Sun Sentinel indican que la mayoría de los cubanos que dirigen estas redes criminales en Estados Unidos no son simples aficionados: algunos esquemas involucran hasta 100 delincuentes.

Una red cubana dedicada a fraudes con tarjetas de crédito, con sede en Miami, empleaba a más de 20 personas en un elaborado esquema según el cual los criminales usaron información de tarjetas de crédito robadas para comprar US$15 millones en tarjetas de regalo en 45 estados y se las vendieron a dueños de almacenes que las usaron para llenar sus estantes. Uno de los acusados en el caso, como era de esperarse, huyó a Cuba.

Según la investigación de Sun Sentinel, los líderes de estas redes suelen traen amigos y familiares de Cuba a participar en sus operaciones delictivas.

Análisis de InSight Crime

Una desventaja del establecimiento de relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba es que, a medida que estas mejoren, los grupos criminales de ambos países encontrarán nuevas formas para relacionarse y obtener ganancias. Esto podría incluir redes criminales cubanas que siguen explotando a las empresas estadounidenses y a los programas de gobierno. Como lo describe el Sun Sentinel, estas redes han aprovechado las actuales políticas de inmigración estadounidenses y la laxitud en las restricciones para viajar entre Estados Unidos y Cuba en los últimos años. La normalización de las relaciones entre los dos países podría tener la consecuencia involuntaria de proporcionar nuevas oportunidades a estas redes, en tanto las transacciones comerciales reinicien y los viajes a la isla aumenten.

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Por otro lado, la normalización de las relaciones diplomáticas también podría tener el efecto contrario. Una mayor cooperación entre funcionarios estadounidenses y cubanos les podría permitir a las autoridades estadounidenses compartir información con sus homólogos cubanos y rastrear fugitivos. Unos lazos más estrechos también le podrían permitir al gobierno de Estados Unidos negociar la deportación de unos 34.500 cubanos condenados que permanecen en Estados Unidos (algunos de los cuales, según el Sun Sentinel, son reincidentes), dado que las autoridades estadounidenses no podían deportarlos antes.

Además, Estados Unidos y Cuba pueden ahora comenzar a reconocer un tratado de extradición que permanecía ignorado por ambos países. Si esto ocurre, las redes criminales cubanas en Estados Unidos enfrentarán un nuevo nivel de riesgo para sus operaciones.

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