¿Por qué pueden resultar irrelevantes los logros del plan de seguridad petrolera de México?

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Un informe del Wilson Center señala que los esfuerzos de México por mejorar la seguridad en dos estados que poseen grandes reservas de gas y petróleo pueden producir resultados solo a corto plazo y beneficiar principalmente a las empresas extranjeras, al tiempo que dejan de lado esfuerzos de largo aliento por mejorar la seguridad ciudadana.

El informe (pdf) identificó a Veracruz y Tamaulipas como los estados mexicanos más importantes en términos de explotación de hidrocarburos. Los dos estados tienen una gran parte de los yacimientos de petróleo y gas del país, incluyendo explotaciones petroleras en el Golfo de México y formaciones de gas de lutita (shale gas) similares a las que ya se explotan con buenos resultados en Estados Unidos. Estos dos estados cuentan además con importantes instalaciones para la refinación y tienen algunos de los más grandes puertos mexicanos con rutas marítimas directas a Houston, Texas, el centro energético de Estados Unidos.

A raíz de las reformas energéticas de México en agosto pasado, una gran cantidad de empresas extranjeras se han postulado para entrar en este reciente mercado. Varias empresas han incluso anunciado multimillonarios planes de inversión, según señaló un informe reciente del Financial Times.

Se espera que Veracruz y Tamaulipas reciban gran parte de esta inversión. Además de la prevista inversión en exploración, el gobierno mexicano está buscando inversión extranjera destinada a una importante red de transporte de gas en Veracruz y a varias plantas de petroquímicos. Entre tanto, se han planteado una serie de proyectos de exportación de hidrocarburos con el fin de “ubicar a Tamaulipas como el estado más importante en el territorio de México en materia energética”, señala el Wilson Center.

Sin embargo, en Veracruz y Tamaulipas también habitan dos de las organizaciones criminales más poderosas de México: Los Zetas y sus progenitores del Cartel del Golfo. Ambas han estado en guerra desde 2010, lo cual hace de Veracruz, y en especial de Tamaulipas, lugares bastante brutales para vivir y tener un negocio. Tamaulipas, por ejemplo, tiene la mayor tasa de secuestros reportados en México, la capital mundial del secuestro.

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Ambas organizaciones han diversificado sus ingresos robando productos de hidrocarburos mediante sifones ilegales instalados a lo largo de las extensas redes de oleoductos y gasoductos de Pemex, para luego venderlos en el país y en el extranjero. Según el Wilson Center, de todos los estados mexicanos, Veracruz y Tamaulipas son los que padecen la mayor cantidad de incidentes relacionados con sifones.

El problema va más allá de esos estados. Los incidentes relacionados con sifones ilegales han crecido constantemente en todo México, y han pasado de 296 registrados en 2008 a 4.127 en 2014, según dijo Francisco Fernández Lagos, ejecutivo de Pemex, en una entrevista reciente con El Universal. Las grietas en las tuberías le costaron a Pemex en 2014 más de US$1,3 mil millones en productos robados, reparaciones y limpiezas, agregó Lagos, quien dice que esta situación pone “en riesgo la seguridad nacional” (Ver el mapa de grietas registradas desde 2013, tomado del informe Wilson).

15-02-02-mexico-oilpipeline-thefts-2013Como organizaciones bien financiadas y con conocimientos técnicos, Los Zetas y el Cartel del Golfo están bien entrenadas para aprovechar las debilidades de esta industria. Ambas organizaciones tienen el dinero y la capacidad suficientes para sobornar o intimidar a los trabajadores petroleros para que revelen las vulnerabilidades de los oleoductos. Y utilizan esos mismos recursos para impedir que los gobiernos locales y el personal de seguridad interfieran en sus operaciones de robo de petróleo. Presuntamente, los criminales también manejan una extensa infraestructura, incluyendo una flota de buques y camiones cisterna, así como estaciones de gasolina controladas por los carteles, señala el informe del Wilson Center.

Además de robar petróleo y gas, Los Zetas y el Cartel del Golfo amenazan directamente a los empleados de las petroleras con secuestrarlos y a menudo cobran “narcoimpuestos” a las empresas que trabajan en sus áreas de influencia. También se sabe que ambos grupos destruyen la infraestructura para el petróleo y el gas y bloquean las rutas de transporte, intentando producirse pérdidas financieras mutuas en sus operaciones en el mercado negro del combustible.

La violenta competencia entre Los Zetas y el Cartel del Golfo tiene efectos indirectos sobre la industria del petróleo y el gas en Veracruz y Tamaulipas. Con frecuencia, estas organizaciones establecen “narcobloqueos” con el fin de capturar y asesinar a miembros de sus rivales. En algunas ocasiones estos bloqueos han impedido que los camiones petroleros lleguen a las refinerías e incluso llegaron a causar el cierre temporal del aeropuerto internacional de Altamira, en Tamaulipas, en el año 2014, señaló el informe del Wilson Center.

El gobierno mexicano ha anunciado nuevos planes de seguridad en los dos estados, en su interés por evitar incidentes que pudieran ahuyentar a las empresas extranjeras —como cuando miembros del Cartel del Golfo abrieron fuego contra una residencia de empleados de la compañía de servicios petroleros Weatherford, de Suiza—.

En mayo, el presidente Peña Nieto anunció el Plan Tamaulipas, que dividirá el estado en cuatro cuadrantes controlados por unidades especiales del ejército y la marina. Dichas unidades están destinadas específicamente a desmantelar los grupos criminales y sus operaciones, y a realizar patrullajes en contra de los narcobloqueos.

Con el denominado “mando único”, la policía local de Tamaulipas ha sido fusionada en una sola fuerza estatal. Además, el estado ha recibido 200 unidades de la recién formada fuerza de seguridad de gendarmería, una de cuyas tareas consiste en proteger industrias regionales estratégicas.

Esfuerzos similares se están realizando en Veracruz, que también consolidó sus fuerzas policiales bajo la figura de mando único. La nueva fuerza recibirá unos US$8 millones de fondos federales para ayudar a la policía a combatir el crimen organizado mediante una mejor capacitación y mejores equipos. Además, el gobierno ubicará unos 1.800 miembros de gendarmería en Veracruz “en el corto plazo,” dice el Informe del Wilson Center.

Análisis de InSight Crime

Es probable que el pronóstico del Wilson Center acerca de una mejora a corto plazo, pero con pocos avances en cuanto a una seguridad duradera en Veracruz y Tamaulipas, resulte profético. Aunque Peña Nieto ha hablado de nuevos métodos de lucha contra el crimen organizado, en la práctica sus acciones se asemejan a las estrategias militaristas de su predecesor. Los críticos dicen que la gendarmería, por ejemplo, tiene más que ver con política que con una verdadera reforma de la seguridad.

Finalmente, ninguna medida de seguridad que centre sus esfuerzos en reforzar tropas abordará el tema de la corrupción en Pemex y en los gobiernos locales, ni la perenne cuestión de la reforma judicial o la necesidad de mejorar los centros penitenciarios del país.

“La corrupción, los sobornos y las extorsiones siguen siendo problemas de difícil solución para Pemex y los gobiernos regionales”, dice el informe de Wilson Center.

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Aún más, el informe del Wilson Center trata someramente un asunto clave en la historia del crimen: la atomización. Tanto Los Zetas como el Cartel del Golfo sufren constantes reestructuraciones debido a su mutua rivalidad y a la creciente presencia de las fuerzas del Estado en sus áreas de operación. La fragmentación resultante hará que estos grupos criminales cada vez más pequeños y dispersos dependan aún más de crímenes poco sofisticados, como el robo de hidrocarburos y la extorsión.

La ironía es que —dependiendo, por supuesto, del precio del petróleo— nada de esto les puede importar a los inversionistas petroleros. Aunque las petroleras multinacionales prefieren los entornos operativos estables, no son ajenas a las zonas de conflicto, tienen experiencia en mitigar los riesgos y la violencia, y están dispuestas a pagar altas cantidades de dinero por seguridad privada. La posibilidad de suministrar energía a México y a su vecino Estados Unidos, un gigante consumidor de energía, probablemente encontrará algunos obstáculos de seguridad, en especial si los precios vuelven a los niveles que tenían antes de 2014.

“Seguro estará lleno de tropiezos, pero va a ser absolutamente fantástico”, le dijo a Financial Times Sami Iskander, ejecutivo de la importante petrolera BG Group.

En el peor de los casos, un aumento en la inversión y en la producción petrolera atraerá más criminales a la región. En tal caso, los ciudadanos de Veracruz y Tamaulipas deberán soportar el embate de la delincuencia pero no disfrutarán los beneficios de la inversión.

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8 Comentarios

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