Nayib Bukele, presidente de El Salvador contaminado por acusaciones de lavado de dinero

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El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, recibió US$1,9 millones de una empresa financiada por Alba Petróleos, que a su vez es alimentada con dinero de la estatal petrolera venezolana PDVSA y es investigada por lavado de dinero y activos en el país centroamericano y Estados Unidos.

Según reveló una investigación de la Revista Factum, Bukele, quien juró como jefe del Ejecutivo salvadoreño en junio pasado, recibió el dinero de Inversiones Valiosas S.A. (Inverval) en 2013, cuando era alcalde del pequeño municipio de Nuevo Cuscatlán, en las afueras de la capital. Para entonces ya se había convertido en una de las estrellas en ascenso de su partido de entonces, el gobernante Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), de izquierda.

Además de entregar dinero a Bukele a título personal a través de acuerdos de préstamos no bancarios (conocidos en El Salvador como mutuos) y de cheques provenientes de una cuenta corporativa, Inverval también entregó dinero a una empresa de la familia del ahora presidente y algunos de sus colaboradores más cercanos que hoy son funcionarios del gobierno salvadoreño. En total, el grupo íntimo de Bukele y él mismo recibieron más de US$3 millones de acuerdo con la investigación de Factum.

El dinero sirvió a Bukele para hacer transacciones comerciales con otra empresa, Starlight, que también fue financiada con dinero venezolano y que es la dueña de un canal de televisión, TVX, el cual fue utilizado por el entorno de Bukele para impulsar su carrera política durante toda esta década.

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El origen de todos esos fondos es Alba Petróleos de El Salvador, un consorcio empresarial fundado en 2006 con millones de dólares provenientes de Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA), en el marco de la política internacional de cooperación y subvenciones promovida por el gobierno del fallecido Hugo Chávez, para alimentar alianzas políticas en Centroamérica y el Caribe.

Para 2013, cuando financió a Bukele y a su entorno, Alba Petróleos reportó al Ministerio de Hacienda de El Salvador movimientos financieros cercanos a los US$700 millones, los cuales llegarían a un tope de poco más de US$1.000 millones en 2015, según registros de hacienda salvadoreños.

Alba Petróleos fue sancionada por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos como consecuencia de las sanciones a PDVSA, la empresa de la que llegaba todo el dinero a la filial salvadoreña. Ambas son investigadas por posible lavado de activos.

El dinero que Alba Petróleos dio a Inverval, y que luego llegó a manos de Bukele, también sirvió para financiar proyectos habitacionales de lujo en Nuevo Cuscatlán, cuando el actual presidente salvadoreño era alcalde de ese municipio. De acuerdo con la investigación de Factum, un ejecutivo de la empresa financiada por Alba Petróleos dijo que había entregado medio millón de dólares a la alcaldía neocuscatleca para luego de verse eximido del pago de impuestos por el desarrollo de proyectos inmobiliarios.

Los viejos nexos entre Bukele y su entorno y empresas relacionadas con Alba Petróleos surgen cuando la Fiscalía General de El Salvador (FGR) tiene abierto un expediente por lavado de dinero a 23 empresas que fueron financiadas con el dinero venezolano, entre las cuales están las que canalizaron el dinero que llegó al presidente salvadoreño y sus allegados.

Bukele respondió preguntas sobre el tema en una atropellada conferencia de prensa luego de la publicación de Factum. El Presidente aceptó que había recibido los US$1,9 millones de Inverval, a la cual le vendió otra empresa, Starlight, que -según dijo el mismo mandatario- había sido de su propiedad. Bukele, sin embargo, no era dueño de Starlight, solo dio su firma como fiador, según una investigación de El Faro.

En la conferencia de prensa, Bukele se excusó diciendo que, en su momento, “no era mala palabra” hacer negocios con Alba Petróleos. El presidente también dijo que él no había hecho negocios con Alba, sino con una empresa que sí había tenido relación con Alba. Sin embargo, tanto Inverval -la empresa que dio dinero a Bukele- como Starlight -la empresa adquirida con dinero venezolano- fueron financiadas casi en su totalidad con dinero de Alba Petróleos, según demuestran investigaciones de la FGR.

“Siendo sinceros: ¿qué empresa no recibió dinero de Alba Petróleos… si ustedes recuerdan, en esos tiempos Alba Petróleos ingresó al mercado salvadoreño miles de millones de dólares e invirtió en otras empresas…”, dijo el presidente de El Salvador.

En la justificación escrita que la FGR presentó en mayo pasado a una jueza salvadoreña para pedir los 23 allanamientos relacionados con la investigación a Alba Petróleo, agentes del Ministerio Público detallaron que las actividades financieras de esas empresas son sospechosas de lavado desde al menos 2010.

Análisis de InSight Crime

El vínculo entre el presidente de El Salvador y el dinero de Alba Petróleos ha encendido las primeras alarmas sobre posibles hechos de corrupción en el recién estrenado gobierno salvadoreño, que a casi cuatro meses de su inauguración sigue siendo muy popular -entre 80 y 90 por ciento de aprobación-, según varias encuestas.

A estos señalamientos se juntó hace poco otra investigación periodística hecha por El Faro, que vincula a Bukele con dinero proveniente de círculos cercanos a Herbert Saca, uno de los operadores políticos más cuestionados de El Salvador, relacionado en su momento con la banda de narcotraficantes Los Perrones y con una red de corrupción que sobornó diputados durante la administración del expresidente Mauricio Funes (2009-2014).

Las revelaciones ocurren momentos en que la Casa Presidencial de Bukele ha obstaculizado el trabajo a periodistas de los dos medios que han publicado las investigaciones sobre el presidente y los dineros que ha recibido de terceros a lo largo de su carrera política.

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Nayib Bukele, un carismático publicista, llegó al poder rompiendo el tradicional bipartidismo salvadoreño -el izquierdista partido FMLN y el derechista ARENA se habían turnado en el poder desde 1989-, en buena medida gracias a su atractivo entre votantes jóvenes y a su insistencia en una narrativa anticorrupción, la cual probó ser muy exitosa en un país donde tres de los últimos cuatro presidentes están procesados judicialmente por saqueos al erario.

Como parte del discurso anticorrupción, Bukele presentó a inicios de septiembre, con bombo y platillo, un proyecto de comisión internacional contra la impunidad similar a la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG). La comisión salvadoreña, no obstante, solo existe en papel y no está claro si esta será independiente del Ejecutivo. Por ahora, los señalamientos sobre los dineros que Bukele recibió de empresas y donantes sospechosos han puesto la primera mancha sobre su agenda anticorrupción.

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