Reciente informe presenta detalles sobre el tráfico de cocaína hacia Europa

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Un reciente informe provee valiosa información acerca de la manera como los traficantes llevan cocaína al lucrativo mercado europeo, incluyendo las principales rutas de tráfico y las técnicas de contrabando que los grupos criminales han adoptado para evadir las medidas de incautación.

El Informe de la Unión Europea sobre el Tráfico de Drogas 2016, publicado recientemente por el Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías (OEDT) y Europol explica el papel de Latinoamérica en el mercado europeo de la cocaína, así como las diferentes rutas y métodos utilizados para traficar la droga a través del Atlántico (Vea mapa abajo).

Colombia, Brasil y Venezuela son identificados como “puntos de partida clave” de cocaína hacia Europa, desde los cuales la droga es transportada en embarcaciones, yates privados o por vía aérea, entre otros métodos.

Según el informe, la creciente importancia de Brasil sugiere que Bolivia y Perú están expandiendo su rol como proveedores del mercado europeo. Igualmente, ha aumentado el tráfico de cocaína colombiana hacia Venezuela a través de la “porosa” frontera entre ambos países. En Venezuela, los grupos criminales utilizan rutas aéreas y marítimas, aprovechando el intenso tráfico de la costa venezolana, para enviar la droga a Europa.

A pesar de que hay datos de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) que sugieren lo contrario, el informe señala que es probable que Colombia continúe siendo un punto clave para el comercio de cocaína hacia Europa, como lo demuestran las crecientes cifras de producción y las permanentes incautaciones en el país. Ecuador y Argentina también se mencionan como puntos de partida de las drogas.

Según el informe, El Caribe y África occidental son las dos zonas de tránsito más comunes para la cocaína que se trafica por el Atlántico, y Centroamérica parece estar convirtiéndose en una escala cada vez más importante. Los principales centros de tráfico en el mar Caribe son República Dominicana y Jamaica, aunque ha habido informes de que cierta actividad se ha desplazado a otros países del Caribe ubicados más hacia el este.

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La región de Centroamérica y el Caribe fue la única en la que se presentó un aumento en las incautaciones de cocaína en 2013, año en el que se decomisaron 162 toneladas métricas, casi el doble de las 78 toneladas métricas que se incautaron el año anterior, según el OEDT. Como parte de este aumento se encuentra un alza del 800 por ciento en las incautaciones en República Dominicana, que llegaron a las 86 toneladas métricas en el año 2015. Se cree que el evidente aumento del tráfico de sustancias ilegales a través del Caribe puede ser el resultado del recrudecimiento de las medidas de control en México y Centroamérica.

La Bahía de Benín en África occidental —entre Ghana y Nigeria—, así como las islas de Cabo Verde, Madeira y las Islas Canarias, conforman la segunda zona de mayor tránsito de cocaína dirigida a Europa. Sin embargo, el informe señala que es posible que la Bahía de Benín haya perdido importancia en los últimos años.

Una vez en el otro lado del Atlántico, la cocaína continúa su viaje por mar, tierra o aire, principalmente hacia Europa occidental o meridional. Según informes, España, Bélgica, Holanda, Francia e Italia reportaron el 80 por ciento de las 61,6 toneladas métricas de cocaína incautadas en la Unión Europea en 2014.

Los puertos más grandes del continente, Rotterdam en Holanda y Amberes en Bélgica, se consideran importantes puntos de entrada para la cocaína. Tras la incautación de 10 toneladas de droga en el puerto de Rotterdam en 2013, la policía holandesa consideró que entre el 25 y el 50 por ciento de la cocaína que ingresa a Europa lo hace a través de dicho puerto. De los 11 millones de contenedores que pasan por Rotterdam anualmente, sólo 50.000 son escaneados (es decir, el 0,45 por ciento). Otros puertos de entrada importantes son Algeciras y Valencia en España y Hamburgo en Alemania.

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El OEDT ha expresado su creciente preocupación por el hecho de que las rutas existentes para traficar otras drogas se utilicen para transportar cocaína, como los corredores de cannabis en Marruecos y Argelia y las rutas de heroína en Tanzania. El informe advierte que Tanzania puede surgir como una nueva ruta de cocaína hacia Europa, dado el aumento en las incautaciones en África del este y como consecuencia de la expansión del Canal de Panamá.

Debido a la gran capacidad que ofrece el transporte marítimo para traficar drogas y a la diversidad de rutas, ésta es la vía preferida por los traficantes de cocaína a Europa. Los traficantes están ocultando cada vez más cocaína en contenedores a bordo de buques comerciales, lo cual hace que la droga sea más difícil de detectar. Las incautaciones en las que ha habido participación de contenedores han aumentado seis veces desde 2006.

Al parecer, las redes del crimen organizado colombianas e italianas siguen dominando el comercio de la cocaína hacia Europa, en colaboración con los grupos holandeses, británicos, españoles y nigerianos. Holanda y España son principalmente centros de distribución.

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Análisis de InSight Crime

Una de las tendencias más interesantes que el informe destaca es que los traficantes prefieren transitar por el Caribe en lugar de Centroamérica en su camino hacia Europa. Aunque ésta parece ser la ruta más fácil, anteriormente las organizaciones preferían enviar las drogas a países centroamericanos antes de cruzar el Atlántico.

Desde por lo menos el año 2010 se ha sugerido la teoría según la cual el Caribe se está perfilando como una ruta popular para las drogas debido a que el tráfico centroamericano se encuentra en declive, y la evidencia durante estos años ha apoyado esta teoría, pero a la vez la ha refutado.

Hay un consenso general acerca de que las medidas de control más severas en Centroamérica y México están generando la supuesta reactivación del corredor del Caribe, el cual había sido popular en la década de los ochenta, aunque estas suposiciones están más relacionadas con el tráfico de drogas hacia Estados Unidos. Aun así, parece que la ruta del Caribe es más significativa para los cargamentos dirigidos hacia Europa, mientras que Centroamérica sigue siendo el corredor principal del tráfico de estupefacientes hacia el norte.

Otra reveladora conclusión del informe se refiere a la evolución de las técnicas utilizadas por los criminales para evadir las estrategias de incautación.

El creciente uso de contenedores para transportar cocaína demuestra que las organizaciones criminales están aprovechando el aumento del tráfico marítimo mundial para realizar sus negocios. Parte de esta tendencia es la técnica cada vez más popular de “romper y remendar”, que consiste en contar con funcionarios corruptos en los puertos para introducir drogas ilegales en contenedores legales rompiendo los sellos de seguridad y sustituyéndolos por sellos nuevos en los puntos de origen. Ocultar cocaína entre productos perecederos es otra técnica que también asegura que las drogas pasen a través de los controles más rápidamente.

No es de extrañar que los traficantes aprovechen las rutas de transporte; el comercio marítimo maneja un tremendo volumen de mercancías y es un sector que a menudo se pasa por alto en la lucha contra el crimen organizado, lo cual proporciona el encubrimiento perfecto para los traficantes de drogas.

Además, la corrupción, la informalidad y la falta de recursos en muchos puertos de salida les facilita a los grupos la introducción de las drogas en las embarcaciones. Así ocurre en Perú, donde los traficantes mexicanos al parecer controlan las rutas de drogas del Pacífico hacia Europa.

El informe señala que los grupos criminales deben ser constantemente creativos para sobrevivir, y describe las nuevas técnicas de tráfico utilizadas por las llamadas “mulas”, como ingerir cocaína líquida en lugar de cocaína en polvo, o esconder las drogas en implantes mamarios.

La relevancia de Europa para el comercio mundial de cocaína no debe ser subestimada. Es probable que los altos márgenes de ganancias para los traficantes y el saturado mercado estadounidense aumenten la importancia del continente en los próximos años. 

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