Repollo, Otro Transportista Aventajado

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La Fiscalía salvadoreña prepara un caso por narcotráfico contra Jorge Ernesto Ulloa Sibrián, alias Repollo, capturado el viernes 15 de marzo en Guatemala y deportado al día siguiente a El Salvador por irregularidades migratorias. La inteligencia policial salvadoreña lo relaciona con dos líderes pandilleros, con Roberto Herrera, alias El Burro, del Cartel de Texis, y con Wilber Rivera, un diputado preso por un confuso tiroteo al que la Policía ha relacionado también con el narcotráfico. De él dicen las Policías de El Salvador y Guatemala que ha movido 16 toneladas de coca hacia Estados Unidos.

“Es más grande que ‘Neyo’ y que Juan Colorado”, resume un jefe de la Policía salvadoreña la comparación entre Sibrián y Reynerio Flores Lazo y Juan María Medrano, dos narcotransportistas del oriente salvadoreño que también están presos. A Flores lo condenaron por mover al menos 2.1 toneladas de cocaína entre Nicaragua y Guatemala. A Medrano lo condenaron por envíos de hasta 100 kilos semanales a Nueva Jersey y Maryland. De Ulloa dice la Fiscalía salvadoreña que ha movido unas 10 toneladas por territorio salvadoreño en ruta hacia Estados Unidos desde 2000; la Policía de Guatemala agrega otras 6 toneladas.

Las cifras, en efecto, colocan a Ulloa Sibrián en las mismas ligas en las que se movía el ex diputado salvadoreño William Eliú Martínez, condenado en 2005 por una corte del Distrito de Columbia, en Estados Unidos, por introducir 36 toneladas de cocaína a los Estados Unidos. De Martínez los abogados del Departamento de Justicia decían hace ocho años que dirigía uno “de los consorcios más grandes de tráfico de cocaína de Centro América” y que “se escondía tras el poder político de su despacho”, el de diputado en ese caso. El fin de semana pasado, las autoridades guatemaltecas decían algo parecido sobre Ulloa Sibrián en lo que toca al tamaño de su operación criminal e incluso un agente de inteligencia en Guatemala lo vinculaba con Byron Berganza, un narco de ese país condenado en 2008 en Estados Unidos por tráfico de 22 toneladas de coca; el alcance de la protección política de la que goza Ulloa no está tan claro a primera vista, pero existe si se atiende a lo que de él se dice en informes de la inteligencia policial salvadoreña.

En su edición del lunes, La Prensa Gráfica de El Salvador perfiló con bastante detalle a Ulloa Sibrián: un hombre de inicios discretos que, como otros transportistas de droga en El Salvador, empezó moviendo pequeñas cantidades de cocaína entre Nicaragua y Guatemala; con los años, amparado en la protección de agentes del Estado y tras construir una numerosa red de motoristas, Ulloa empezó a comprar bienes raíces en El Salvador y Guatemala. El domingo 17 de marzo, la Fiscalía salvadoreña lo presentó ante la prensa en la finca Santa Rita, una hacienda al estilo Pablo Escobar -muebles de cuereta, réplicas de estatuas clásicas, un criadero de venados- y anunció que el narco había movido $275 millones en cocaína hacia el norte.

A diferencia de Flores Lazo, que utilizaba furgones de alto tonelaje, o de Juan Colorado, que usaba un pequeño ejército de encomenderos -viajeros que viven de llevar encargos a migrantes salvadoreños que residen en Estados Unidos- que sobornaban a policías en el aeropuerto de El Salvador para pasar dos kilos por maleta, Ulloa optó por una flota diversificada de pick ups y, al decir de algunos investigadores, incluso lanchas rápidas.

Y, al igual que Neyo y Colorado, Ulloa Sibrián tenía tratos con políticos, policías y pandilleros; vínculos que le vienen de los días en que empezaba a mover cantidades pequeñas de cocaína en tacuacinas, como se conoce en El Salvador a los remolques de carros. Un informe del Centro de Inteligencia Policial de El Salvador vincula a Repollo con un alijo de 24 kilos de cocaína descubiertos en 2004, una tacuacina vinculada a un operador político del partido ARENA.

Uno de los documentos de investigación que la Policía salvadoreña utilizó cuando empezó a investigar a Ulloa Sibrián en 2010 da cuenta de que se reunía desde 2009 en una venta de vehículos usados en la Alameda Juan Pablo II de San Salvador con Wilber Rivera, el diputado preso y sospechoso de ser miembro del Cartel de Texis, según una investigación de El Faro; con José Misael Cisneros, líder pandillero de la clica Fulton Locos Salvatruchos de Nueva Concepción, territorio de influencia de Texis, quien fue capturado en mayo de 2012 y liberado poco después en circunstancias poco claras; y con Carlos Alberto Rivas Barahona, líder de la pandilla Barrio 18 vinculado al ex director de la PNC Ricardo Menesses y actualmente preso en el penal de Izalco, desde donde es uno de los voceros de la tregua entre pandillas.

Otro informe, este de agentes que daban seguimiento a Ulloa Sibrián en El Salvador dos semanas antes de la captura en Guatemala, dice que Repollo tomó café con el Burro Herrera -el narco salvadoreño sobre el que pesaba una orden de captura de Interpol que fue retenido por la PNC salvadoreña en febrero de 2011 y luego liberado por problemas con el papeleo de la corte que lo reclamaba en Estados Unidos- en el centro comercial más grande de Santa Ana, la segunda ciudad de El Salvador. Antes de eso, Repollo había buscado repuestos para vehículos en la carretera Troncal del Norte, una calle de la capital salvadoreña. A pesar de que, tras la captura en Guatemala, la Policía salvadoreña ha dicho que llevaba meses tras la pista de Ulloa Sibrián, aún no ha explicado por qué no lo arrestó mientras estuvo en El Salvador.

El lunes por la noche, la Fiscalía salvadoreña pidió reserva total para el caso, con lo cual, nadie más que los fiscales y los defensores podrán conocer los pormenores de las investigaciones. La ley salvadoreña contempla esta figura cuando un caso penal pone en riesgo la seguridad nacional.

Análisis

La captura de Jorge Ulloa Sibrián es una de las más importantes de los últimos dos años en el triángulo norte de Centroamérica, uno de los principales corredores de droga de la región, con Guatemala como territorio de avanzada de los carteles mexicanos, Honduras como aeropuerto privilegiado gracias a la falta de estado y a la connivencia estatal agravada tras el golpe de estado de 2009 y la crisis política que el país ha vivido desde entonces, y El Salvador como ruta alterna, lugar de descanso y, en la última década, hogar de crecimiento de complejas redes de narcotransportistas.

Antes de Ulloa Sibrián, en agosto de 2012, fue arrestado en Honduras José Natividad Luna Pereira, otro narcotraficante salvadoreño (en realidad también tiene nacionalidad hondureña) -perseguido por la DEA desde 2003-, quien fue liberado 48 horas después por un tecnicismo legal y, según un agente hondureño consultado el lunes, sigue operando una red de autobuses que las autoridades sospechan sigue usando para el tráfico de droga. Parece poco probable que Ulloa Sibrián salga bien librado de El Salvador, hacia donde fue deportado un día después de su captura en Guatemala, pero no deja de ser sospechoso que la Policía salvadoreña no haya aprovechado las múltiples entradas de Repollo al país para arrestarlo. En la misma PNC de El Salvador hay quien cree que Ulloa paga por protección oficial desde 2004, pero que el arresto en Guatemala y la presión ejercida por la DEA en ese país, así como la abultada investigación que ya había en la Fiscalía salvadoreña, harán muy difícil una salida rápida de este narco.

En un principio, las autoridades guatemaltecas relacionaron a Ulloa Sibrián directamente con el cartel de Sinaloa, algo que los salvadoreños niegan. Como Eliú Martínez o Reynerio Flores, lo más probable es que Ulloa haya trabajado para los intermediarios guatemaltecos de los carteles mexicanos. Su caso es uno más en la lista de los transportistas salvadoreños que, al amparo de la protección oficial, la impunidad y la sofisticación de sus técnicas criminales siguen moviendo importantes cantidades de cocaína hacia los Estados Unidos.

Publicado con autorización de *Héctor Silva Ávalos. Vea otras historias de Silva en su blogCLALS, de donde Silva es miembro, es un patrocinador del trabajo de InSight Crime.

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