Terrorismo y criminalidad en las Américas – ‘Es un negocio’

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En una declaración dada ante la Organización de los Estados Americanos (OEA), Steven Dudley de InSight Crime discute la realidad de los vínculos entre los grupos terroristas globales y el crimen organizado latinoamericano, así como algunos obstáculos políticos comunes para abordar dichos vínculos de manera efectiva.

Quise comenzar contándoles una historia.

En mayo de 2011, un iraní-estadounidense que vende automóviles y vive en Corpus Christi, Texas, llamado Manssor Arbabsiar conoció a un hombre que tomó como miembro de la organización criminal los Zetas[1].

Arbabsiar tuvo como segundo empleo trabajar como espía para la Fuerza Qods, una unidad de operaciones especiales de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán. Específicamente, él estaba trabajando con alguien descrito como su “primo”, quien era un miembro de alto rango de los Qods.

Los siguientes son los comentarios del codirector de InSight Crime Steven Dudley, dados en 14ª reunión del Comité Interamericano contra el Terrorismo, de la Organización de Estados Americanos (OEA). Vea aquí la transcripción original.

El hombre que creyó que era un operario de los Zetas, sin embargo, era en realidad un informante de la DEA. Los dos se reunieron en numerosas ocasiones en México donde maquinaron un plan para asesinar al embajador saudí para Washington DC, por un costo de $1,5 millones.

El informante engañó a Arbabsiar, incluso presionándolo a transferir dinero como pago inicial en una cuenta bancaria secreta controlada por el Buró Federal de Investigaciones. Poco después, en septiembre de 2011, con la ayuda de las autoridades mexicanas, Estados Unidos lo capturó y lo acusó de diversos delitos, entre ellos de conspiración para asesinar a un diplomático con sede en Washington DC, en Estados Unidos.

Después de que se publicara la noticia, hubo indignación en los más altos niveles del gobierno de Estados Unidos. El vicepresidente Joseph Biden dijo: “los iraníes van a tener que rendir cuentas”, antes de añadir: “Estamos en el proceso de unir a la opinión pública para continuar aislando y condenando su comportamiento”[2].

Parte de la prensa de Estados Unidos también pareció estar avivando el fuego. Robin Roberts de ABC le preguntó al vicepresidente: “¿Es esto un acto de guerra?”[3].

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La historia ilustra muchas cosas, no menos importante de ellas es qué tanto está en juego.

Desde los ataques del 9-11, Estados Unidos ha gastado millones de dólares en esta región tratando de responder a una difícil pregunta: ¿Las redes terroristas utilizarán las organizaciones criminales para ayudarlas a cometer actos terroristas en territorio de Estados Unidos? Muchos otros gobiernos en esta sala se están preguntando lo mismo de sus propios países.

El caso Arbabsiar encierra muy bien las dificultades para responder a esta pregunta con un simple “Sí” o “No”.

Parecía haber algo de verdad en las acusaciones. Hay peligrosos grupos criminales en la región. Hay organizaciones terroristas que también están operando. Hay Estados en todo el mundo que están apoyando, directa o indirectamente, las actividades de algunos grupos terroristas, y hay otros Estados en donde los grupos criminales operan con impunidad. Además, Arbabsiar se declaró culpable y fue sentenciado el año pasado a 25 años en una prisión de Estados Unidos[4].

Al mismo tiempo, sin embargo, también hay algo increíble sobre esta historia. Y el anuncio de un “complot frustrado” fue recibido con un sustancioso escepticismo en los medios de comunicación.

“Si los operarios del gobierno iraní realmente intentaron contratar a un cartel de drogas mexicano para asesinar al embajador saudí en Estados Unidos… entonces ellos no sólo estaban siendo perversos. Estaban siendo bastante estúpidos”, escribió Tim Padgett de Time[5].

En efecto, los hechos no cuadraban. Reynosa, México[6], el lugar de encuentro donde supuestamente se ideó el complot, no era territorio de los Zetas sino del Cartel del Golfo, algo que los iraníes hubieran sabido si hubieran investigado un poco. Más importante aún, ningún grupo criminal mexicano está interesado en cometer actos de violencia política o terrorista en territorio de Estados Unidos y, mucho menos, actos que involucran a gobiernos extranjeros. Ellos están interesados en cometer actos criminales prácticamente en su propio territorio para sus propios fines.

Como ha señalado la notable académica Vanda Felbab Brown, de Brookings Institute, los grupos criminales son “minimizadores de riesgos”[7].

Al fin y al cabo -y tal vez esto se deba a que no soy un policía o agente de inteligencia- algo no cuadra en el caso Arbabsiar. E, incluso si fuera cierto, parece ser un hecho aislado, en lugar de una estrategia operativa nueva y global.

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Hay casos similares que conducen a conclusiones ambiguas, de manera similar. Está la Operación Titán, una investigación conjunta entre Estados Unidos y Colombia que sacó a la luz una red de tráfico de cocaína que se extendía desde Colombia a través de Panamá y África Occidental, y hacia el Medio Oriente. El intermediario era Chekry Harb, alias “Talibán”, quien había reunido una red que incluía carteles colombianos, paramilitares y a la guerrilla, por un lado, y a Hezbolá por el otro. Las autoridades dijeron que Harb pagó el 12 por ciento de sus ingresos para Hezbollah[8].

El caso más frecuentemente citado es el de Ayman Joumaa, una investigación que surgió de Operación Titán. Las autoridades estadounidenses dicen que Joumaa -un ciudadano libanés quien durante años operó desde Colombia -movió cocaína y lavó dinero para diversos grupos criminales colombianos y mexicanos, entre otros, cobrando una sustanciosa tarifa por sus servicios. Es de suponer que algunas de estas ganancias se dirigían a Hezbollah, a menudo con la ayuda del Banco Libanés Canadiense[10].

Sin embargo, ninguna de estas actividades criminales pareció acercar a Hezbollah a tener una presencia importante en la región. De hecho, parece que hay poca afinidad ideológica entre estas organizaciones y que no hay otro medio de apoyo a la milicia chií que una parte de las ganancias de Joumaa. Esto está en consonancia tanto con la imagen general de la región por parte del Departamento de Estado de Estados Unidos como con la propia evaluación de este caso particular por parte de algunos funcionarios estadounidenses.

Joumaa “tiene interacción con Hezbollah”, dijo un oficial a ProPublica cuando la acusación fue revelada. Sin embargo, “no hay ningún indicio de que sea ideológica. Es un negocio”[11].

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Si tuviéramos que poner una etiqueta en cualquiera de estas actividades, sería probablemente eso: es un negocio. Estas interacciones parecen ser, más que nada, una manera de alcanzar metas monetarias a corto plazo. El tráfico de drogas, el contrabando, el tráfico de armas, el contrabando de diamantes y otras numerosas actividades ayudan a los grupos terroristas a alcanzar estos objetivos. Intermediarios como Harb y Joumaa facilitan estos acuerdos y tal vez tienen alguna afinidad ideológica con una o varias de estas organizaciones. Pero esto no significa que estas organizaciones hayan desarrollado relaciones de trabajo desde hace mucho tiempo o incluso a corto plazo. El analista en seguridad Doug Farah las ha descrito acertadamente como “de una sola noche”.

“Usted tiene estos múltiples cruces de estos múltiples grupos organizados y terroristas, pero no significa que eso sea un conglomerado gigante por ahí operando al unísono o como una sola fuerza”, dijo a un Comité del Congreso de Estados Unidos en 2011. “Cada uno tiene su propio interés. Son más como series de una sola noche, que tratar de casarse con alguien”[12].

En un testimonio más reciente, Farah ha adoptado una posición mucho más radical, afirmando que numerosos gobiernos de la región están reforzando sus lazos con al menos una organización guerrillera, así como con Irán[13].

Sin embargo, me parece que éstas afirmaciones generalmente son infundadas, basadas en pruebas viejas y bajo el supuesto de que la afinidad política es para siempre y que los partidos políticos son monolíticos. Aunque sin duda hay algunas simpatías políticas de larga data, y tal vez incluso algunas relaciones que facilitan las operaciones de algunas organizaciones terroristas, hay poco para sostener las afirmaciones de que existe un plan maestro para desestabilizar a la región a través de la guerra asimétrica o a través de ataques terroristas a través de las fronteras.

Al igual que el caso de Arbabsiar, la conspiración sigue estando en su mayoría en el ojo del espectador y parece responder más a un propósito político que a profundizar nuestra comprensión sobre las redes criminales terroristas y sus relaciones con los Estados. Incluso Farah admite que: “Es peligroso … juntar a todo el mundo para actuar al unísono, en sintonía en una gigantesca conspiración cuando, de hecho, son múltiples redes ejecutando varios planes que se superponen en diferentes lugares”.[14]

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Esa es tal vez la segunda lección: hay grados de peligro, y lo más importante, tipos de peligros que tenemos que ser capaces de identificar antes de decidir un curso de acción.

En la parte superior de la lista se encuentran, sin duda, los peligros que ponen en riesgo a los civiles. Esto, por supuesto, tiene que ser la prioridad más alta de la región. Y en América, son las organizaciones terroristas de larga data las que siguen siendo la mayor amenaza en esta categoria. Estas incluyen las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), así como a otra gran insurgencia de Colombia, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y Sendero Luminoso en Perú. Estas organizaciones siguen atacando a civiles por extorsiones y secuestros. En algunas zonas, estas organizaciones ejercen un mayor control sobre la vida civil que el Estado. Aún así, los tres grupos se han debilitado enormemente, y los grupos colombianos están negociando un acuerdo con el gobierno.

Ahora el peligro se ha convertido en una posibilidad muy real de que partes de estos grupos simplemente se involucren en actividades criminales después de un proceso de paz o pacificación exitoso, o incluso parcialmente exitoso. Más que cualquier otro grupo, las FARC parecen estar a punto de avanzar en esta dirección. En InSight Crime, identificamos un número de unidades de las FARC, o frentes, como se les conoce, que ya están profundamente involucrados en el narcotráfico y en actividades mineras ilegales[15]. Estos frentes regularmente hacen negocios con los grupos criminales mexicanos, así como con sus antiguos rivales en los grupos paramilitares que, desde su propia desmovilización, se convirtieron en decenas de pequeñas y grandes organizaciones criminales que siguen asolando el país.

VEA TAMBIÉN: FARC, paz, y posible criminalización

Este proceso de criminalización puede haber comenzado ya para las FARC. Según una estimación de inteligencia colombiana, el comando central de la guerrilla, el Secretariado, sólo tiene el control sobre 15 de sus 67 frentes. De alguna manera, Colombia es una víctima de su propio éxito. El mando y control de las FARC se ha vuelto más tenue a medida que la dirección del grupo ha desplazado sus operaciones a los países vecinos. Esta migración criminal habla de un problema regional más grande que voy a tocar en un momento: la falta de comunicación y coordinación entre los estados vecinos.

Podría decirse que Sendero Luminoso ya se ha criminalizado. En estos días, parece actuar tanto como un ejército para narcotraficantes así como una organización motivada ideológicamente. De esta manera, Sendero Luminoso también se asemeja a otro grupo criminal que está en ascenso en México, conocido como los Caballeros Templarios. Los Caballeros emplean la retórica política anti-Estado y cuasi-religiosa para justificar su control y represión sobre las poblaciones rurales y urbanas en las que trafican narcóticos, extorsionan a empresas y a particulares, y secuestran con relativa impunidad.

Los Caballeros también han organizado sofisticadas emboscadas contra las fuerzas de seguridad, y el año pasado quemaron una serie de plantas de energía en una serie de ataques coordinados. Entre su retórica y sus acciones, los Caballeros son tan terroristas como las FARC, el ELN y Sendero Luminoso. Y sirven como un recordatorio de que la convergencia criminal y terrorista puede ocurrir en ambos extremos del espectro.

VEA TAMBIÉN: Noticias y perfil de los Caballeros Templarios

En todos estos casos, estas organizaciones comparten un vínculo común en cuanto a que cada vez más dependen del tráfico de drogas y de otras actividades criminales, como la minería ilegal y el secuestro, para impulsar sus agendas políticas. Otras organizaciones, como el EPP en Paraguay, pueden hacer lo mismo, especialmente dados sus aparentes vínculos con las FARC. Pero en este momento este grupo parece ser una amenaza mucho menor, con tan sólo 20 soldados en armas[16].

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El segundo tipo de peligro que plantean estas organizaciones es el de socavar las democracias y sustituir las funciones del Estado. Ciertamente este es el caso en lugares como Colombia y México. Ambos países tienen un sistema político federalista, que deja a los funcionarios vulnerables a los actores peligrosos e ilegales, quienes ejercen su influencia a través de la mayoría de su riqueza o de su poderío militar.

Este problema es definitivamente más difícil de abordar. La descentralización del poder es intrínsecamente democrático. Le da a los funcionarios electos a nivel local un mayor control sobre cosas tales como los desembolsos presupuestarios y el despliegue de las fuerzas de seguridad. Pero los gobiernos que descentralizan el poder sin proporcionar los correspondientes controles sobre la corrupción, o la creación de fuerzas de seguridad adecuadas para lidiar con estas amenazas, empeoran los problemas.

Este problema estructural hace a los Estados vulnerables, y más precisamente, a los espacios geográficos dentro de los Estados. Como Vanda Felbab Brown ha señalado, hay vastas zonas donde, por diversas razones, las organizaciones ilegales acumulan lo que ella llama “capital político” en el que las poblaciones toleran, o en algunos casos, prefieren a estas organizaciones por encima del Estado[17].

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El tercero y quizás el mayor peligro que enfrenta la región son las crecientes rupturas políticas entre los mismos Estados miembros. Es el conocido elefante en la sala, y los colores la manera en que se abordan las numerosas cuestiones. Es un cliché pero uno que todavía se mantiene: los criminales de una persona son los luchadores de la libertad de otra.

Esta actitud permite el movimiento de las organizaciones ilegales; proporciona espacios para que ellos se encuentren, interactúen con otros grupos criminales, conduciendo a la ya mencionada “de una sola noche”; les da un refugio seguro desde el cual pueden elaborar estrategias; abre oportunidades de negocios legítimos e ilegítimos; y facilita el lavado de dinero y otros asuntos logísticos importantes.

En el plano diplomático y operativo, el efecto es más engañoso, de larga duración y más dañino. En el centro del problema se encuentra la falta de confianza, lo que conduce a una mala o nula comunicación entre los gobiernos. Por desgracia, sin una clara comunicación entre los Estados miembros acerca de qué, y quién, es el problema y sobre cómo usted planea trabajar en conjunto para hacer frente a este problema, habrá poco progreso real.

Pero hay ejemplos en donde el diálogo franco y abierto entre las naciones ha dado lugar a una mejor coordinación y a mejores resultados. El mejor ejemplo es la reciente mejora de las relaciones entre Colombia y Venezuela, que ha dado lugar a varias detenciones y deportaciones transfronterizas de peligrosos  criminales, así como el apoyo político crítico en una negociación de paz entre el gobierno colombiano y las FARC.

Estas son, obviamente, dos soluciones muy diferentes a lo que, en el pasado, podría haber sido visto como parte de un mismo problema. Este tipo de enfoque matizado sólo es posible si las líneas de comunicación están abiertas.

Los siguientes son los comentarios del codirector de InSight Crime Steven Dudley, dados en 14ª reunión del Comité Interamericano contra el Terrorismo, de la Organización de Estados Americanos (OEA). Vea aquí la transcripción original.

Notas al pie

[1] La información sobre este caso se puede encontrar en la acusación: Distrito Sur de Nueva York, “US v Manssor Arbabsiar and Gholam Shakur”.

[2] Steven Dudley,”‘Iran-Zetas Plot’Reveals Sketchy Knowledge of Mexican Underworld”, InSight Crime, 12 de octubre de 2011. Consultado el 20 de febrero de 2014 en: /news/analysis/iran-zetas-plot-reveals-sketchy-knowledge-of-mexican-underworld

[3] Ibid.

[4] Comunicado de prensa del Departamento de Justicia de Estados Unidos, “Manssor Arbabsiar sentenciado en la Corte Federal de Nueva York a 25 años de prisión por conspirar con oficiales militares iraníes para asesinar al embajador de Arabia Saudita en Estados Unidos”, 30 de mayo de 2013. Consultado el 20 de febrero de 2014 en: https://www.justice.gov/opa/pr/2013/May/13-nsd-621.html

[5] Tim Padgett, “Hiring Narcos to Murder the Saudi Ambassador? If It’s True, Tehran Is Pretty Dumb”, Time, 11 de octubre de 2011. Consultado el 20 de febrero de 2014 en: https://world.time.com/2011/10/11/hiring-narcos-to-murder-the-saudi-ambassador-if-its-true-tehran-is-pretty-dumb/#ixzz2trefEFyU

[6] Richard Esposito y Brian Ross, “Iranians Accused of a Plot to Kill Saudis’ U.S. Envoy”, 11 de octubre de 2011. Consultado el 20 de febrero de 2014 en: https://abcnews.go.com/Blotter/us-iran-tied-terror-plot-washington-dc-disrupted/story?id=14711933

[7] Vanda Felbab Brown, testimonio ante el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, durante una audiencia titulada: “Narcoterrorism and the Long Reach of US Law Enforcement”, 12 de octubre de 2011. Consultado el 20 de febrero de 2014 en: https://www.gpo.gov/fdsys/pkg/CHRG-112hhrg70664/html/CHRG-112hhrg70664.htm

[8] Chris Kraul y Sebastian Rotella, “Drug probe finds Hezbollah link”, 22 de octubre de 2008. Consultado el 20 de febrero de 2014 en: https://articles.latimes.com/2008/oct/22/world/fg-cocainering22

[9] La información para este caso se puede encontrar en la acusación: Distrito Este de Virginia, “US v Aymann Joumma”.

[10] Douglas Farah, “Los grupos terroristas en América Latina: La evolución del entorno”, testimonio ante el Subcomité de la Cámara de Representantes para Asuntos Externos sobre Terrorismo, No Proliferación y Comercio, 4 de febrero de 2014. Consultado el 20 de febrero de 2014 en: https://foreignaffairs.house.gov/hearing/subcommittee-hearing-terrorist-groups-latin-america-changing-landscape

[11] Sebastian Rotella, “Government Says Hezbollah Profits From U.S. Cocaine Market Via Link to Mexican Cartel”, ProPublica, 13 de diciembre de 2011. Consultado el 20 de febrero de 2014 en: https://www.propublica.org/article/government-says-hezbollah-profits-from-us-cocaine-market-via-link-to-mexica

[12] Farah, testimonio ante el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, durante una audiencia titulada: “Narcoterrorism and the Long Reach of US Law Enforcement”, 12 de octubre de 2011. Consultado el 20 de febrero de 2014 en: https://www.gpo.gov/fdsys/pkg/CHRG-112hhrg70664/html/CHRG-112hhrg70664.htm

[13] Farah, “Los grupos terroristas en América Latina: La evolución del entorno”, op.cit.

[14] Farah, testimonio ante el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes durante una audiencia titulada: “Narcoterrorism and the Long Reach of US Law Enforcement”, op cit.

[15] Ver Jeremy McDermott, “FARC, paz y posible criminalización”, InSight Crime, 20 de mayo de 2013. Consultado el 20 de febrero de 2014 en: /series-especiales/paz-farc

[16] Charles Parkinson, “¿Podrían 20 miembros de la guerrilla causar estragos a las fuerzas de seguridad de Paraguay?” InSight Crime, 16 de diciembre de 2013. Consultado el 17 de febrero de 2014 en: /noticias/noticias-del-dia/¿podrian-20-miembros-de-la-guerrilla-causar-estragos-a-las-fuerzas-de-seguridad-de-paraguay

[17] Vanda Felbab Brown, “The Purpose of Law Enforcement is to Make Good Criminals? How to Effectively Respond to the Crime-Terrorism Nexus”, presentación al Instituto Potomac de Estudios Políticos, 13 de noviembre de 2013. Consultado el 20 de febrero de 2014 en: https://www.brookings.edu/research/presentations/2013/11/21-how-effectively-respond-crime-terrorism-nexus-felbabbrown

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