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En 2015, el gobierno de la CDMX lanzó un sistema electrónico que iba a articular el trabajo de policías, peritos y ministerios públicos, para mejorar su capacidad de investigación y resolver más crímenes. Aquí la historia de un remedio prometedor que falló.

Prometieron que sería la herramienta que simplificaría las investigaciones criminales en la Ciudad de México. Ofrecieron una solución digital que terminaría con la infame burocracia que ralentiza los procesos de justicia. Aseguraron que la capital tendría una plataforma para conectar peritos y policías investigadores con los ministerios públicos. Sería una fuente de información de inteligencia para prevenir el crimen.

La plataforma conectaría por primera vez a peritos y policías investigadores con los ministerios públicos a la cabeza de la investigación de delitos, distribuyendo el trabajo a las áreas de la Procuraduría alrededor de la ciudad.

*Este artículo fue preparado por Quinto Elemento Lab. Fue editado para mayor claridad y reproducido con su autorización, pero no representa necesariamente las opiniones de InSight Crime.

El Sistema de Interoperabilidad de Actuaciones y Procedimientos (SIAP) iba a cambiar el trágico curso que tienen los crímenes sin resolver en la capital.

En 2015, el gobierno de Miguel Ángel Mancera echó a andar un sistema de cómputo que desarrollaron empleados de la misma Procuraduría General de Justicia de la ciudad. El gobierno incluso recibió un premio a la mejor innovación en el sector público, un año después del debut.

Cinco años más tarde, una investigación hecha con Quinto Elemento Lab muestra que el SIAP ha tenido abundantes fallas técnicas desde el principio y que obstaculiza los esfuerzos de la policía al investigar los crímenes.

Y resolver crímenes nunca ha sido más urgente.

Este se perfila como otro año violento en la ciudad. Recién la semana pasada, un cartel atentó contra la vida del Secretario de Seguridad de la capital en un desplante de poder de fuego nunca antes visto en la capital. La impunidad con la que operan los criminales es en parte resultado de un diezmado sistema de recolección y análisis de información de inteligencia, algo que el SIAP iba a atender.

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Lejos de eso, el SIAP es un sistema fragmentado que hace poco por ayudar a la policía. El ciudadano que acude a denunciar un crimen espera que, cuando menos, su caso quede registrado en el sistema. Pero ni siquiera esto ocurre todas las veces.

Algunas partes de la investigación criminal quedan registradas en archivos de Microsoft Word o impresas en papel, pero no son capturadas en la plataforma digital, de acuerdo con documentos internos de la fiscalía y el testimonio de 15 agentes entrevistados para este reportaje.Muchos de los agentes pidieron la omisión de sus nombres por temor a represalias en su trabajo.

El botón en el SIAP que debía dar las coordenadas de una escena del crimen -y ayudar a generar información de inteligencia-, no funciona. Peritos dicen que a menudo el sistema no les permite subir evidencia crucial en video; los campos destinados a la descripción de las evidencias en la escena del crimen tienen un límite prohibitivo para el número de palabras.

“Es un Frankenstein”, dijo Omar Ramos un forense en Xochimilco, “y le faltan pedazos.”

Hasta 2019, cada día se capturaban en el sistema, en promedio, 728 crímenes nuevos. Cientos de agentes entran a la plataforma con usuario y contraseña.

Pero con frecuencia, la información que resulta de su trabajo de investigación ya no entra al SIAP y el seguimiento electrónico de los casos queda incompleto. En lugar de eso, la información de las investigaciones viaja en los USB y memorias externas de los propios agentes, según las fuentes consultadas.

Y el SIAP a menudo falla.

Documentos filtrados indican que los agentes han reportados fallas miles de veces desde el lanzamiento de la plataforma.

El análisis de cientos de miles de casos en una base de datos filtrada revela que los agentes han reportado regularmente fallas que les impiden subir los reportes de sus investigaciones, descripciones de la evidencia, videos relacionados con la escena del crimen e incluso su firma electrónica -con la que dan validez legal a sus reportes-.

De acuerdo con la base de datos, los agentes notaron fallas en el uso del SIAP más de 11,000 veces entre 2015 y 2018. Es decir, siete veces al día en promedio en ese periodo.

Y ese número no incluye las miles de menciones a otro tipo de problemas como que aún no tenían el SIAP instalado en esa oficina o no estaba actualizado o problemas para ingresar con su usuario y contraseña.

Otros documentos públicos obtenidos vía solicitudes de Transparencia, muestran que el equipo de soporte técnico del SIAP atendió 1,831 llamadas reportando fallas, entre enero de 2015 y diciembre de 2019. En promedio, recibieron una llamada al día con un reporte de falla.

El gobierno de Claudia Sheinbaum heredó la plataforma, pero no la ha reparado.

Un funcionario cercano al SIAP dijo que está en desarrollo un nuevo sistema. La Fiscalía no lo ha anunciado y no atendió a las solicitudes de entrevista.

Entretanto, el SIAP falla tan a menudo que el gobierno de la ciudad publicó un Acuerdo que autoriza a los agentes a mandar sus reportes “utilizando cualquier herramienta de edición de texto”. Por esa razón muchos agentes deciden entregar sus reportes como antes, impresos.

Pero aún si el SIAP operara bien, las computadoras que tienen en la Fiscalía apenas podrían correr el programa.

Las computadoras de las diversas áreas de la Fiscalía, son tan anticuadas que abrir un archivo de Word ya es un desafío; más aún ingresar al servidor.

El resultado es un sistema de investigación criminal mal coordinado que retrasa o que incluso deja los casos sin resolver por falta de información.

El hecho de que la información de los casos esté dispersa en oficinas alrededor de la ciudad, sin una coordinación central, obstaculiza el trabajo de inteligencia. Los hotspots del crimen que podrían ser descubiertos, quedan sin ser identificados. Y la información acerca de delincuentes que reinciden está dispersa o fuera del alcance de los agentes. El resultado es que muchos delincuentes quedan impunes.

La ciudad de México registró 560 homicidios en los primeros seis meses del año, a pesar de la cuarentena obligada por Covid-19.

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La historia sugiere que muchos de estos crímenes quedarán sin resolver. Un 94.5% de los crímenes que ocurrieron en la capital en 2018 quedaron en la impunidad indica un reporte de la organización México Evalúa.

Los policías de investigación y ministerios públicos a menudo tienen pocas herramientas con qué hacer sus investigaciones y son creativos porque los crímenes no pueden esperar a que el sistema funcione.

“Yo no le puedo decir al denunciante ‘oiga mire discúlpame, venga mañana o venga pasado mañana porque el sistema no funcionó’. ¿Sí me explico?”, dijo un policía de investigación que ha trabajado más de 10 años en la dependencia. “Yo debo de resolver en ese momento. Entonces yo tengo que empezar a tomar los registros de las entrevistas de la persona en sistema Word”.

Eso vuelve el combate al crimen aún más difícil, dice Ramón Bernal, un expolicía de investigación de la ciudad que lidera un movimiento nacional en defensa de los derechos humanos de los policías.

“Esa información se queda en la computadora del agente pero no llega a las áreas de inteligencia donde se tienen que analizar todo los delitos”, dijo Bernal. “Entonces ya es mas difícil acabar con los grupos de crimen organizado o con los grupos que se dedican a algún tipo de delito; ya no se sabe dónde están operando dado que el informe no llegó a las áreas de inteligencia.”

La presente administración identificó problemas sistémicos en la plataforma en una revisión que realizó en 2019 y determinó que el SIAP está mal construido y carece de funciones importantes.

“Esta herramienta funciona como un repositorio de información y no como una herramienta de gestión de procesos”, se lee en el reporte. “Lo anterior genera que sea muy difícil para la PGJ controlar la operación.”

El reporte identificó que las deficiencias en el sistema pueden tener un impacto incluso en la precisión de la estadística criminal que la Fiscalía hace pública cada mes y que sale del SIAP.

El documento recomienda contar con un nuevo sistema.

Pero aún si realizaran cambios, las computadoras que usan los policías de investigación son viejas y muchas apenas funcionan.

Según registros obtenidos vía Transparencia, más de 80 por ciento de las computadoras de escritorio que usan en la Fiscalía operan con Windows 7, un sistema operativo de 2009. El otro 20 por ciento funciona con Windows 10, del 2015.

Un agente que trabaja en el cuartel de la Fiscalía en Álvaro Obregón dijo que es difícil abrir casi cualquier programa en sus computadoras, mucho más una plataforma pesada como SIAP. “La computadora se congela si trato de abrir un archivo de Word”, dijo. En una visita a sus oficinas, un agente intentó mostrar las funciones de SIAP y el programa nunca cargó.

Los agentes no confían en las computadoras para almacenar la información de los casos así que la llevan consigo en dispositivos USB u otras memorias externas, confirmaron varios oficiales. Esto también les permite hacer lo que el SIAP no facilita: hacer cruces de información de casos y patrones de delincuentes.

Detectar patrones en el actuar de un presunto criminal es un gran desafío, dijo un policía de investigación que trabaja en El Búnker, como llaman a las oficinas centrales de la Fiscalía. “El problema es que yo hago un informe en Word con el mismo sujeto que robó dos días en otro lugar, que también (tiene un) informe esta en Word”, dijo. “Entonces esa información nunca se va poder cruzar digitalmente porque no ha sido subida; tú estas a ciegas, solamente tienes lo que el denunciante te esta dando en ese momento”.

Las investigaciones languidecen por la falta de acceso a información.

El agente que trabaja en El Búnker dijo que pierde horas buscando información de un caso y que a menudo debe cruzar la ciudad para encontrar los registros en la oficina de un ministerio público. Si es que está disponible. “A veces la gente está de vacaciones”, añadió.

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El trabajo de los peritos también se ve obstaculizado por SIAP.

“El video es la reina de las evidencias”, dijo otro agente. Pero el SIAP a menudo falla al cargar estos archivos, coincidieron otros oficiales. Un perito que trabaja al sur de la capital comentó que el sistema se congela casi cada vez al final de su turno. “Muchas veces tardamos horas en mandar nuestra carga de trabajo”, dijo. “Llega ser muy, muy tedioso y muy cansado estar repitiendo procedimientos”.

El gobierno sí lanzó una nueva versión del SIAP a fines de mayo, a la que llamó F-SIAP, con ajustes que responden a una serie de cambios en la estructura de la Fiscalía. Pero las fuentes dicen que los problemas persisten.

La Fiscalía continúa haciendo crecer al sistema. En colaboración con el Poder Judicial de la Ciudad de México comenzó un “Plan de Interconexión Tecnológica de la Información”, con SIAP al centro de la iniciativa. Los agentes ahora podrían -en teoría- solicitar órdenes de detención, cateos y vinculaciones a proceso, vía SIAP.

“Lo importante de todo esto es que nos permitirá ir a los juicios en línea”, declaró Rafael Guerra Álvarez, presidente del Tribunal de Justicia, en el evento de presentación de la iniciativa, en octubre de 2019.

Y la procuradora Ernestina Godoy estuvo de acuerdo. “Esto es algo realmente que pone al Tribunal y a la comunicación con la Procuraduría de manera a la vanguardia”, dijo en una rueda de prensa.

Documentos de la Fiscalía indican que su área de soporte técnico recibió siete llamadas con reportes de fallas del SIAP este mes del anuncio conjunto.

*Ilustración / Diego Huacuja

*Contribuyeron con esta investigación: Fase 1 (2019). Yosune Chamizo, análisis de datos y diseño de la información; Spaceshiplabs, desarrollo y análisis de datos; Omar Bobadilla, desarrollo de mapas exploratorios. Fase 2 (2020): Efraín Tzuc y Diego Martorell, análisis de datos. Quinto Elemento Lab es una organización sin fines de lucro que hace e impulsa el periodismo de investigación en México. Steve Fisher es un reportero de investigación freelance establecido en México.

 

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