Video: Policía de Colombia combate el contrabando con gas lacrimógeno

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Un video policial muestra cómo la policía colombiana confronta a los contrabandistas a lo largo de la costa Caribe, desde perseguir a los camiones que se mueven a toda velocidad cargados con gasolina hasta arrojar gas lacrimógeno a los conductores.

El contrabando de gasolina desde Venezuela a Colombia se ha convertido en una economía criminal sofisticada y altamente lucrativa que vale miles de millones de dólares -y todo el mundo quiere su parte: las fuerzas de seguridad corruptas, las guerrillas de izquierda, los narcoparamilitares y los carteles del contrabando.

El contrabando opera en varios niveles, desde los individuos que llenan sus vehículos con bidones hasta grupos criminales organizados que manejan los convoyes de carrotanques cargados con miles de galones de gasolina.

Como muestra el video, los contrabandistas a lo largo de una ruta de contrabando en el departamento de La Guajira con frecuencia viajan en convoyes apodados “caravanas de la muerte”. Estas flotillas de carrotanques, camiones y vehículos ganaron este apodo debido a que andan por el campo a toda velocidad, deteniéndose sólo cuando llegan a su destino -o cuando se estrellan, como se muestra en el video de la policía obtenido por InSight Crime. Estas “caravanas de la muerte” a menudo están acompañadas por escoltas armados, los cuales abren fuego contra las fuerzas de seguridad para hacerlos perder el rastro.

La policía depende en gran medida de gases lacrimógenos para tratar de detener a los contrabandistas, a menudo disparando directamente al o hacia el interior de sus vehículos, como muestra el video. También usan gases lacrimógenos para dispersar a las multitudes de manifestantes, que a menudo se reúnen si la policía logra detener los camiones cargados con gasolina de contrabando. Los contrabandistas a menudo movilizan a las comunidades locales que dependen del contrabando para su sustento. Los lugareños llegan a la escena y tratan de prevenir las incautaciones mediante el bloqueo de los vehículos o incluso peleando con la policía.

El camino del contrabando de Colombia

El primer paso del viaje de los contrabandistas es cruzar la frontera con Venezuela usando uno de los cerca de 170 cruces clandestinos de tierra que pasan a través del desierto de La Guajira. Para ello, los contrabandistas deben sortear o pagar a la Guardia Nacional Bolivariana de Venezuela (GNB).

La GNB merodea el área cazando a los contrabandistas, e InSight Crime escuchó de numerosas fuentes que si ellos no les daban plata, ellos incautarían y quemarían los vehículos de los contrabandistas.

La región fronteriza en los lados de Colombia y Venezuela es un bastión del grupo guerrillero de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), como se muestra en el mapa. Cualquiera que mueva contrabando a través del territorio también tiene que pagar los “impuestos” de importación de los guerrilleros. Aquellos que no paguen el impuesto a los guerrilleros corren el riesgo de ser secuestrados e incluso asesinados.

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Una vez en Colombia, algunos contrabandistas se dirigen a la ciudad de Maicao, donde pueden descargar en los depósitos de almacenamiento. Los depósitos operan abiertamente, ya que la policía sabe que cualquier redada se traduciría en protestas violentas. Cuando llega la policía, los contrabandistas que operan los depósitos se congregan con los vendedores de gasolina, y cualquier otra persona que dependa del contrabando de gasolina para ganarse la vida, los cuales erigen barricadas en llamas y lanzan misiles contra la policía para tratar de prevenir las incautaciones.

El almacenamiento de cientos de barriles de gasolina en lugares con poca supervisión o precauciones de seguridad tienen un alto riesgo de incendio, y las llamaradas ocurren constantemente.

El territorio en Maicao se divide entre las milicias de las FARC y la banda criminal los Urabeños. Los contrabandistas, vendedores y gerentes de los depósitos de almacenamiento tienen que pagar “impuestos” a uno u otro grupo.

Desde Maicao, algunos contrabandistas luego se internan en territorio de los Urabeños al tomar la carretera hacia el occidente a lo largo de la costa Caribe, donde la gasolina se puede vender en ciudades como Santa Marta y Barranquilla.

Sin embargo, la ruta más popular para los contrabandistas de gasolina es cruzar la frontera en la región escasamente poblada por debajo de Maicao, luego dirigirse al sur hacia el departamento del Cesar y hacia el dominio del capo del contrabando recientemente capturado Marcos de Jesús Figueroa, alias “Marquitos”. Es a lo largo de esta carretera donde los convoyes apodados “caravanas de la muerte” pasan más comúnmente.

Los convoyes por lo general son organizados por la organización de Marquitos u otros grupos criminales dedicados al contrabando. Sin embargo, cualquier persona que mueva o venda gasolina de contrabando a lo largo de esta ruta -estén o no asociados con grupos del crimen organizado- debe pagar una cuota a Marquitos.

Al final de la carretera se encuentra La Paz, una ciudad en el departamento del Cesar, que sirve como centro de ventas y distribución de la región. Según el alcalde de la ciudad, el 80 por ciento de los residentes de La Paz viven del contrabando de gasolina. Sin embargo, a lo largo de gran parte del camino del contrabando, mientras el contrabando de gasolina trae dinero fácil, también trae el crimen organizado y la violencia. La Paz ha sido testigo de enfrentamientos violentos que involucran al grupo de Marquitos, y ha habido advertencias de que los Urabeños están empezando a moverse en la zona.

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