Argentina da duro golpe a ‘mafia china’ mediante operación policial

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Una operación conjunta entre autoridades de Argentina y China permitió detener a decenas de sospechosos con supuestos vínculos con la “mafia china”, una acción que, según los funcionarios, es un importante golpe contra dicha organización criminal en Argentina.

En un comunicado de prensa del 13 de junio, el Ministerio de Seguridad de Argentina anunció que 40 personas fueron detenidas durante la “Operación Cabeza de Dragón”, adelantada por la Policía Federal con el apoyo de la policía china y la Embajada de China en Argentina.

Clarín informó que 34 de los 40 sospechosos eran ciudadanos chinos indocumentados. El Ministerio de Seguridad dijo que en el grupo criminal también había ciudadanos peruanos, bolivianos y argentinos. Treinta y uno de los detenidos han sido liberados, aunque permanecen bajo investigación.

Los sospechosos están acusados de crímenes como extorsión y violación de las leyes sobre armas y drogas. El Ministerio de Seguridad dijo que, como fruto de la operación, se decomisaron catorce armas de fuego, cuatro vehículos, varios miles de dólares en efectivo y una cantidad no específica de drogas y teléfonos celulares, así como computadoras y registros de contabilidad.

Los medios de comunicación locales identificaron a la organización blanco de la operación como “Pixiu”, nombre que hace referencia a un mitológico “animal de la fortuna” del folklore chino. Una fuente policial le dijo a La Nación que el grupo Pixiu es “la mafia más grande, más importante y más violenta de China”.

El secretario de Seguridad, Eugenio Burazco, dijo que el líder del grupo, identificado por Infobae como A Di, “tiene antecedentes, y su padre es el jefe del grupo mafioso en China”.

Según Infobae, Pixiu utilizaba una empresa comercial que supuestamente representaba empresas chinas en la provincia de Buenos Aires como fachada para las actividades ilegales del grupo, que se dedicaba sobre todo a extorsionar empresas chinas locales.

El medio de noticias informó que Pixiu les exigió una cuota inicial de US$50.000 a las empresas que buscaban la “protección” del grupo, y que a cada negocio le cobraba una cuota periódica de unos US$3.600 al mes. La cantidad de dinero que el grupo obtenía por sus actividades ilegales aún se desconoce.

Quienes se niegan a pagar las extorsiones o dejan de hacerlo son a menudo objeto de violentas represalias. Un reciente informe del gobierno relacionó los grupos del crimen organizado chinos con unos 37 ataques contra los propietarios y empleados de empresas chinas en Buenos Aires, ocurridos desde 2009.

Análisis de InSight Crime

Los funcionarios argentinos consideraron el arresto de decenas de sospechosos y la incautación de registros relacionados con el negocio ilícito de Pixiu como un importante golpe contra el grupo. Aunque esto puede ser cierto, según un informe de 2014, en Argentina operan otros poderosos grupos de la “mafia china”, y existen diversos factores que complican las estrategias para combatirlas.

Las barreras lingüísticas y culturales pueden dificultarles a las autoridades argentinas las investigaciones sobre las actividades del crimen organizado chino. Según Infobae, para la Operación Cabeza de Dragón, la policía argentina tuvo que traer a un policía de la Embajada de China para que trabajara de manera encubierta en el caso. Por otro lado, los inmigrantes chinos, especialmente aquellos que no han regularizado su estado migratorio, son a menudo reacios a cooperar con las autoridades locales en las investigaciones sobre sus conciudadanos.

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Como InSight Crime lo ha señalado en otras ocasiones, los grupos del crimen organizado chinos también actúan en otros países latinoamericanos. La expansión de los vínculos políticos y económicos entre China y Latinoamérica podría permitir que estos grupos sigan creciendo y estableciendo vínculos con otros actores criminales de la región.

Dada esta realidad, la cooperación entre las autoridades locales y las chinas, como la que se dio durante la Operación Cabeza de Dragón, puede ser un modelo útil para futuras operaciones contra grupos del crimen organizado chino en Latinoamérica.

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