Ataque del gobierno de Perú mantiene la presión sobre la industria de la minería ilegal de oro

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Las fuerzas de seguridad en Perú realizaron un ataque con helicópteros en la madrugada contra una operación de minería ilegal, y dinamitaron US$ 500.000 en equipo, como parte de una iniciativa en curso para atacar a la lucrativa industria ilícita.

El 13 de mayo 200 policías efectuaron el operativo en la región selvática de San Gabán, en el departamento de Puno al sudeste del país, las autoridades incautaron equipos utilizados en la extracción de oro, incluyendo cargadores, dragas y maquinaria de procesamiento, informó La República.

Aparentemente los mineros ilegales fueron advertidos de la redada policial, y huyeron de la zona antes de que las tropas aterrizaran.

Daniel Urresti, alto comisionado para la Interdicción y Formalización de la Minería, dijo a la prensa que el ataque marcó el inicio de un “gran operativo de control” en el epicentro de minería ilegal que conforman Puno, Cusco y Madre de Dios.

A principios de este mes, el comandante del ejército peruano, Ronald Hurtado Jiménez, señaló que la minería ilegal y el narcotráfico eran la nuevas prioridades de las fuerzas armadas.

Análisis de InSight Crime

Esta última operación es parte de una serie de iniciativas que recientemente fueron adoptadas contra la minería ilegal. La semana pasada, las fuerzas de seguridad peruanas anunciaron que emprenderían su primera operación a gran escala en colaboración con Colombia, poco después de que se pasara una ley que prohibía toda la actividad minera ilegal. A finales de abril, las tropas destruyeron US$ 20 millones en equipo en una ciudad minera.

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La industria criminal de US$ 3 mil millones al año, es un caldo de cultivo para condiciones de trabajo similares a la esclavitud y la trata con fines sexuales, pero lo que probablemente es de mayor importancia para las autoridades, es la cantidad de dinero cada vez mayor que se lava con este comercio, así como las señales de sus vínculos con el tráfico de drogas.

Las autoridades se enfrentan a importantes retos en sus intentos de acabar con la industria, lo que incluye a su naturaleza polifacética y geográficamente aislada.

El oro ilegal también puede ser fácilmente legitimado con documentos falsos, y al ser mezclado con oro legal después de ser exportado es prácticamente imposible de rastrear, además, se cree que muchas empresas exportadoras son cómplices de actividades ilegales. Esto probablemente explica la decisión de los funcionarios de dirigir las operaciones a su fuente.

Como InSight Crime ha señalado, Perú podría aprender mucho de los errores y aciertos de su vecino Colombia -que está luchando contra un comercio de minería ilegal controlado principalmente por organizaciones guerrilleras y criminales.

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