Aumento en los puntos de robo de petróleo apuntan a complicidad criminal con empresas extranjeras

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El robo de combustible a lo largo de los oleoductos y gasoductos de la petrolera estatal de México Pemex está aumentando rápidamente, lo que plantea interrogantes sobre el alcance de la cooperación del crimen organizado con las empresas extranjeras, en este comercio de miles de millones de dólares.

Pemex identificó y selló a nivel nacional 3.278 tomas ilegales el año pasado, frente a las 1.744 tomas selladas en 2012, informó Proceso. Financieramente esto se ha traducido en pérdidas de US$1,15 mil millones en combustible robado entre 2012 y 2013 -alrededor del 4,5 por ciento de las ventas- según estadísticas de Pemex.

La empresa estatal está respondiendo mediante la conversión de su desmantelada refinería de petróleo 18 de Marzo en Ciudad de México en un centro de comando contra el robo de combustibles. El centro proporcionará a Pemex con inteligencia en tiempo real, comunicaciones y servicios de logística para atacar la actividad de robo de combustible, informó El Universal.

El centro de mando está programado para comenzar operaciones en marzo de 2015.

Análisis de InSight Crime

El crecimiento exponencial en el robo de combustible, en los últimos años, hace parte de un patrón de diversificación criminal en México, y ha sido vinculado con las organizaciones criminales más poderosas del país, en particular los Zetas, así como con los grupos criminales de bajo nivel.

Para que este comercio funcione, se requiere la cooperación de las empresas extranjeras legítimas. En la mayoría de los casos, los ladrones de combustible están robando el petróleo sin refinar, incluyendo el crudo pesado de México, difícil de procesar, conocido como Maya. Convertir estos hidrocarburos mal habidos en un producto útil requiere de una infraestructura de refinación y de conocimiento (know–how). Como Pemex posee todos los activos de refinación en México, los criminales deben recurrir a las refinerías extranjeras y a los proveedores de combustible para comprar sus bienes robados.

Aunque los delincuentes pueden embaucar a algunos de estos compradores extranjeros, es poco probable que la cantidad de petróleo robado pueda venderse sin que muchas refinerías y proveedores de combustible sean conscientes del origen de su compra.

De hecho, atacar la etapa entre el criminal y el comprador puede ser más eficaz en la reducción del comercio de combustible robado, que patrullar miles de kilómetros de tuberías. Sin embargo, gran parte del éxito en el periodo inicial del presidente Enrique Peña Nieto será determinado por las reformas energéticas y por su capacidad para revitalizar la estancada industria de petróleo y gas de México, por lo que podría llegar a verse obligado a aplicar más escrutinio a las firmas de hidrocarburos internacionales, políticamente inaceptable en este momento.

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