Aumento de migración africana en Centroamérica plantea desafíos

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Funcionarios de Costa Rica afirman que en el país se está presentando un incremento en la migración irregular de África, lo cual da cuenta del crecimiento de nuevas redes de tráfico de personas y genera una serie de preguntas que las autoridades deben considerar en cuanto al manejo de este complejo tema.

Gladys Jiménez, directora interina de la Dirección General de Migración y Extranjería, le dijo a La Nación en una reciente entrevista que unos 20.000 migrantes africanos se dirigen actualmente hacia Costa Rica. Esa cifra representa un aumento de más del doble con respecto a la estimación de 9.000 que presentó el mes pasado el ministro de Relaciones Exteriores de Costa Rica, Manuel González, ante la Organización de Estados Americanos.

Según Jiménez, se han identificado más de 20 rutas de migrantes africanos, quienes a menudo salen de España, Portugal o países de África occidental por vía marítima o aérea. Después de llegar a Suramérica —generalmente a Colombia o Brasil—, los inmigrantes comienzan su viaje hacia Centroamérica, muchos de ellos con la esperanza de llegar finalmente a Estados Unidos. (Vea el mapa de La Nación abajo).

Jiménez dijo que la región no está preparada para tal afluencia de migrantes.

“Pensábamos en algún momento que si las naciones de la región buscamos una respuesta, esto se puede regularizar”, dijo. El problema, agregó Jiménez, es que los esfuerzos entre los países han sido inconsistentes.

Por diversas razones, es difícil obtener datos precisos sobre la migración irregular africana. Sin embargo, las estadísticas del Instituto Nacional de Migración (INM), citadas por la BBC en mayo de 2016, muestran un gran aumento en el número de migrantes africanos detenidos por el instituto en los últimos años —de 545 en 2013 a más de 2.000 en el año 2015—.

El aumento en el número de migrantes de Cuba ha causado una preocupación similar entre las autoridades regionales. En noviembre de 2015, Nicaragua cerró su frontera con Costa Rica para evitar que los migrantes cubanos atravesaran su territorio, lo que a su vez llevó a Costa Rica a cerrar su frontera con Panamá. El mes pasado, Panamá anunció que cerraría temporalmente su frontera con Colombia con el fin de detener los flujos migratorios irregulares.

Análisis de InSight Crime

No hay duda de que el creciente número de inmigrantes africanos está aumentando las arcas de las redes de tráfico de personas. Según El País, los migrantes africanos pagan entre 5.000 y 10.000 dólares para que los traficantes los pasen por las rutas de Latinoamérica. Un migrante entrevistado por el Tico Times cree que algunas redes de traficantes están llevando a los africanos directamente a Centroamérica, con el fin de evitar la tortuosa travesía por Suramérica.

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Dada la posible llegada de miles de migrantes africanos, las autoridades centroamericanas han estado buscando soluciones a nivel regional e internacional. Sin embargo, el aumento en la inmigración irregular africana a través de Latinoamérica ha estado vinculado al endurecimiento de las restricciones de la migración en Europa como respuesta a la crisis migratoria de esa región, que se origina en el malestar generalizado en muchas partes de África y Medio Oriente. Dado el actual clima político antiinmigratorio en Europa, hay poca esperanza de que allí se presenten cambios de política que mejoren la situación en Centroamérica. Del mismo modo, hay pocas posibilidades de que la actual política inmigratoria de Estados Unidos permita flujos adicionales de inmigrantes irregulares.

Por lo tanto, parece que Centroamérica tendrá que manejar el tema de la creciente migración africana por su propia cuenta. Dada la escasez de recursos, y frente a las vulnerabilidades institucionales de muchos países de la región, esta podría ser una tarea particularmente difícil.

 

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