Los grupos armados hacen del Valle del Cauca la capital de violencia de Colombia

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La Defensoría del Pueblo de Colombia, ha advertido sobre cómo las milicias guerrilleras y los grupos narco-paramilitares han hecho del departamento (provinicia) del Valle del Cauca y de su capital Cali, el epicentro del crimen organizado colombiano, y un modelo del nuevo paradigma de subcontratación criminal.

El recien publicado informe de la defensoría sobre la evaluación de riesgos para Cali y el Valle señala que los Urabeños y los Rastrojos -las dos más grandes organizaciones narco-paramilitares, conocidas como BACRIM (abreviación de “bandas criminales”) -están presentes en al menos 19 de los 42 municipios del departamento. Además, las milicias urbanas dirigidas por la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) están operando en sectores aledaños de Cali, mientras que el Frente 30 de la guerrilla y la columna móvil de Arturo Ruíz dirigen redes criminales y militares en toda la región.

El resultado ha sido una ola de criminalidad y violencia, Valle no sólo ha sido el departamento más violento de Colombia durante cuatro años consecutivos, sino que también ha venido registrando la tasa de secuestros más alta del país y la segunda más alta de extorsiones.

Cali ha sido la más afectada, con 250.000 habitantes -más del 10 por ciento de la población de la ciudad- presentando altos niveles de riesgo en el informe. El año pasado, la ciudad registró 1.964 asesinatos, lo que supone una tasa de homicidios de 85,6 por cada 100.000 habitantes.

El defensor del pueblo también destacó las ciudades de Buenaventura, Palmira y Tuluá como otros puntos de violencia que, junto con Cali, representan el 74 por ciento de los asesinatos de la región.

En todo el departamento, y especialmente en Cali, los Urabeños, los Rastrojos y las FARC se basan en la misma forma de “subcontratación” criminal, según el informe. Cada grupo subcontrata grupos de criminen común para combatir, manejar redes de extorsión, lanzar amenazas e incluso llevar a cabo acciones terroristas.

Análisis de InSight Crime

El acceso a las rutas de narcotráfico de la costa Pacífica y a las redes de lavado de dinero de Cali, significa para el Valle del Cauca haber sido durante mucho tiempo uno de los bastiones criminales de Colombia, mirando en retrospectiva al Cartel de Cali y a su sucesor, el Cartel del Norte del Valle.

La actual violencia que azota a la región, está impulsada principalmente por la competencia por estas redes de narcotráfico, con los Urabeños montando una coalición de capos de droga locales para apoderarse del territorio de los fragmentados restos de los Rastrojos.

VEA TAMBIÉN: Perfil de los Rastrojos

Como lo resalta el los defensor del pueblo, estos grupos, junto con los guerrilleros de las FARC, utilizan cada vez más el modelo de “subcontratación” criminal, principalmente a través de bandas callejeras, redes criminales especializadas y estructuras criminales medianas, conocidas como “Oficinas de cobro”. Este modelo no se limita al Valle, también se hace cada vez más común en grupos criminales y guerrilleros en todo el país.

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