Bandas extorsionan a taxistas en terminal aéreo y terrestre de Argentina

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Argentina ha desmantelado una banda que se dedicaba a extorsionar a taxistas en la principal terminal de autobuses de Buenos Aires. Este es el segundo incidente de este tipo en 2019, lo que hace pensar que estas redes de extorsión a taxistas, más comunes en Guatemala y Honduras, se hayan establecido en un nuevo lugar.

A finales de septiembre, la policía de Buenos Aires desmanteló una organización criminal que extorsionaba a los taxistas de la terminal de autobuses Retiro, según informó La Nación. La banda exigía entre US$300 y US$500 por semana tanto a taxistas como a conductores de aplicaciones de viaje compartido como Uber para permitirles trabajar en la terminal. Según el fallo de Martín Yadarola, juez encargado del caso, la banda golpeaba a quienes intentaban trabajar sin hacer los pagos y causaban daños a sus vehículos.

La investigación comenzó en abril de 2019, cuando la policía recibió un aviso anónimo de un conductor de la terminal de autobuses. Un detective de la división de crímenes automotrices de la policía federal argentina se hizo pasar por taxista. Este fue abordado por la banda, quienes le impidieron recoger pasajeros en la terminal, y se dio cuenta de que los conductores que habían pagado las extorsiones estaban marcados con una etiqueta adhesiva en la ventana trasera.

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Este ha sido el segundo caso de una mafia de extorsión a taxistas en Buenos Aires este año. En el mes de febrero, la policía desmanteló una banda similar que operaba en el aeropuerto internacional de Ezeiza, en la capital, según un informe de Clarín. Uno de los nueve detenidos era empleado de Aeropuertos Argentina 2000, una empresa privada que opera varios aeropuertos en Argentina, entre ellos el de Ezeiza. El hombre había estado repartiendo tarjetas sin contacto para que los miembros de la banda pudieran entrar en el estacionamiento del aeropuerto sin tener que pagar. Las autoridades también descubrieron que la banda mantenía registros detallados sobre los conductores que operaban en el aeropuerto y sobre la cantidad de dinero que había recibido de cada uno.

Análisis de InSight Crime

La extorsión a taxis en Argentina parece estar en una fase inicial, pues la banda operaba directamente en la terminal de autobuses y en el aeropuerto, marcando físicamente los carros que cumplían con los pagos. En otras partes de Latinoamérica, este tipo de extorsión se ha vuelto mucho más complicado y peligroso.

La extorsión al sector transporte ha sido una fuente de ingresos para pandillas como la MS13 en Guatemala, donde ser conductor de autobuses públicos conlleva grandes riesgos.

Esta es una creciente economía criminal, que en 2017 le generó a las pandillas unos US$70 millones al año por las extorsiones. Además, cerca de 3.100 conductores de autobuses fueron asesinados en Guatemala entre 2001 y 2018, según la Asociación de Viudas de Pilotos (AVP).

En Honduras, la MS13 ha pasado de la simple intimidación a los conductores a poseer y controlar flotas de moto-taxis que funcionan como cooperativas, como lo indica un informe de InSight Crime. Los propietarios de taxis pagan entre US$40 y US$80 por mes para operar en las rutas que controla la pandilla. En El Salvador, el mismo grupo opera un sofisticado modelo de negocio mediante el cual extorsiona a los autobuses que operan en la Ruta 6, San Salvador, y utiliza el dinero para adquirir sus propios autobuses legalmente, según una investigación de InSight Crime.

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Pero los asesinatos y la destrucción de vehículos a causa de la extorsión también se han presentado en otros lugares. En Ciudad de México, en agosto pasado dos autobuses fueron robados e incinerados, dado que los empleados no pagaron las extorsiones. A principios de julio, dos conductores fueron asesinados.

Por ahora, las tácticas de intimidación en Argentina por parte de las bandas de extorsión se han limitado a darles palizas a los conductores y causar daños a sus vehículos. Es posible que la policía se encuentre alerta ante tales crímenes después de haber desmantelado dos pandillas con tan solo meses de diferencia, pues no se puede ignorar el precedente regional de lo violentas que pueden llegar a ser estas grandes redes de extorsión.

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