Petroleros ‘invisibles’ permiten a Venezuela evadir sanciones

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Venezuela está utilizando barcos petroleros “invisibles” para exportar furtivamente sus reservas de petróleo, lo que permite un repunte de las exportaciones que le podría ayudar al presidente Nicolás Maduro a sobrellevar la presión de las sanciones internacionales.

Los petroleros apagan sus transpondedores antes de entrar en aguas venezolanas, según reveló Bloomberg, lo que les permite cargar crudo de la petrolera estatal Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) sin ser detectados por GPS.

La investigación rastreó al megapetrolero The Dragon, contratado por la petrolera estatal rusa Rosneft. Mientras que la última señal GPS del barco indicaba que se encontraba cerca de Francia, en realidad estaba cargando dos millones de barriles de petróleo en Puerto de Jose, Venezuela.

De los 10,86 millones de barriles de petróleo exportados por Venezuela en los primeros 11 días de noviembre, cerca de la mitad fueron transportados por este método. La mayoría fueron enviados a China o India.

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Venezuela ha recurrido cada vez más a esos métodos clandestinos desde que Estados Unidos impuso sanciones a PDVSA en el mes de enero. En julio, se descubrió que los buques apagaban sus transpondedores y cambiaban sus nombres para evadir los controles estadounidenses sobre los envíos de petróleo venezolano a Cuba.

La adopción de estos métodos para las exportaciones a Asia se presenta tras las amenazas de Estados Unidos en agosto, que consisten en extender las sanciones a las empresas extranjeras que “ayuden materialmente” al gobierno de Maduro. Esta medida hizo que PDVSA perdiera compradores internacionales importantes, entre ellos la Corporación Nacional de Petróleo de China, dejando a Venezuela con un excedente de reservas de petróleo sin vender.

Análisis de InSight Crime

El uso de petroleros “invisibles” va de la mano de otras transacciones internacionales furtivas mediante las cuales Venezuela busca reavivar su industria petrolera.

Estas estrategias ya están dando resultados. Las exportaciones de petróleo venezolanas se han recuperado tras las nuevas sanciones, pasando de un nivel bajo de 770.000 barriles por día en agosto a 1.037.000 en noviembre. Aunque muy por debajo de la meta de Maduro de los dos millones, este repunte le ha permitido al país drenar sus excedentes de crudo y busca reactivar la producción.

La primera táctica consistió en recurrir a Rosneft como intermediario para los compradores asiáticos. Aunque las sanciones estadounidenses disuadieron a varias empresas asiáticas de negociar directamente con PDVSA, Rosneft le cubrió la espalda, aumentando su demanda de petróleo venezolano del 49 por ciento en julio a más del 60 por ciento en los meses siguientes. La reciente investigación de Bloomberg indica que los petroleros invisibles de Rosneft están asegurando que este crudo siga llegando a compradores chinos e indios.

En octubre, el boletín oficial de Venezuela también anunció que el gobierno había aprobado incentivos para que Rosneft invirtiera más en las reservas de gas del país en altamar.

La segunda es el uso de intercambios para ocultar las compras de combustible venezolano. Las empresas indias Nayara Energy y Reliance, por ejemplo, han pagado las entregas de Rosneft con una parte del combustible en lugar de pagar con dinero, aunque Reliance ha reanudado las compras directas.

La tercera, que se debate actualmente, consiste en pagar los suministros a PDVSA en yuanes chinos, eludiendo el sistema financiero estadounidense. Esta iniciativa demuestra el afán de la administración por aumentar la productividad de PDVSA, ya devastada por la corrupción y la mala gestión, que se vio seriamente afectada por el impacto de las sanciones en la capacidad de la empresa para acceder a los suministros necesarios.

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Un resurgimiento de la industria petrolera venezolana, aunque sea de manera parcial, podría tener enormes implicaciones para la durabilidad del gobierno de Maduro. Las ventas de petróleo representaron el 99 por ciento de los ingresos legales de exportación de Venezuela en 2018.

Sin embargo, es poco probable que el aumento de las exportaciones de petróleo de Venezuela alivie la crisis económica que azota a la población venezolana. Los pagos por exportaciones clandestinas no van a las arcas estatales, sino al pago de deudas con Rusia y China.

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