Bolivia Recurre a Venezuela para Ayuda Antidrogas

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Bolivia ha acudido a Venezuela, como parte de su búsqueda de socios para sustituir a Estados Unidos en la proporción de asistencia contra las drogas, algo que puede ser una opción imprudente teniendo en cuenta la corrupción endémica en las fuerzas de seguridad venezolanas.

La primera solicitud que el gobierno boliviano le hizo a su aliado político fueron helicópteros, que serán utilizados para fortalecer las fuerzas antinarcóticos de Bolivia, al permitir el rápido despliegue de las tropas. Según el principal funcionario antidrogas del país, Felipe Cáceres, el apoyo aéreo es clave para la erradicación manual de los cultivos ilegales de coca, que a menudo se encuentran en lugares remotos sin acceso vial, informó Prensa Latina.

Análisis de InSight Crime

La solicitud de apoyo se produce poco después de que Estados Unidos anunciara el cierre de su oficina antidrogas en Bolivia, llevando a su fin una época tempestuosa de cooperación antinarcóticos. La relación entre Estados Unidos y Bolivia fue muy tensa desde que el Presidente Evo Morales expulsó a la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA por sus siglas en inglés) en 2008, tras acusarla de espionaje.

No es de extrañar que Morales haya dado la espalda a la ayuda antinarcóticos de Estados Unidos debido a las tensiones políticas entre ambos países. No obstante, aunque Morales puede ahora estar libre de condiciones políticas atadas a esa ayuda, Bolivia tendrá que luchar para encontrar un socio que proporcione el mismo nivel de recursos, tecnología y experiencia.

Recientemente, Morales ha acudido a Brasil, Rusia e incluso a Irán en su búsqueda de socios para las operaciones antinarcóticos. Sin embargo, la decisión de aumentar la cooperación con Venezuela es una señal preocupante.

Venezuela ha asumido cada vez más un papel importante en el narcotráfico internacional, en la última década. Esto es en parte debido a la presencia de los grupos narco-paramilitares colombianos, como los Rastrojos, y los grupos guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN).

No obstante, el factor que más ha contribuido ha sido la corrupción institucional. Desde los bajos rangos de las fuerzas armadas que participan en los envíos de drogas a lo largo de la frontera, hasta el Cartel de los Soles – una red narcotraficante integrada por altos funcionarios militares – las fuerzas de seguridad venezolanas están lejos de ser los socios ideales en la lucha contra el tráfico de drogas.

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