Capturado miembro de Los Zetas vinculado a masacre de San Fernando en 2010

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Las autoridades mexicanas capturaron a un presunto miembro de Los Zetas implicado en la masacre de 72 inmigrantes en 2010; un caso que sin duda marcó un punto de inflexión en la guerra de México contra el crimen organizado.

Según la prensa local, la policía federal arrestó a José Guadalupe Reyes Rivera, alias “El Sasi”, el 31 de marzo en un taller mecánico en el estado oriental de Tamaulipas. Los informes señalan que El Sasi actualmente se encuentra recluido en una prisión federal en ese estado.

Reyes Rivera es acusado de participar en el asesinato de decenas de inmigrantes en San Fernando, Tamaulipas, y el gobierno de México ofrecía más de US$300.000 por información que llevara a su captura.

15-04-01-mexico-massacremigrantZetasJosé Guadalupe Reyes Rivera, alias “El Sasi”

En agosto de 2010, miembros de Los Zetas secuestraron a un grupo de inmigrantes en una carretera en Tamaulipas. Las 72 personas fueron llevadas a una bodega donde fueron asesinadas —posiblemente por negarse a trabajar para Los Zetas—.

Análisis de InSight Crime

Aunque la masacre de San Fernando fue un evento particularmente atroz, ésta no representa un incidente aislado para Los Zetas. Durante su apogeo entre 2010 y 2012, el grupo fue sinónimo de decapitaciones y de cuerpos arrojados a la calle. La sangrienta masacre en San Fernando puso la situación de los inmigrantes que viajan a través de México en el centro de la atención internacional, y ayudó a convertir a Los Zetas en el enemigo público número uno de México. El año siguiente, cuando el grupo fue implicado en el asesinato de un agente de Estados Unidos en México, éste se convirtió también en enemigo público de los organismos de seguridad internacionales.

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A raíz de la masacre de San Fernando el gobierno mexicano desplegó un gran número de tropas en las zonas donde Los Zetas operaban, capturando y abatiendo a gran parte de los principales líderes del grupo. El resultado fue una fragmentación acelerada de Los Zetas en varios grupos más pequeños, los cuales siguen operando bajo su nombre, aunque a una escala mucho menor que durante sus días de poder.

A diferencia de otros grupos como el Cartel de Sinaloa —que utilizan más el soborno que la sangre—, el modelo de negocio de Los Zetas depende del uso de la violencia y la intimidación. En lugar de basarse principalmente en el tráfico transnacional de drogas como fuente de principal de ingresos, Los Zetas cobran un “piso”, o impuesto, a cualquier actividad criminal que tome lugar en su territorio. Los grupos criminales que no cumplen con estas condiciones son tratados brutalmente, como un mensaje a los demás. 

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