Clanes de trata de personas desarticulados muestran el papel de Bolivia en el trabajo forzado

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En los últimos años, la policía de Bolivia ha desarticulado varios clanes familiares dedicados a engañar trabajadores involuntarios para que se desempeñen en trabajos forzados, en una señal del creciente uso del país como fuente de víctimas y como punto de tránsito para las operaciones de trata de personas.

Durante una masiva protesta contra la trata y el contrabando de personas en la capital boliviana de La Paz, la directora de un centro de derechos humanos dijo a La Razón que 10 clanes familiares dedicados a la trata de personas, habían sido desarticulados desde 2010, una cifra basada en un estudio de informes periodísticos durante este período. Los grupos principalmente se dedicaban a la trata de personas de nacionalidad bolivianana que llevaban a Argentina, donde los obligaban a trabajar en sectores como la confección, la manufactura y la agricultura. Las víctimas -que en su mayoría provenían de los departamentos (provincias) fronterizos de Potosí, Oruro y Tarija en el sur y oeste del país- tenían en su mayoría entre 20 y 25 años, y dejaban el país con la promesa de un salario diario de alrededor de US$ 21, el pago que realmente recibian era tres veces menor.

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Bolivia también se ha convertido en una ruta de tránsito para las víctimas de trata de personas de Senegal, según Carlos Romero, ministro de Gobierno del país. Romero dijo que las autoridades habían logrado “identificar y desarticular una banda internacional” que traficaba nacionales senegaleses a Brasil, y que en 2013 se descubrieron más de 200 ciudadanos de este país de África Occidental en Bolivia.

Análisis de InSight Crime

La grande y porosa frontera de Bolivia con Brasil y, en menor medida, con Argentina hace del país un lugar ideal para el tráfico de drogas y de personas, el país sudamericano tiene uno de los índices de trata de personas más altos en la región. El problema parece ir en aumento, con el número de casos reportados saltando de 35 en 2005 a 363 en 2013. La floreciente economía del vecino Brasil -impulsada por la manufactura barata- ha generado que la explotación laboral florezca, con un aumento del 1.500 por ciento en los reportes de incidentes de trata de personas en 2013.

El más reciente informe sobre la Trata de Personas del Departamento de Estado de Estados Unidos (pdf) especifica que se han encontrado bolivianos trabajando en talleres, agricultura y servicio doméstico, no sólo en Brasil y Argentina, sino también en Chile, Perú, España y Estados Unidos. Bolivia también ha surgido como un punto de tránsito clave, con varios grupos de bangladesíes encontrados en camino al empleo irregular en Brasil, adicionalmente, la trata de haitianos y senegaleses en Bolivia también ha sido previamente reportada.

Si bien en ocasiones el tráfico sexual recibe mayor atención; el trabajo ilegal y forzado, en condiciones que en ocasiones son lo suficientemente extremas para etiquetarlo como “esclavitud moderna“, es un problema importante en la región, impulsado por las disparidades económicas entre los países y los recursos policiales inadecuados para combatirlo.

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