Cocaína oculta en cargamentos de fruta abastece el mercado europeo

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El descubrimiento de grandes cantidades de cocaína en cargamentos de banano con destino al puerto de Róterdam, Países Bajos, es un indicio de que los narcotraficantes continúan enviando drogas a Europa mediante un producto de exportación abundante en Latinoamérica: las frutas.

La más reciente incautación se llevó a cabo el 30 de septiembre, cuando los funcionarios de aduanas descubrieron 1.500 kilos de cocaína ocultos en un cargamento de bananos en el puerto de Róterdam, según un comunicado de prensa de la fiscalía de dicha ciudad.

El tráfico de drogas en Róterdam —el mayor puerto de Europa y principal puerta de entrada al continente— ha aumentado en los últimos años. En abril de este año se confiscaron 1.600 kilos de cocaína —también ocultos en un cargamento de banano proveniente de Costa Rica—. El tamaño de los cargamentos de drogas también ha aumentado, según un experto consultado por el diario holandés Algemeen Dagblad.

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“Antes nos impresionaban los paquetes de 500 kilos”, dijo. “Ahora incautamos cargamentos de 5.000 kilos, lo que significa que estas son las cantidades que están ingresando al país”.

Según el periódico holandés, se estima que el 60 por ciento de la cocaína traficada a Europa en 2018 pasó tanto por el puerto de Róterdam como por la ciudad portuaria de Amberes, Bélgica. La mayor parte de la cocaína que llega a Amberes es llevada luego a los Países Bajos, desde donde se distribuye al interior de Europa. Los contenedores de fruta con cocaína también entran al puerto holandés de Flesinga, donde hay una terminal especializada a la que llegan 700 millones de kilos de banano al año.

Análisis de InSight Crime

La gran cantidad de cocaína incautada en los cargamentos de banano que llegan al puerto de Róterdam indica que dicha fruta sigue siendo uno de los principales productos utilizados para ocultar drogas, por tres razones principales.

En primer lugar, los productos de América Latina, en particular las frutas, entran constantemente al ajetreado puerto de Róterdam. Aparte de las inspecciones aleatorias, solo algunos contenedores son elegidos para ser revisados a su llegada al puerto, por lo que más del 99 por ciento pasan sin ser inspeccionados, según un informe de investigadores de la Universidad Erasmus de Róterdam.

En segundo lugar, las frutas, especialmente los bananos, se descomponen rápidamente, por lo que los cargamentos no pueden ser retenidos por las aduanas durante mucho tiempo.

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Por último, importar un contenedor de bananos puede costar solo 15.000 euros (unos US$17.000), menos que el valor al por mayor de un kilo de cocaína en Europa, que se vende por unos 25.000 euros (cerca de US$28.000).

Sin embargo, el creciente uso de los cargamentos de productos agrícolas para ocultar cocaína ha atraído a los grupos criminales a los Países Bajos. En junio, unos criminales exigieron 1,2 millones de euros (cerca de US$1,3 millones) a De Groot Fresh Group, amenazando con matar uno de los empleados de la empresa importadora de frutas si no accedían a sus peticiones.

Los importadores de frutas también han participado directamente en actividades criminales. Por ejemplo, un ciudadano holandés condenado por blanquear dinero de las drogas era dueño de varias empresas importadoras de frutas que se sospecha fueron utilizadas para el tráfico de cocaína. En 2014, un importador de frutas fue asesinado después de que perdió 300 kilos de cocaína identificados por las autoridades.

Ante la incapacidad de inspeccionar todos los contenedores que llevan cargamentos de productos agrícolas, o por lo menos la gran mayoría, las autoridades holandesas se han enfocado en desmantelar estas compañías ilegales importadoras de frutas.

Por ejemplo, la operación Piggyback, realizada en mayo de 2019, identificó a más de 30 importadores de fruta sospechosos. Las empresas que, por ejemplo, solo tenían una dirección postal o que podrían estar vinculadas a transacciones dudosas, fueron señaladas como sospechosas.

Estas operaciones van más allá de las meras incautaciones —aunque las autoridades confiscaron 1.500 kilos de cocaína durante la operación Piggyback—: buscan además proporcionar valiosa información sobre las estructuras criminales que trafican cocaína a los Países Bajos.

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