En Colombia las BACRIM se expanden mientras las FARC hablan de paz

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La Defensoría del Pueblo de Colombia advierte que los grupos narcoparamilitares del país se están expandiendo, lo que sugiere que estas organizaciones podrían estar preparándose para dominar a una Colombia en postconflicto, en el cual la guerrilla habría hecho la paz con el gobierno.

Según el informe, las BACRIM (acrónimo para “banda criminal”) están presentes en 168 municipios, de 27 de los 32 departamentos de Colombia. La defensoría identifica a siete BACRIM activas: los Urabeños (conocidos como el “Clan Úsuga” por el gobierno), los Rastrojos, la Empresa, la Oficina de Envigado, las Águilas Negras, los Paisas y dos facciones del Ejército Popular Revolucionario Antiterrorista (ERPAC) -el Bloque Meta y Libertadores del Vichada.

El informe dice que los Urabeños se están expandiendo al interior del departamento de Nariño, al suroccidente del país, un bastión tradicional de los grupos guerrilleros las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN). Las BACRIM han provocado altos niveles de violencia en el municipio de Barbacoas, en Nariño.

El informe también pone de relieve la mala situación de seguridad en la ciudad de Cali, y señala una presencia “latente” de BACRIM en partes de Córdoba, Antioquia, Vichada y Guaviare.

Análisis de InSight Crime

La expansión descrita por la Defensoría del Pueblo sugiere que las BACRIM -específicamente los Urabeños, que son sin duda la única BACRIM que queda en Colombia, y desde luego la única que tiene alcance nacional- podría estar preparándose para un escenario de postconflicto, en el que los guerrilleros de las FARC habrían hecho un acuerdo de paz con el gobierno.

Ciertas facciones de las FARC están profundamente involucradas en el tráfico de drogas y venden el producto a las BACRIM. Al aumentar su presencia en regiones como Nariño (un importante departamento productor de coca), los Urabeños podrían estar esperando tomar el control de todos los eslabones de la cadena de la droga en el caso de que las FARC se desmovilicen. La expansión de los Urabeños es también una señal de la debilidad de los Rastrojos, un grupo rival que anteriormente controlaba el estratégico puerto de Tumaco, en Nariño.

De hecho, un estudio reciente de Fundación Ideas para la Paz (FIP – pdf) indica un debilitamiento de la presencia guerrillera en algunos bastiones tradicionales, que ha tenido lugar en los últimos años, mientras que los Urabeños han aumentado su poder, presencia y tamaño, y han surgido una serie de nuevos grupos criminales “de bajo perfil”.

VEA TAMBIÉN: La victoria de los Urabeños

Sin embargo, las estadísticas de la Defensoría del Pueblo sobre la presencia de las BACRIM difieren considerablemente de aquellas publicadas en septiembre por la policía nacional de Colombia, la cual informó que las BACRIM estaban presentes en 130 municipios de sólo 15 departamentos.

Esta discrepancia parece ser debido a diferentes clasificaciones de los organismos sobre los grupos que califican como “BACRIM”. El gobierno actualmente reconoce sólo tres de estas organizaciones: los Urabeños, los Rastrojos y el ERPAC. La Defensoría del Pueblo, por el contrario, incluye grupos en gran parte extintos como las Águilas Negras y los Paisas, así como la Empresa -un grupo criminal que antiguamente servía a los Rastrojos, operando en todo el puerto de Buenaventura, en el Pacífico colombiano, y sin el alcance nacional o estructura de las grandes BACRIM.

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