Colombia y Ecuador amplían cooperación en seguridad en medio de violencia fronteriza

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Los gobiernos de Colombia y Ecuador han acordado intensificar la cooperación en materia de seguridad a lo largo de la frontera que comparten al extenderse al vecino país la violencia criminal relacionada con los cambios en la dinámica del hampa en Colombia.

Tras una cumbre anual bilateral de seguridad, el 14 y 15 de febrero, oficiales de los ejércitos de Colombia y Ecuador anunciaron un aumento de operativos conjuntos aéreos, navales y terrestres para repeler el narcotráfico y los grupos del crimen organizado que actúan en la zona fronteriza.

El presidente Juan Manuel Santos también declaró que su gobierno duplicaría la recompensa por información que conduzca al arresto de un líder de una facción disidente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

El sospechoso, conocido con el alias de “Guacho”, fue acusado de participar en el bombardeo del mes pasado a una estación de policía en la ciudad portuaria de San Lorenzo, Ecuador, cerca de la frontera con Colombia. El ataque dejó 28 heridos y el 95 por ciento de la edificación destruida, lo que motivó la declaración de un estado de emergencia local por parte de las autoridades y el despliegue de 600 soldados adicionales en la zona.

El 17 de febrero, pocos días después del anuncio del anuncio de la mayor cooperación en seguridad, el ejército de Ecuador se enfrentó con un grupo de hombres armados en San Lorenzo. No se registraron fatalidades en ninguno de los bandos, pero un sospechoso fue detenido en lo que el ejército ecuatoriano describió como el rechazo de una agresión en la frontera.

Los agentes aún no establecen la identidad del grupo armado responsable de ese nuevo enfrentamiento en la frontera. Pero eventos recientes indican que podría ser obra de Guacho y de los disidentes de la columna móvil Daniel Aldana bajo sus órdenes, quienes no quisieron desmovilizarse en el marco del acuerdo de paz con las FARC.

Análisis de InSight Crime

Aunque se mantiene la incertidumbre sobre la identidad del grupo responsable del último tiroteo, es claro que los eventos responden a un desbordamiento de la dinámica criminal en Colombia. Y los recientes episodios violentos en Ecuador muestran que esa incursión en la frontera puede hacer parte de intentos continuados de facciones disidentes de las FARC de asegurar zonas fronterizas estratégicas en Ecuador.

Esto incluye la zona costera de San Lorenzo, que ofrece características consideradas ideales por los grupos narcotraficantes como punto de salida de cargamentos de cocaína dirigidos al exterior.

La ciudad portuaria está localizada al otro lado de la porosa frontera de Tumaco, en Colombia, el municipio donde más crece la producción de coca. Otrora considerado territorio de las FARC, Tumaco ha sufrido brotes de violencia desde la firma del acuerdo de paz en noviembre de 2016 con los insurgentes, pues varios grupos criminales han intentado establecer su dominio en el lugar. En enero, el gobierno colombiano envió un destacamento de 2.000 soldados a Tumaco en un intento por reprimir con fuerza la violencia en aumento ligada al negocio de las drogas.

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Ahora, parece que esta competencia encarnizada por el control ha empezado a extenderse a Ecuador.

San Lorenzo da acceso al océano Pacífico por medio de varios estuarios que entran en una reserva ecológica en la que se preserva el manglar más alto del mundo, lo cual es una cubierta perfecta para el trasiego de narcóticos. Y además de servir como punto de salida, su cercanía con la frontera con Colombia significa que es muy probable que la población sirva como zona de tránsito para la cocaína que sale del resto de la costa Pacífica, que ha tomado importancia como importante plataforma de lanzamiento para cargamentos internacionales de drogas.

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