¿Cómo se relaciona el aumento de niños sicarios en Guatemala con la migración?

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Los casos de menores detenidos por homicidios en Guatemala han aumentado de manera significativa en 2014, siendo este otro indicio del alto nivel de violencia que existe en la región del Triángulo Norte, la cual está alimentando la migración de una cantidad sin precedentes de niños no acompañados hacia Estados Unidos.

Según el Organismo Judicial de Guatemala, 36 menores de edad fueron detenidos por homicidio durante los tres primeros meses del año, lo que representa un incremento del 620 por ciento con respecto al mismo período del año anterior, cuando sólo 5 menores fueron detenidos por el mismo crimen. Según EFE, en los últimos 30 días las autoridades han informado de la captura de al menos 10 menores acusados de asesinato.

La cantidad total de procesos penales contra menores de edad también aumentó, con 588 menores siendo juzgados por crímenes entre enero y marzo de 2014, una cifra que representa un aumento del 26 por ciento con respecto al mismo período del año anterior.

Según la Secretaría de Bienestar Social (SBC), el homicidio es el segundo crimen más cometido por los jóvenes hondureños, con un 15 por ciento de los menores encarcelados por cargos de homicidio, en comparación con un 18,3 por ciento por extorsión y un 14 por ciento por violación.

Análisis de InSight Crime

El aumento de más del 600 por ciento en los niños sicarios en Guatemala se produce en medio de una migración histórica de niños no acompañados procedentes de la región del Triángulo Norte -El Salvador, Guatemala, Honduras- a Estados Unidos. Algunas investigaciones han indicado que este éxodo se debe principalmente a la violencia relacionada con las pandillas de la cual son víctimas los niños inmigrantes en sus países de origen. Muchos niños se enfrentan a la difícil decisión de emigrar hacia Estados Unidos o quedarse en casa y correr el riesgo de ser reclutados por las pandillas locales.

Estos datos parecen respaldar esa afirmación. Las cifras más recientes ilustran el grado en el que los grupos criminales reclutan a niños cada vez más jóvenes y los emplean en puestos de trabajo cada vez más peligrosos. En toda la región, los grupos criminales reclutan a niños y adolescentes ya que a menudo son vistos como una fuente de mano de obra barata y prescindible. Sin embargo, pasar de ser un recluta a un asesino de confianza puede tomar tiempo. Esto ha llevado a que los reclutas sean cada vez más jóvenes y que probablemente haya más de ellos (InSight Crime tiene evidencia anecdótica sobre esto).

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Guatemala no es el único país que enfrenta esta situación. Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) le ofrecen a los niños alimentación y educación a cambio de unirse al grupo, mientras que los niños mexicanos a menudo son utilizados como sicarios de los carteles de la droga. En Honduras, las poderosas pandillas MS13 y Barrio 18 al parecer han reclutado a niños de tan sólo seis años.

Una razón que es comúnmente citada para explicar el alto nivel de participación de los jóvenes en grupos criminales es el castigo relativamente laxo que reciben los menores que cometen delitos. En Guatemala, la pena máxima de prisión que un niño puede recibir en la actualidad por homicidio es de seis años, mientras que un adulto puede pasar hasta 25 años tras las rejas por cometer el mismo delito.

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