Condena a líder de Los Zetas muestra alcance de la ley estadounidense

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Un juzgado federal en Texas condenó a un exlíder de Los Zetas por cometer múltiples crímenes en México, lo que destaca una tendencia más amplia sobre el enjuiciamiento por parte de Estados Unidos de sospechosos extranjeros por crímenes cometidos en el exterior.

El 19 de julio, el juez de Texas declaró culpable a Marciano Milán Vázquez (alias “Chano”) por cargos que incluían asesinato en favor de una conspiración de narcotráfico, distribución de drogas afuera de Estados Unidos con la intención de que estas fueran exportadas a Estados Unidos y por hacer una declaración falsa a un oficial federal.

Según la evidencia presentada durante las dos semanas de juicio, Vázquez fue un sicario para los Zetas desde 2009 aproximadamente hasta 2013, cuando se convirtió en jefe de plaza de Piedras Negras, un corredor estratégicamente importante en el estado mexicano de Coahuila, que colinda con Texas.

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Durante el juicio, los fiscales argumentaron que Vázquez supervisó el tráfico de más de una tonelada métrica de drogas hacia Estados Unidos durante su función de jefe de plaza.

También lo acusaron de participar en el asesinato de docenas de personas, incluyendo un incidente particularmente brutal, en donde Vazquez habría desmembrado a una niña y a su madre en frente del padre, diciéndo “así me recoradarán.”

Como InSight Crime informó anteriormente, oficiales estadounidenses también argumentaron que en marzo de 2011, Vázquez participó en la “limpieza” por parte de Los Zetas de cientos de personas en la población de Allende, Coahuila.

En un comunicado de prensa, Joseph M. Arabit, el agente especial a cargo de la división de Houston de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA por sus iniciales in inglés), dijo que la condena de Vázquez “manda el fuerte mensaje de que los narcotraficantes violentos que atacan a nuestros ciudadanos tendrán que rendir cuentas por los crímenes que cometieron.”

Análisis InSight Crime

La exitosa condena de Vázquez en una corte estadounidense encaja dentro de un patrón más amplio del gobierno de Estados Unidos que acusa y enjuicia a extranjeros dentro del país por crímenes cometidos en el extranjero. Varios de los ejemplos más destacados de esta tendencia han incluido a sospechosos de terrorismo, pero la táctica también es usada cada vez con mayor frecuencia en casos de crimen organizado.

Los cargos de los fiscales federales de Estados Unidos en contra de los sospechosos en el escándalo de la FIFA ilustra esta dinámica. El año pasado, a varios acusados de diversos países del continente americano les fueron imputados cargos de participar en un esquema que involucraba a medios de comunicación del deporte y compañías de mercadotecnia que pagaban sobornos a oficiales de la FIFA a cambio de ayuda para asegurar sus derechos a transmitir y promover partidos de fútbol.

A pesar de que gran cantidad de la actividad criminal en el escándalo de la FIFA involucraba a sospechosos extranjeros y tuvo lugar fuera de Estados Unidos, el Departamento de Justicia de Estados Unidos argumentó que tiene la jurisdicción de enjuiciar a los acusados porque algunos de los sobornos circularon por el sistema financiero estadounidense y algunas de las reuniones entre los sospechosos tuvieron lugar en Estados Unidos.

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El caso del notable capo del Cartel de Sinaloa, Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, es un destacado ejemplo de un sospechoso extranjero inicialmente acusado en Estados Unidos por crímenes cometidos en el exterior. Fiscales federales en el Distrito Oriental de Nueva York originalmente acusaron a El Chapo de tráfico internacional de drogas y el asesinato de ciudadanos mexicanos.

Cuando se le imputaron los cargos a El Chapo, InSight Crime presentó la posibilidad de que los ficales de Nueva York tendrían dificultad de asegurar la condena del narcotraficante por asesinato. Los fiscales han dado de baja los cargos de homicidio, en parte por las preocupaciones por jurisdicción. Sin embargo, el enjuiciamiento exitoso en Texas del líder de Los Zetas sugiere que argumentar este tipo de casos es factible y podría convertirse en una práctica más común en el futuro.

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