Desmantelamiento de grupo en Paraguay resalta dificultades en la lucha contra el tráfico aéreo

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Una operación internacional permitió desarticular una presunta red de traficantes, que según las autoridades dirigían narcovuelos desde Paraguay a otros países suramericanos, lo que subraya las constantes dificultades en la lucha contra el tráfico aéreo.

La Agencia Federal de Inteligencia (AFI) de Argentina anunció el 30 de noviembre que un “megaoperativo” llevado a cabo con la cooperación de organismos de seguridad paraguayos y la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA por sus iniciales en inglés) había conducido al derribo de “la mayor estructura aérea de envío de drogas hacia la Argentina, Paraguay, Chile y Uruguay”.

Las autoridades arrestaron a los hermanos Wilfrido Bareiro Vargas y Rigoberto Bareiro Vargas, acusándolos de utilizar una pista clandestina en el departamento de Itapúa, ubicado al suroeste de Paraguay, cerca de la frontera con Argentina, para enviar por vía aérea cocaína y marihuana a otros países de Suramérica.

La AFI señaló que el grupo coordinaba alrededor de dos vuelos diarios. Hugo Veras, director de la Secretaría Nacional Antidrogas (SENAD), le dijo al medio de noticias ABC Color que el grupo hacía hasta cinco vuelos a la semana.

La AFI señaló que, durante la operación, las autoridades confiscaron cerca de una tonelada de marihuana, armas de estilo militar, vehículos y más de US$500.000.

Análisis de InSight Crime

Los narcotraficantes han utilizado por mucho tiempo a Paraguay como una fuente de aviones para traficar drogas y como plataforma para el despegue de narcovuelos. Y tras la reciente operación contra los hermanos Bareiro Vargas, los funcionarios atribuyeron sus constantes fallas en el control del tráfico aéreo a la falta de tecnología adecuada para ello.

Luis Aguirre, jefe de la Dirección Nacional de Aeronáutica Civil (DINAC) de Paraguay, le dijo a ABC Color que el país depende de la información de los radares de sus vecinos porque todavía no tiene su propio sistema de radares.

“Estamos a 10 días de tener la cobertura con el radar de Brasil, estamos trabajando con el radar de la Argentina, estamos a 15 días de realizar la compra del nuestro. Pero en este momento no tenemos radar”, señaló Aguirre.

Con la nueva adquisición, Aguirre predice que “vamos a tener una cobertura que corta toda esa situación que se está dando”.

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En efecto, la falta de radares contribuye a la incapacidad de Paraguay para detectar e impedir los narcovuelos. Pero la nueva tecnología no será efectiva, a menos que las autoridades logren abordar otro factor clave que permite la persistencia del tráfico aéreo: la corrupción.

A mediados de este año, por ejemplo, el principal fiscal antidrogas de Paraguay, Marcelo Pecci, dijo que un aeropuerto en la ciudad de Pedro Juan Caballero, ubicado al oriente del país, en la frontera con Brasil, se había convertido en un “epicentro” del crimen organizado debido a la corrupción de las autoridades aeronáuticas.

Pecci agregó que los grupos de tráfico aéreo “siguen y seguirán operando en estas condiciones, en este aeropuerto puntualmente, y en cualquier otro del país afectado por esta seria debilidad que en materia de aeronáutica civil no debería existir”.

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