Desvío equivocado de policía en Rio revela inseguridad en los Olímpicos

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Un desvío equivocado de un agente en misión en Rio de Janeiro dio lugar a un tiroteo que mató a un policía e hirió a otros dos, lo que permite echar un vistazo detrás del telón del teatro de seguridad exhibido para los juegos Olímpicos de este mes.

Tres agentes de la Fuerza Nacional —institución de la policía militar federal que ha estado apoyando la seguridad de los Olímpicos— patrullaban la zona norte de Rio la noche del 10 de agosto, cuando el agente que conducía su vehículo entró por accidente a un barrio llamado Boca do Papai.

De acuerdo con las declaraciones oficiales citadas por los medios de noticias locales, en ese momento hombres armados atacaron a los agentes. El conductor del vehículo de la policía, Hélio Vieira Andrade, oriundo de Roraima, estado más septentrional y menos poblado de Brasil, recibió una herida de muerte cuando una bala le dio en la cabeza. Los colegas de Vieira salieron con heridas de menor gravedad.

Boca do Papai es una de varias “favelas”, o barrios informales, que constituyen un área mayor conocida como Complexo da Maré. Cientos de fuerzas de seguridad ocuparon el Complexo da Maré desde finales de marzo para prepararse para los eventos olímpicos que se realizarían en las inmediaciones.

En cuestión de unas horas luego del ataque del 10 de agosto, el ministro de justicia Alexandre de Moraes dijo que las autoridades habían identificado a dos sospechosos en el tiroteo. Más adelante, los agentes identificaron a otros sospechosos, a los que describieron como figuras líderes del narcotráfico local. Hasta el momento no hay ningún detenido.

La mañana del 11 de agosto, las autoridades montaron un operativo para estudiar la escena del crimen bajo fuertes medidas de seguridad, que incluyeron vehículos blindados, unidades caninas y francotiradores militares que impedían el ingreso o la salida del área.

En comentarios divulgados por Folha de São Paulo, el ministro de defensa Raul Jungmann lamentó la muerte de Vieira, pero indicó que no debía haber “la menor sombra de duda de que Rio es una ciudad segura”.

Análisis de InSight Crime

El gobierno brasileño ha movilizado cerca de 85.000 efectivos de seguridad y planea gastar más de US$215 millones en seguridad para los Juegos Olímpicos, que se realizan en Rio este mes. Pero como lo muestran los hechos ocurridos en Boca do Papai, esta masiva inversión de recursos ha generado resultados irregulares que han llevado a algunos expertos a criticar al gobierno por montar un “teatro de seguridad” —la práctica de tratar de mejorar la percepción de seguridad sin dar debida respuesta a los problemas subyacentes.

VEA TAMBIÉN: Noticias y perfiles de Brasil

Como lo planteó recientemente el New York Times, “la abrumadora exhibición de fuerza no ha derrotado precisamente el crimen”. En los últimos días, varios deportistas participantes y otras personalidades de alto perfil han sido víctimas de varios delitos, entre ellos asaltos y secuestros, y las autoridades han alertado que los piratas informáticos pueden estar viendo los Juegos como “un gran parque de diversiones”.

Entretanto, muchos residentes de Rio se han quejado de que la fuerte presencia de agentes de seguridad ha ido de la mano de casos de brutalidad policial, muchas veces emprendida contra los habitantes más desfavorecidos de la ciudad, y algunos señalan que no ha generado mejoras duraderas en la seguridad. Según un habitante de Rio, que habló con el New York Times en noviembre de 2015, la estrategia de seguridad aplicada por el gobierno en la ciudad “debe haberse llamado ‘maquillaje’. Maquillaje  gubernamental, porque la policía llegó, pero nada cambió”.

Wrong Turn by Police in Rio Unveils Olympic Security Theater

Written by Mike LaSusa

 

Friday, 12 August 2016

Brazil Security Policy

Bloodstained door of the vehicle driven by the National Force officers who were attacked

Bloodstained door of the vehicle driven by the National Force officers who were attacked

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A wrong turn by an out-of-town police officer in Rio de Janeiro resulted in a shooting that killed one cop and injured two others, providing a peek behind the curtain of the security theater on display for this month’s Olympic Games.

Three officers from the National Force — a federal military police institution that has been assisting with Olympic security — were on patrol in Rio’s North Zone on the evening of August 10, when the officer driving their vehicle accidentally entered a neighborhood called Boca do Papai.

According to official accounts cited by local media outlets, gunmen then attacked the officers. The driver of the police vehicle, Hélio Vieira Andrade, a native of Roraima,Brazil‘s northernmost and least populated state, was fatally wounded by a bullet that struck his head. Vieira’s colleagues escaped with less serious injuries.

Boca do Papai is one of several “favelas,” or informal neighborhoods, that make up a larger area known as Complexo da Maré. Hundreds of security forces occupied Complexo da Maré beginning in late March in order to prepare for Olympic events to be held nearby.

Within hours of the August 10 attack, Justice Minister Alexandre de Moraes saidauthorities had identified two suspects in the shooting. Law enforcement officials lateridentified three suspects, whom they described as leading figures in the local drug trafficking scene. None have yet been arrested.

On the morning of August 11, authorities mounted an operation to examine the crime scene under heavy security, including armored vehicles, canine units and military snipers that cut off entry and exit from the area.

In comments reported by Folha de São Paulo, Defense Minister Raul Jungmann lamented Vieira’s death, but said there not should be “the least shadow of a doubt that Rio is a safe city.”

InSight Crime Analysis

The Brazilian government has mobilized some 85,000 security personnel and plans to spend more than $215 million on security for the Olympic Games, which are being held in Rio this month. But as illustrated by the events in Boca do Papai, this massive investment of resources has generated uneven results that have led some experts to criticize the government for engaging in “security theater” — the practice of trying to improve perceptions of security without adequately addressing underlying problems.

SEE ALSO: Brazil News and Profiles

As the New York Times recently put it, “the overwhelming show of force has not exactly vanquished crime.” Several Olympic athletes and other high-profile personalities have recently fallen victim to various crimes including mugging and kidnapping, and authorities have warned that cyber criminals are likely treating the Games as a “great playground.”  

Meanwhile, many Rio residents have complained that the heavy security presence has been accompanied by incidents of police brutality, often directed at the city’s most disadvantaged citizens, and some say it has not led to any lasting improvement in security. According to one Rio resident who spoke to the New York Times in November 2015, the government’s security strategy for the city “should have been called ‘makeup.’ Government makeup. Because the police came in and changed nothing.”

Desvío equivocado de policía en Rio revela teatro de seguridad de los Olímpicos

Por Mike LaSusa

 

Puerta manchada de sangre del vehículo conducido por los agentes de la Fuerza Nacional atacados

 

 

Un desvío equivocado de un agente en misión en Rio de Janeiro dio lugar a un tiroteo que mató a un policía e hirió a otros dos, lo que permite echar un vistazo detrás del telón del teatro de seguridad exhibido para los juegos Olímpicos de este mes.

Tres agentes de la Fuerza Nacional —institución de la policía militar federal que ha estado apoyando la seguridad de los Olímpicos— patrullaban la zona norte de Rio la noche del 10 de agosto, cuando el agente que conducía su vehículo entró por accidente a un barrio llamado Boca do Papai.

Según las declaraciones oficiales citadas por los medios de noticias locales, en ese momento hombres armados atacaron a los agentes. El conductor del vehículo de la policía, Hélio Vieira Andrade, oriundo de Roraima, estado más septentrional y menos poblado de Brasil, recibió una herida de muerte cuando una bala le dio en la cabeza. Los colegas de Vieira salieron con heridas de menor gravedad.

Boca do Papai es una de varias “favelas”, o barrios informales, que constituyen un área mayor conocida como Complexo da Maré. Cientos de fuerzas de seguridad ocuparon el Complexo da Maré desde finales de marzo para prepararse para los eventos olímpicos que se realizarían en las inmediaciones.

En cuestión de unas horas luego del ataque del 10 de agosto, el ministro de justicia Alexandre de Moraes dijo que las autoridades habían identificado a dos sospechosos en el tiroteo. Más adelante, los agentes identificaron a otros sospechosos, a los que describieron como figuras líderes del narcotráfico local. Hasta el momento no hay ningún detenido.

La mañana del 11 de agosto, las autoridades montaron un operativo para estudiar la escena del crimen bajo fuertes medidas de seguridad, que incluyeron vehículos blindados, unidades caninas y francotiradores militares que impedían el ingreso o la salida del área.

En comentarios divulgados por Folha de São Paulo, el ministro de defensa Raul Jungmann lamentó la muerte de Vieira, pero indicó que no debía haber “la menor sombra de duda de que Rio es una ciudad segura”.

Análisis de InSight Crime

El gobierno brasileño ha movilizado cerca de 85.000 efectivos de seguridad y planea gastar más de US$215 millones en seguridad para los Juegos Olímpicos, que se realizan en Rio este mes. Pero como lo muestran los hechos ocurridos en Boca do Papai, esta masiva inversión de recursos ha generado resultados irregulares que han llevado a algunos expertos a criticar al gobierno por montar un “teatro de seguridad” —la práctica de tratar de mejorar la percepción de seguridad sin dar debida respuesta a los problemas subyacentes.

VEA TAMBIÉN: Noticias y perfiles de Brasil

Como lo planteó recientemente el New York Times, “la abrumadora exhibición de fuerza no ha derrotado precisamente el crimen”. En los últimos días, varios deportistas participantes y otras personalidades de alto perfil han sido víctimas de varios delitos, entre ellos asaltos y secuestros, y las autoridades han alertado que los piratas informáticos pueden estar viendo los Juegos como “un gran parque de diversiones”.

Entretanto, muchos residentes de Rio se han quejado de que la fuerte presencia de agentes de seguridad ha ido de la mano de casos de brutalidad policial, muchas veces emprendida contra los habitantes más desfavorecidos de la ciudad, y algunos señalan que no ha generado mejoras duraderas en la seguridad. Según un habitante de Rio, que habló con el New York Times en noviembre de 2015, la estrategia de seguridad aplicada por el gobierno en la ciudad “debe haberse llamado ‘maquillaje’. Maquillaje  gubernamental, porque la policía llegó, pero nada cambió”.

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