Ecuador ataca la usura que financia el tráfico de personas

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Ecuador ha aumentado las penas por usura en un intento por acabar con esta práctica, la cual es una parte clave de la cadena de tráfico y trata de personas.

Prestamistas sin escrúpulos, que cobren intereses por encima de lo legal, enfrentarán ahora penas de prisión de cinco a siete años y multas de hasta 200 salarios mínimos diarios (en Ecuador el salario mínimo mensual está en US$318 mes), en comparación con las penas actuales de seis meses a dos años de cárcel y multas de entre US$16 y US$311, informó El Comercio. Quienes presten dinero a cinco o más personas se enfrentarán a sanciones aún más severas –entre siete y diez años de cárcel y multas de hasta 500 salarios mínimos diarios–.

En un caso ilustrativo, el periódico habló con una mujer de 67 años que había tomado prestados US$16.000 para pagar el pasaje de su hija a Estados Unidos en 2008, dinero que se pagó directamente a un “coyote” –criminales que coordinan el transporte de inmigrantes ilegales que viajan a través de Latinoamérica hacia y a través de la frontera de Estados Unidos–. La mujer, que era analfabeta, firmó unos documentos ofreciendo su casa como garantía. Pese a pagar US$1.000 mensuales –cuyos intereses se incrementaban en un 3 por ciento cada mes– la deuda se elevó a más de US$40.000 y su casa está ahora en proceso de ser embargada el 20 de diciembre.

Entre enero de 2012 y julio de 2013, 396 casos de usura (prestar dinero con intereses excesivos) se registraron en Ecuador, según cifras de la Fiscalía General.

El aumento de las penas hace parte del nuevo Código Penal de Ecuador, gran parte del cual fue aprobado a principios de este mes.

Análisis de InSight Crime

Este tipo de préstamos, exorbitantes e inescrupulosos, son la base del tráfico y la trata de personas, razón por la cual es una empresa criminal altamente rentable. Al comienzo de la cadena hay personas desesperadas que piden prestado dinero para pagar los gastos excesivos de transporte para ellos mismos o sus familiares. En el camino a menudo los migrantes son tomados como rehenes hasta que paguen un dinero adicional, con consecuencias mortales para los que no pueden reunir el dinero en efectivo. Una vez en Estados Unidos, muchos inmigrantes son vendidos para pagar las deudas a través de la servidumbre, como la mano de obra forzada o la prostitución.

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Acabar efectivamente con los usureros podría aliviar algo del dolor causado a las familias que quedan atrás, pero teniendo en cuenta que la ley permitirá el endeudamiento, solo que con tasas de interés justas, es poco probable que tenga un impacto en la despiadada red de la explotación detrás de la trata y el tráfico de personas.

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