Ejército de Colombia presiona al ELN tras la violencia después del fin del cese al fuego

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Las recientes acciones del ejército de Colombia contra el grupo guerrillero activo más grande del país indican que el gobierno puede estar recurriendo a la presión militar para tomar el control de las negociaciones de paz con el grupo, antes de las elecciones de este año.

El ministro de Defensa de Colombia, Luis Carlos Villegas, anunció el 15 de enero que 22 miembros del Ejército Nacional de Liberación (ELN) habían sido capturados en los días posteriores al final del alto el fuego que se había pactado con el grupo guerrillero.

Entre los capturados se encuentra José Gregorio Torres Jaimes, alias “Walter”, actual jefe del Frente de Guerra Central del ELN en los departamentos de Antioquia y Tolima, quien fue guardaespaldas del comandante Gustavo Aníbal Giraldo, alias “Pablito”, jefe militar del poderoso Frente de Guerra Oriental.

Según Villegas, “con esta importante captura se neutraliza esa proyección estratégica del ELN en las referidas zonas”.

Sin embargo, Walter es un líder de bajo perfil en una región donde el ELN ha tenido una presencia muy débil y donde él dirigió principalmente actividades criminales como la extorsión. En el transcurso del último año, incluso durante la reciente tregua, el ELN no parece haber fortalecido significativamente su control sobre esta región.

Tras el final de la tregua de tres meses entre el ELN y el gobierno, se han presentado acciones violentas, sobre todo en reductos tradicionales del ELN, como el departamento de Chocó, ubicado en la costa Pacífica. Se ha hecho un gran despliegue militar en Tumaco, un importante centro del narcotráfico y el crimen organizado, ubicado en el departamento de Nariño, que se encuentra en la misma costa.

Durante una reciente visita oficial a Colombia, el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, expresó su preocupación por los nuevos actos violentos del ELN y por los ataques contra los oleoductos, e instó a los negociadores a que pacten otro alto el fuego mientras continúan con las conversaciones de paz.

“Expreso mi profunda preocupación por los hechos violentos de los últimos días y por una posible escalada de los enfrentamientos, que van en detrimento del proceso político y de la situación de las comunidades en las zonas afectadas por el conflicto”, dijo Guterres.

Análisis InSight Crime 

Las recientes acciones contra el ELN tras el fin del alto el fuego podrían ser una señal de que el Gobierno colombiano intentará utilizar la presión militar para obtener concesiones del grupo, a medida que continúan las frágiles negociaciones de paz.

No está claro si los nuevos ataques del ELN son un indicio de que el grupo se encuentra unificado y está tratando de recurrir a la violencia como una manera de obtener ventajas en las negociaciones, o si por el contrario el grupo guerrillero está dividido, y algunas facciones disidentes del mismo están promoviendo la violencia, mientras que otras están tratando de establecer un nuevo cese al fuego. Los recientes actos violentos también pueden ser el resultado de que algunas poderosas facciones del ELN se están enfrentando por el control de las lucrativas actividades criminales que antes controlaban las FARC.

VEA TAMBIÉN: Cobertura de la paz con el ELN

La fuerte respuesta militar también puede estar relacionada con las elecciones que se celebrarán este año, en las que el gobierno actual probablemente tratará de acallar las críticas de la oposición política que buscan señalar al partido de gobierno de indulgente con los terroristas. Estos temas políticos son particularmente preocupantes dadas las dificultades en la aplicación del acuerdo de paz con el que hasta hace poco era el grupo guerrillero más grande del país, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

El polémico proceso de paz del Gobierno con las FARC enfrenta actualmente diversas dificultades, como las altas tasas de disidencia y las falencias en la implementación de aspectos fundamentales del acuerdo, como los programas de sustitución de cultivos y los proyectos de desarrollo rural. Estos problemas pueden estar debilitando la confianza en las negociaciones por parte de algunos miembros del ELN, y podrían ser otro factor del reciente resurgimiento de la violencia.

*Este análisis fue elaborado con información suministrada por el equipo de investigación de InSight Crime en Colombia.

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