El Salvador devuelve líderes de pandillas a prisión de máxima seguridad

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Varios meses después de finalizada la tregua entre pandillas que se inició en El Salvador en 2012, los líderes de las pandillas callejeras más poderosas del país están siendo trasladados de nuevo a cárceles de máxima seguridad, lo que marca la ruptura con la política de seguridad de la administración anterior.

Según el ministro de Justicia de El Salvador, Benito Lara, las autoridades ya han trasladado algunos de los jefes de las pandillas Barrio 18 y MS13 de varias prisiones de menor seguridad a las instalaciones de máxima seguridad de Zacatecoluca, en el central departamento de La Paz, informó La Prensa Gráfica. Lara no especificó cuántos líderes de cada una de las pandillas ya han sido trasladados.

Al menos 30 de los líderes de Barrio 18 y MS13 fueron trasladados en marzo de 2012 de Zacatecoluca a prisiones de mínima seguridad, como parte del acuerdo con el gobierno que dio lugar a la tregua entre pandillas en El Salvador.

Por otro lado, como parte de la nueva estrategia del gobierno, el exalcalde de Nueva York Rudolph Giuliani llegó a El Salvador este 18 de enero como consultor para comenzar a trabajar en un plan para mejorar la seguridad en el país. En una reciente entrevista con la prensa salvadoreña, Giuliani se refirió a la lucha contra el problema de pandillas en el país mediante la creación de un sistema judicial más eficiente y el aumento de los sueldos de la policía como estrategias para disminuir las tasas de criminalidad y violencia en El Salvador.

Análisis de InSight Crime

Quizá el aspecto más sorprendente del traslado de los líderes de Barrio 18 y MS13 a una prisión de máxima seguridad es que las autoridades salvadoreñas se hayan tardado tanto para tomar la decisión. Después de haber sido reconocida por su papel en la reducción del número de asesinatos en el país, la tregua entre pandillas, iniciada en 2012, fue considerada por los funcionarios de la policía como “técnicamente terminada” en marzo de 2014. En junio del año pasado, la tasa de homicidios de El Salvador había regresado a los niveles que se presentaban antes de la tregua. En noviembre, el Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana de El Salvador rechazó la idea de reanudar las conversaciones con las pandillas. El presidente Salvador Sánchez Cerén anunció recientemente que su administración no consideraría otra tregua entre pandillas como parte de la estrategia de seguridad del gobierno para reducir la tasa de homicidios, una de las más altas en la región en el año 2014.

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Una posible razón por la que las autoridades se tardaron tanto en trasladar a los líderes de las pandillas a una instalación de máxima seguridad son las posibles represalias, de parte de pandilleros molestos con la decisión, que las fuerzas de seguridad tendrían que enfrentar. Llevar a los líderes de las pandillas a prisiones de mínima seguridad fue una concesión clave del gobierno durante las negociaciones de la tregua, que les permitió a las cabecillas de Barrio 18 y MS13 mantener contacto con líderes y actividades de las pandillas aun tras las rejas. Dados los continuos ataques de las pandillas a las fuerzas de seguridad salvadoreñas, las autoridades pudieron haber vacilado en provocar aún más a los grupos criminales.

En cuanto a la decisión del gobierno de contratar a Giuliani para ayudar a mejorar la deteriorada situación de seguridad del país, queda por ver si la iniciativa será una buena inversión, ya que El Salvador no es precisamente Nueva York y dadas las existentes preguntas sobre cómo el país financiará su reciente propuesta para reducir la violencia.

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