En El Salvador el nerviosismo prevalece sobre la política de seguridad

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El fiscal general de El Salvador dijo recientemente que el país está buscando la extradición de presuntos miembros de pandillas a Estados Unidos por cargos de terrorismo, una alternativa muy poco probable que ilustra la retórica cada vez más fuerte del gobierno en la lucha contra la creciente violencia de las pandillas.

En una entrevista con el periódico salvadoreño La Prensa Gráfica, el fiscal general Luis Martínez dijo que ha estado en conversaciones con funcionarios de Estados Unidos acerca de la extradición de miembros de pandillas como terroristas.

“Hoy sí vamos a demostrar la fuerza del Estado”, declaró Martínez. “Vamos a imponer el orden, la ley y la justicia. Vamos a hacer que [nos] respeten”.

Martínez dijo que los pandilleros merecen ser considerados terroristas porque han llevado a cabo ataques contra las fuerzas de seguridad y los organismos gubernamentales. “Es un esfuerzo de ellos de crear temor y terror en la sociedad”, dijo el fiscal.

Según La Prensa Gráfica, los 140 presuntos miembros de pandillas sospechosos de estar implicados en la forzada huelga de autobuses que paralizó a San Salvador por varios días y dejó como resultado siete conductores de transporte público muertos, serán juzgados por cargos de terrorismo.

Análisis de InSight Crime

La probabilidad de que los miembros de las principales pandillas callejeras de El Salvador —la Mara Salvatrucha (MS13) y Barrio 18— sean extraditados a Estados Unidos es prácticamente nula. Pese a los comentarios de Martínez que buscan etiquetar a los pandilleros como terroristas, ni MS13 ni Barrio 18 han sido incluidos en la lista estadounidense de organizaciones terroristas extranjeras. Es difícil imaginar que el gobierno de Estados Unidos intente extraditar a pandilleros por cargos de terrorismo si los grupos criminales a los que pertenecen no son considerados organizaciones terroristas.

Los comentarios de Martínez son más un reflejo de la posición cada vez más radical del gobierno sobre cómo combatir a las pandillas en medio de unos niveles históricos de violencia. La semana pasada, Martínez anunció que las autoridades habían emitido órdenes de captura contra 300 presuntos pandilleros por cargos de terrorismo. “Ellos son terroristas, ya no son pandilleros”, dijo Martínez en ese momento.

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Martínez no es el único que pide castigos más fuertes para los miembros de las pandillas. En enero, el jefe de la policía de El Salvador anunció que las autoridades debían disparar a los presuntos delincuentes “con toda confianza”. Al mes siguiente, otro alto funcionario de la policía declaró: “Estamos en guerra”. En medio de esta retórica agresiva, se han reportado otros incidentes, como masacres por parte de la policía contra civiles y miembros de pandillas.

El fuerte discurso de policías y funcionarios del gobierno llega tras indicios de que El Salvador llegaría a ser considerado el país más violento de América este año. Según informes, junio y mayo fueron los dos meses más violentos desde que la guerra civil del país terminó a principios de los años noventa, lo cual genera dudas sobre la capacidad del país para reducir la violencia en el corto plazo.

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