El Salvador vive en impunidad fin de semana sangriento

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Los salvadoreños vivieron un mortífero fin de semana con los asesinatos de dos policías, docenas de presuntos pandilleros y el decomiso de un millonario cargamento de drogas, una cuadro dramático del agravamiento de la crisis de seguridad en el país.

 La policía registró 14 homicidios el domingo 20 de marzo, y 13 muertes más el día anterior, entre ellas las del duodécimo y decimotercero agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) que caen en lo corrido del año.

Prensa Gráfica informó que el agente fuera de servicio Samuel Arnoldo Medina fue baleado la tarde del sábado, y que el cuerpo decapitado del agente José Edwin Castillo Chávez fue identificado por sus familiares el sábado, después de que denunciaran su desaparición el 14 de marzo.

 El Ministerio Público anunció por Twitter que por lo menos 10 presuntos pandilleros cayeron muertos el domingo. El ministerio dijo que cuatro hombres y una mujer perteneciente a la pandilla Barrio 18 fueron muertos en una casa en el departamento de Cuscatlán, y las autoridades anunciaron la muerte de otros tres pandilleros en la ciudad de San Miguel.

 El mismo fin de semana, El Salvador registró incidentes relacionados con el narcotráfico transnacional. Las autoridades anunciaron la captura de un bote en el departamento de La Paz, sobre la costa Pacífica, con 350 kilos de cocaína, valorados en US$8 millones.

 Análisis de InSight Crime

Los titulares de homicidios múltiples de policías y pandilleros se han vuelto demasiado comunes en El Salvador, que en lo corrido del año registra el doble de homicidios que en el mismo periodo de 2015.

Las autoridades culpan de esta violencia principalmente a miembros de las pandillas Barrio 18 y la Mara Salvatrucha (MS13). No obstante, muchos informes cuestionan tales aseveraciones. Según cifras del Ministerio Público, solo 26 por ciento de los condenados por homicidio en El Salvador durante 2015 eran pandilleros.

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 Estas cifras deben tomarse con cautela, pues las altas tasas de impunidad hacen imposible afirmar quién es responsable de la mayoría de los homicidios. El Faro informó recientemente que el Ministerio Público solo llevó a juicio uno de diez casos de homicidio en 2015, lo que significa que más de 6.000 homicidios quedaron sin proceso judicial.

Otros han planteado inquietudes por los llamados “escuadrones de la muerte”, que asesinan a presuntos pandilleros. En febrero de 2016 la policía informó de la muerte de cuatro supuestos pandilleros en un tiroteo, pero los testigos declararon que los cuatro fueron capturados vivos y luego ejecutados; un caso similar se documentó en agosto de 2015.

El decidido enfoque de las autoridades, que considera las pandillas como única fuente de los males de El Salvador, puede estar facilitando a los narcotraficantes transnacionales el uso continuado de las costas del país como ruta clave del tráfico de estupefacientes. 

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