Empresa minera admite relación con el crimen organizado en México

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El director de una empresa minera canadiense admitió haber tenido contactos con grupos criminales mexicanos con el fin de facilitar sus actividades mineras, hecho que ilustra una dinámica muy común en la región y que rara vez sale a la luz pública.

En una entrevista del 9 de abril con Canada Business News Network, Rob McEwen —presidente y director de McEwen Mining Inc., con sede en Toronto— dijo que su empresa tiene una “buena relación” con los carteles de la droga del estado de Sinaloa, informó The Associated Press.

En una conversación acerca de cómo la violencia y los grupos criminales afectan el desempeño de su compañía en México, McEwen dijo que “si queremos hacer exploraciones en alguna parte les preguntamos [a los carteles] y ellos dicen ‘no’. Pero unas dos semanas después dicen: ‘ya pueden regresar; hemos terminado lo que estábamos haciendo.’”

La entrevista tuvo lugar dos días después del robo de 900 kilos de concentrado aurífero, que contenía aproximadamente 7000 onzas de oro, de la mina El Gallo 1, propiedad de la empresa, en el municipio sinaloense de Mocorito. El monto del oro robado se estima en US$8,4 millones.

Según McEwen, ocho hombres fuertemente armados entraron a la mina en un operativo “muy bien planeado”. Los asaltantes aprehendieron a dos trabajadores, tomaron sus llaves de acceso al complejo y usaron al menos dos vehículos para llevarse el oro de la mina.

Las autoridades locales sospechan que hubo participación de antiguos trabajadores en el robo, especialmente por el hecho de que la puerta de la bodega había sido abierta la noche anterior y el hurto no fue reportado inmediatamente a la policía.

Luego del robo, Manuel Reyes —presidente de la Asociación de Ingenieros de Minas, Metalurgistas y Geólogos de México (AIMMGM)— confirmó las declaraciones de McEwen, admitiendo que “les pedimos permiso a la mafia, a grupos de crimen organizado, y podemos iniciar [operaciones]. Las cosas se resuelven porque hay negociaciones hechas por las empresas”.

Análisis de InSight Crime

Aunque McEwen no admitió haber hecho el pago de extorsiones a grupos criminales, su testimonio de que la empresa tiene nexos con el crimen organizado es inusual. Aunque las mayores empresas en toda Latinoamérica pagan extorsiones para proteger a sus empleados y actividades, muy pocas lo admiten públicamente. Pese a esto, las evidencias de este comportamiento han sido probadas en países como Colombia, donde las empresas mineras y petroleras son los blancos principales de la extorsión por parte de grupos armados ilegales.

En México, la extorsión de empresas mineras se convirtió en una práctica común de los grupos criminales que buscan ampliar sus fuentes de ingresos, lo cual genera enormes pérdidas para la industria minera del país. Según el Wall Street Journal, en México ha habido un incremento de los problemas de seguridad de las empresas mineras y sus trabajadores, debido a acciones delictivas como el secuestro y la extorsión, lo cual, según la Cámara de Comercio Canadiense, hace a México un destino menos atractivo para los inversionistas.

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McEwen no dio el nombre de un cartel en específico; sin embargo, la mina El Gallo 1 está ubicada en el bastión del Cartel de Sinaloa, lo que sugiere que el grupo haya sido el responsable del robo, y que sea el Cartel de Sinaloa el grupo al que McEwen se refiere cuando dice que su empresa tiene “buenas relaciones” con grupos criminales locales.

De hecho, aunque grupos como Los Zetas y los Caballeros Templarios son los más comúnmente asociados a la extorsión del sector minero, no hay razón para pensar que el Cartel de Sinaloa no busque obtener ganancias de la lucrativa industria minera de México. 

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