¿Es la versión renovada del plan de tregua en El Salvador una maniobra política?

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El ministro de Seguridad de El Salvador ha propuesto revitalizar el “proceso de pacificación” del país, buscando el apoyo del sector empresarial y de la sociedad civil, una decisión que podría poner freno a la desintegración de la tregua entre pandillas, pero que podría ser poco más que una maniobra política que se adelanta a la toma de posesión del nuevo presidente.

Según la Prensa Gráfica, el “Plan de Pacificación” nacional de Ricardo Perdomo busca un proceso de diálogo que incluye a representantes de los sectores políticos, económicos, civiles, religiosos y culturales, así como a los líderes de las pandillas de la Mara Salvatrucha (MS13) y de Barrio 18.

Perdomo hizo un llamado “a aquellos jefes de pandillas que todavía creen en el proceso de pacificación, a que dejen de matar y extorsionar a la población” y dijo que las primeras reuniones sobre el nuevo proceso comenzarán durante la semana del 21 de abril.

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La decisión se produce a raíz de un aumento de más del 44 por ciento en los homicidios durante los primeros tres meses de 2014, en comparación con el mismo periodo en 2013. También se produce poco después de las elecciones, en las que se presentó una crítica pública generalizada frente a la tregua. Los asesinatos aumentaron otro 39 por ciento durante Semana Santa, la cual acaba de terminar.

Análisis de InSight Crime

Desde que llegó al puesto a mediados de 2013, Perdomo ha enviado mensajes contradictorios acerca de la tregua entre pandillas, que entró en vigor en marzo de 2012 bajo el presidente saliente, Mauricio Funes, y a la cual se ha acreditado la masiva caída en los homicidios que se presentó durante su primer año.

En el período previo a las elecciones de marzo –ganadas por Salvador Sánchez Cerén del mismo partido de izquierda de Funes, el FMLN- Perdomo criticó activamente la iniciativa, que ya había dicho que facilitaba el crecimiento y la expansión de las pandillas, así como sus vínculos con el comercio de drogas.

Pero ahora, aparentemente, Perdomo se está poniendo detrás de la iniciativa -aunque sea una versión modificada- probablemente buscando obtener el apoyo del público, adelantándose a junio, cuando Sánchez Cerén asumirá la presidencia.

Sánchez Cerén criticó la tregua durante su campaña, diciendo que su partido nunca estuvo detrás de la iniciativa; una posición probablemente influenciada por las encuestas de opinión publicadas en el momento. Una de las críticas más comunes formuladas por el público frente a la tregua fue la continua prevalencia de crímenes no mortales, como la extorsión; así como que no hubo un aporte significativo por parte de grandes sectores de la sociedad. A la luz de estas quejas, la propuesta de Perdomo parece esencialmente abogar por presionar el botón de rebobinado, para que se pueda establecer un proceso más inclusivo, con reglas más estrictas.

Sin embargo, la postura de Sánchez Cerén con respecto a la iniciativa todavía no está clara, y con la violencia una vez más en aumento, el panorama es complejo. Es poco probable que la debilitada tregua avance sin la orden clara e inequívoca del nuevo presidente.

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