Estados Unidos concluye debate de persecución política acusando a exgovernador de México

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Las autoridades de Estados Unidos han acusado a un ex gobernador de México acusado de tener vínculos con las drogas, socavando las declaraciones anteriores de que uno de los casos de corrupción más importantes de México era una cacería de brujas política.

Los fiscales de Texas han acusado formalmente a Tomas Yarrington de lavado de dinero, tráfico de drogas y la aceptación de millones de dólares en sobornos por parte del Cartel del Golfo de México, a cambio de permitir que el cartel traficara cocaína a Estados Unidos cuando era gobernador, informó la BBC.

Según los fiscales, Yarrington comenzó a recibir pagos del Cartel del Golfo cuando era gobernador del estado fronterizo de Tamaulipas y continuó aceptando los sobornos durante todo su mandato, de 1999 a 2004. Presuntamente él invirtió algunos de estos fondos ilícitos en propiedades en Texas.

La formulación de cargos también acusa a Yarrington de aceptar cocaína como pago por permitir el acceso a los puertos mexicanos.

La investigación sobre Yarrington surgió por primera vez en febrero de 2012, cuando se informó que las autoridades federales mexicanas estaban investigando las afirmaciones de que él, junto con otros dos exgobernadores recientes de Tamaulipas, habían conspirado con el Cartel del Golfo y los Zetas.

En agosto de 2012, se emitió una orden de arresto internacional contra Yarrington después de haber desaparecido dos meses antes. A raíz de las acusaciones más recientes, los abogados de Yarrington negaron que estuviera escondido, aunque no dieron a conocer su ubicación.

Análisis de InSight Crime

El caso de Yarrington y los otros gobernadores de Tamaulipas han sido los mayores escándalos de política y de drogas que golpean a México desde que el caso de Mario Villanueva, el exgobernador de Quintana Roo, de quien se encontró que había actuado en complicidad con el Cartel de Juárez en los años noventa.

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Con los detalles del caso de Yarrington surgiendo antes de las elecciones presidenciales del año pasado, hubo especulaciones de que era una cacería de brujas política, diseñada para erosionar el apoyo del partido de Yarrington, el Partido Revolucionario Institucional (PRI), que en ese momento tenía una amplia ventaja en las encuestas.

Mientras que el candidato del PRI, Enrique Peña Nieto, ganó la elección, el caso en contra de Yarrington sólo se ha fortalecido. Ahora, con los cargos formales imputados en Estados Unidos, las afirmaciones de que la búsqueda de Yarrington está motivada políticamente tiene aún menos credibilidad, a pesar de la continua insistencia de sus abogados de lo contrario.

En cambio, este caso y las investigaciones de los otros dos gobernadores estatales, parecen ser claros ejemplos de la clase de corrupción de alto nivel que es común en los bastiones criminales como Tamaulipas, donde primero dominó el Cartel del Golfo y luego los Zetas.

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