Expresidente de Guatemala culpa a Estados Unidos de sus líos legales

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Desde la cárcel el expresidente guatemalteco Otto Pérez Molina se ha declarado inocente del escándalo de corrupción que le costó la presidencia, y alega que el gobierno de Estados Unidos manipuló la investigación.

“Yo soy inocente, y eso lo tienen que respetar todos”, declaró a la prensa el expresidente luego de comparecer en juicio el 28 de marzo, según relata Prensa Libre.

Esta fue la primera aparición en público de Pérez desde su renuncia a la presidencia septiembre de 2015. Desde entonces, ha estado en detención preventiva en una base militar.

Pérez fue citado a juicio junto con su exvicepresidenta Roxana Baldetti, y otras 30 personas acusadas de dirigir una enorme red de fraude aduanero, que se conoció como “La Línea”. Se dice que la red desvió millones de dólares en aranceles.

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El juez que encabeza el juicio debía establecer si el caso pasaría o no a juicio; en lugar de ello decidió suspender indefinidamente el proceso para evaluar una petición de la Procuraduría General de la Nación (PGN), que solicitaba ser incluida en el caso.

Antes de volver a la base militar, donde está en custodia, Pérez culpó a la Embajada de Estados Unidos de interferir en los asuntos internos de Guatemala por medio de la CICIG (Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala).

“Detrás de esto, sigue estando la CICIG, que se ha convertido en una herramienta de los Estados Unidos”, declaró Pérez.

El expresidente sostuvo que se trata de un caso de “persecución política”, y que la investigación carece de evidencia.

La Fiscalía General tiene miles de grabaciones de llamadas telefónicas que presuntamente prueban la participación del sindicado en la red criminal, junto con el testimonio de exmagnate de los medios Salvador González, alias “Eco”, de quien se dice ayudaba a administrar los fondos ilegales de La Línea antes de convertirse en testigo de la fiscalía. 

Expresidente Otto Pérez Molina hablando a la prensa, por Prensa Libre

Análisis de InSight Crime

No es sorpresa que Pérez aprovechara esta oportunidad de aparecer en público para proclamar su inocencia y tratar de señalar supuestas influencias indebidas de potencias extranjeras en la CICIG.

La relación de Pérez con la CICIG —que investigó La Línea junto con el Ministerio Público— no fue de mucha cooperación. En abril de 2015, Pérez aprobó a su pesar una extensión de dos años en el mandato de la CICIG, pese a indicios previos de que no lo haría. Esta decisión, según el consenso general, fue resultado de la presión internacional por mantener la CICIG activa en Guatemala.

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Aunque la CICIG y la Fiscalía General dieron los primeros pasos en el levantamiento de un caso contra Pérez y Baldetti, queda por ver qué sucederá con el caso si llega a un tribunal. En un caso célebre en 2013, la Corte Constitucional de Guatemala anuló la que había sido una condena histórica del exdictador Efraín Ríos Montt por genocidio, desatando la indignación internacional.

Aunque el alegato de Pérez, de que hubo interferencia de Estados Unidos en los asuntos internos de Guatemala, tiene gran peso histórico internacional en el contexto latinoamericano, el jefe de la CICIG ya había asegurado que Estados Unidos no está “apuntalando” la comisión contra la impunidad.

No obstante, las preocupaciones por la soberanía han limitado los esfuerzos por crear organismos similares a la CICIG en otros lugares, en particular en El Salvador.

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